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¿Es Estados Unidos una democracia más?

27/02/2016 09:55 CET | Actualizado 29/02/2016 07:08 CET

La primera democracia del mundo no puede seguir la senda del populismo, dicen algunos en Europa, quejándose de las formas y el discurso de Donald Trump e incluso de Bernie Sanders.

El nivel de violencia y confrontación de los americanos está alcanzando niveles excesivos, dicen los que se autoproclaman moderados en Estados Unidos. En realidad, ni los unos ni los otros están en lo cierto aunque tampoco se equivoquen del todo.

Lo cierto es que personajes como Donald Trump, de mejor o peor gusto, los hay en casi todas las democracias europeas. No encuentro demasiadas diferencias entre el viejo Jean Marie Le Pen y el magnate norteamericano. Es un discurso clásico en el que se abrazan el populismo y la xenofobia pero que en todos los países encuentra correligionarios sobre todo en un mundo globalizado en el que una clase trabajadora depauperada busca formas de frenar la bajada de poder adquisitivo que genera la inmigración cuando el salario mínimo es tan bajo como en los Estados Unidos. Lo raro es que en España no haya aparecido uno similar.

Lo que Bernie Sanders proclama no es otra cosa que construir una versión norteamericana de la socialdemocracia europea

Aunque parezca radical y excéntrico a algunos, lo que Bernie Sanders proclama no es otra cosa que construir una versión norteamericana de la socialdemocracia europea. Podrá decirse que no encaja con la idiosincracia o los valores norteamericanos pero tampoco debería resultar tan raro que un país con mayor renta per cápita que Alemania o Suecia no disponga de un seguro universal o universidad gratuita. Tampoco parece pedir demasiado, aunque sepamos que las barreras de todo tipo lo hacen utópico.

Es verdad que las descalificaciones personales a lo Donald Trump, quien hizo burla del físico de Carly Fiorina (otro de los candidatos republicanos de las primarias) diciendo que quien iba a votarla con esa cara, son menos habituales en la política americana. Mientras que en España los navajazos de los que brota la sangre a borbotones abundan, las estocadas en la sociedad norteamericana son más subterráneas aunque no por ello menos contundentes.

Si alguna vez América fue o se sintió excepcional cada vez lo es menos

En todo caso, Donald Trump se ha aprovechado con acierto de un discurso mediático constreñido por los estándares de lo políticamente correcto. En una sociedad del espectáculo, muchos echan de menos otro tipo de voces aunque sean hoscas y desagradables.

En cierto modo, no es sino las misma mala hostia que abunda tanto en los comentarios de las noticias en los periódicos digitales y en los chats. Bastantes americanos también sienten esa pulsión. Como en cualquier otra democracia occidental. Si alguna vez América fue o se sintió excepcional cada vez lo es menos.

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