BLOGS

Pactarás con Podemos sobre todas las cosas

21/02/2017 12:04 CET | Actualizado 21/02/2017 12:04 CET

2017-02-21-1487674444-4293751-636232237238968124.jpg

Foto: EFE

Como si de una misa pentecostal o de un exorcismo medieval una se tratase -¡¡Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas!!-, Pedro Sánchez se ha presentado en el Círculo de Bellas Artes ante 500 enfervorecidos creyentes, e iluminado por el don de lenguas del que ya hablaba La Biblia, ha ofrecido su mandamiento para ganar las próximas elecciones: "Pactarás con Podemos sobre todas las cosas"

Bien, dejemos a un lado por esta vez la escasa credibilidad de alguien que hace pocos meses explicaba que su modelo era el de Renzi o Valls y pactaba un Gobierno con Albert Rivera. Permitamos a Fidel Sánchez huir tranquilo hacia Sierra Maestra y expliquemos por qué esto no es una buena idea en términos electorales para el PSOE.

Para empezar, alguna pista debería darnos que el pacto preelectoral entre PSOE-IU en el año 2000 -presentado ante 4.000 personas con la música de la película Novecento- en el que Almunia y Paco Frutos pretendían desalojar al PP del poder, solo consiguiera una abstención casi histórica de los votantes de izquierda y un corrimiento de tierras del voto moderado que propició la primera mayoría absoluta del PP de Aznar.

Alguna pista más deberían darnos las últimas elecciones gallegas, en las que al darse por descontado un pacto PSdG-Mareas en caso de que el PP no consiguiera mayoría absoluta, y habiendo abandonado el PSdG el territorio de la izquierda moderada, el PP aprovechó todo ese espacio vacío para hacer una campaña con contenidos nítidamente centristas, con el resultado de una mayoría absoluta con chorreras y fuegos artificiales para Feijóo. Y de regalo con el peor resultado de la historia del PSdG.

Otra pista la tenemos en esta gráfica, que compara los votos contantes y sonantes de PSOE, Podemos y los que se han ido a la abstención en las cuatro últimas elecciones:

2017-02-21-1487674838-3029613-Capturadepantalla20170221alas12.00.13.jpg

Teniendo en cuenta todas estos elementos, algunas conclusiones no demasiado complicadas:

  • Parece plausible pensar que una buena parte de los 6 millones de votantes perdidos por el PSOE no se fueron a otro partido, sino a la abstención, y allí siguen, ya que no han conseguido ser seducidos por otro partido.
  • Parece plausible entender que ha existido una transferencia de voto entre PSOE y Podemos en las elecciones de 2015, importante, pero menor que el voto que se les escapó a la abstención.
  • Parece plausible convenir en la existencia de un voto swinger más importante del que se cree, muy ligado a ciudades intermedias, pequeñas capitales de provincia y a la España rural que alternaba voto PP o PSOE dependiendo básicamente de la tranquilidad que le suscitaban los candidatos. Y esta franja de voto, repito, no menor y que ha votado PSOE en en unas cuantas ocasiones, lleva votando PP en elecciones generales (no así en autonómicas o municipales) desde el año 2008... y, con un panorama como el descrito, volverá a hacerlo... o se inclinará por Cs.
  • Parece, por tanto, plausible, imaginar que un PSOE que se perciba atado a Podemos es la mejor noticia posible para PP y Cs, a los que se les abre una ventana de oportunidad del tamaño de un elefante africano de acceder a un enorme caladero de votantes abandonados por un PSOE podemizado.
  • Y por último, ya no es solo plausible, sino evidente, que un PSOE podemizado es un verdadero regalo para Podemos, que aspirará, esta vez sí, al sorpasso nacional, ya que... ¿para qué va alguien a votar a la copia, si pueden votar al original?

Y si todo está tan claro, ¿por qué Sánchez está haciendo lo contrario de lo que debería hacer cualquier político del PSOE que quisiera llegar a la Moncloa?

Pues solo hay una respuesta a esa pregunta: Sánchez no piensa en modo elecciones generales, nunca lo ha hecho, solo está pensando en las primarias del PSOE. Sánchez sigue obsesionado con volver a mandar en el PSOE, y está dispuesto a ejercer de mago, prestidigitador o incluso de trilero en su apuesta personal por volver a ser candidato a la presidencia del Gobierno.

Esa es la mejor parte de no tener ideología, puedes ir cada mañana al armario y ponerte la que más te convenga.

MÁS SERIES