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Ni iguales ni tan siquiera parecidos

09/11/2017 06:54 CET | Actualizado 09/11/2017 06:54 CET
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En menos de un segundo el buscador Google halla más de siete millones de resultados asociados a los descriptores 'recortes' y 'PP'. Lo que no dejaría de ser una curiosidad es toda una manera de entender la política. El detalle de ese abrumador dato refleja que estos recortes se han aplicado con mayor severidad en las partidas más sensibles socialmente. Por lo que ya se ha anunciado, la conjugación verbal en pasado es incompleta ya que para 2018 el Gobierno de Mariano Rajoy volverá a reducir el gasto en sanidad, en educación y en protección social

No hay titular de prensa ni declaración de intenciones ni ejercicio de voluntarismo que pueda hacer sombra en política a la elaboración de los Presupuestos

¿Cómo se entiende esto cuando los mismos que siguen castigando a las mayorías sociales no tengan rubor alguno en hablar de recuperación económica? ¿Recuperación para quién? Basta con ver la evolución de los cuatro últimos años para constatar que, si fuera cierto que la economía va mejor, también lo es sin duda que no se percibe en la mejora de los cimientos de una sociedad avanzada. Todo lo contrario. En 2015 el gasto en sanidad suponía el 6,2% del PIB, para el año que viene las previsiones apuntan al 5,8%. Es decir, que por primera vez en diez años baja del 6%.

No hay titular de prensa ni declaración de intenciones ni ejercicio de voluntarismo que pueda hacer sombra en política a la elaboración de los Presupuestos. Es ahí donde, sin maquillajes dialécticos, se dice cómo se gobierna y para quién. Recortar un año tras otro en gasto social es más eficaz que cualquier campaña electoral. Lo contrario también. En este marco de lo concreto, en el momento de redistribuir los recursos generados por la aportación fiscal de la ciudadanía, es cuando el 'todos son iguales' al uso se cae por su propio peso. Ni iguales ni tan siquiera parecidos.

Las cuentas para la Comunitat Valenciana en 2018 aumentan en casi mil millones de euros las mismas partidas que el ministro Montoro no se cansa de rebajar

Así, mientras el Gobierno Central persiste en que los ajustes recaigan sobre las áreas de gestión más sensibles para las personas, el Consell ha aprobado unas cuentas para la Comunitat Valenciana que aumentan en casi mil millones de euros las mismas partidas que el ministro Montoro no se cansa de rebajar. De este modo, el gasto social ascenderá a 12.762 millones de euros frente a los 11.982 de este ejercicio. En el caso de la sanidad, su presupuesto se sitúa en 6.390 millones, el más alto de su historia. Con todo, quizás sea más significativo todavía el incremento de 897 millones de euros que supone sobre el último presupuesto en esta materia que gestionó el Partido Popular, un 16% más rebasada la mitad de la Legislatura del gobierno del cambio.

No es solo cuánto se gasta sino en qué. El orden de prioridades es también una nítida radiografía de la orientación política. En este caso la defensa de la sanidad pública universal y de calidad como garantía del derecho a la salud y la transformación del sistema para asegurar su presente y su futuro. En este contexto, no es casual que las ayudas al copago farmacéutico y ortoprotésico (ese filtro económico que aprobó el PP para diferenciar quienes podían seguir los tratamientos y quienes no) se incrementen en 35 millones y se amplíen a más colectivos vulnerables. En total cerca de 90 millones para combatir la pobreza farmacológica para personas que no podían adquirir sus medicamentos por falta de recursos y ahora lo pueden hacer. Los resultados han sido cuantificables casi de inmediato. El abandono de tratamientos ha bajado el 38%.

Dos millones de personas en la Comunitat Valenciana son potenciales beneficiarios de las ayudas frente a los copagos

Por tercer año consecutivo este 'no' al copago se traduce en ayudas a personas con rentas inferiores a 18.000 euros. Se mantienen las ya vigentes a pensionistas, personas con diversidad funcional y menores. Además, la Comunitat Valenciana sigue a la vanguardia de la ampliación de derechos. Por ello abrirá en 2018 su ámbito de aplicación a otros beneficiarios como parados perceptores de la prestación o subsidio por desempleo o que han agotado la prestación por desempleo y aún no se les ha concedido el subsidio, adultos beneficiarios de sanidad universal con independencia de su situación administrativa, familias monoparentales y personas titulares y beneficiarias de la renta valenciana de inclusión.

Con esta iniciativa, dos millones de personas en la Comunitat Valenciana son potenciales beneficiarios de las ayudas frente a los copagos, es decir, el 40% de los valencianos y valencianas. Solo recordar que estas ayudas están recurridas por el Gobierno Central ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Lo dicho. Ni iguales ni siquiera parecidos.

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