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'Como conocí a vuestra madre' y la búsqueda del 'Lebenslangerschicksalsschatz'

02/04/2014 07:32 CEST | Actualizado 01/06/2014 11:12 CEST
FOX TV

[ATENCIÓN, ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LA OCTAVA TEMPORADA]

Tengo que reconocer que me encanta Como conocí a vuestra madre. Me encanta Barney Stinson, que durante varias temporadas ha sido el personaje que casi ha sostenido la serie él solo. Me gusta por su humor transgresor, por ser un villano e incluso porque al final haya encontrado el amor y casi haya asentado la cabeza sin perder todo su egocentrismo. Me enamoré platónicamente, como la mayoría de los mortales, de Robin Scherbatsky y esa mezcla de dulzura, dureza y cierta fragilidad que se ha ido convirtiendo en seguridad y madurez. Me encantan Lily Aldrin y Marshall Eriksen, prototipo de la pareja perfecta, de dos personas completamente diferentes que sólo tienen en común el amor y deseo sexual que siente el uno por el otro y que incluso han pasado graves crisis de pareja que han sabido superar. E incluso me gusta el protagonista, Theodore Evelyn Mosby. Ted es el típico quejica, llorón e inseguro al que nunca le salen bien las cosas pero sobre todo que casi nunca hace nada bien. Es el mejor amigo, un profesional de éxito y un fracaso en el amor. Hasta el 31 de marzo, fecha de emisión del último capítulo de la serie en EEUU, cuando por fin conoce Ted a la madre de sus hijos y conoce por primera vez el amor verdadero.

Supongo que me gusta Como conocí a vuestra madre porque ha sido una serie que ha sabido unir la sitcom clásica (o comedia de situación en castellano) y la comedia romántica. Y porque aunque la mayoría de comedias románticas estén llenas de estereotipos y mitos sobre el amor, es bonito ver en la pantalla cómo triunfa el amor y todos sabíamos (ese era el truco de todo esto) que al final el amor verdadero triunfaría.

¿Pero cuál es la idea principal de la serie? ¿Cuál es la verdadera historia que oculta Como conocí a vuestra madre? Pues es la búsqueda del Lebenslangerschicksalsschatz en contra del Beinaheleidenschaftsgegenstand. En la octava temporada de la serie Ted Mosby nos enseñaba (en el fondo se inventaba) el significado de estas dos palabras alemanas. Y todo esto lo hacía en esta conversación donde explicaba lo que era el amor verdadero:

- Yo... sólo tengo una pregunta rápida: Ella parece una chica genial. ¿Por qué no quieres casarte con ella?

- Hay una palabra en alemán: Lebenslangerschicksalsschatz. Y la traducción más aproximada sería "Un tesoro para siempre". Ella es fantástica pero no es mi Lebenslangerschicksalsschatz. Ella es mi Beinaheleidenschaftsgegenstand, que quiere decir: "es casi lo que quieres"... pero no es bastante.

- ¿Cómo sabes que ella no es tu Lebenslangerschicksalsschatz? Quiero decir, ¿tal y como pasan los años... vas a conseguir tu Lebenslangerschicksalsschatz?

- Lebenslangerschicksalsschatz no es algo que se desarrolla con el tiempo, es algo que ocurre de manera instantánea. Incluso a ti... Al igual que el agua de un río después de una tormenta... llenándote por completo y vaciando tus dudas... todo a la vez. Lo sientes en todo el cuerpo... en tus manos... en tu corazón... en el estómago... en tu piel... ¿Alguna vez te has sentido así con alguien?

- Sí, creo que sí.

- Si tienes que pararte a pensarlo, es que no lo has sentido.

- ¿Y estás absolutamente seguro de que tú lo encontrarás algún día?

- Por supuesto. Todo el mundo lo encuentra en algún momento de su vida. Pero nunca se sabe cuándo ni dónde.

Y de eso va Como conocí a vuestra madre, de la búsqueda del flechazo y del amor perfecto contra el amor que casi es pero no es. Tengo que reconocer que cuando Ted Mosby abandonó a Victoria (la Beinaheleidenschaftsgegenstand a la que se refiere en el diálogo anterior) me enfadé, me encantaba Victoria, la dulce pastelera que estuvo a punto de casarse con Ted. Pero sobre todo me enfadé con los motivos que daba Ted. Fue entonces cuando me di cuenta de todo el espíritu que destilaba la serie, ¿cómo no me había dado cuenta? Está claro que mi gusto por las comedias románticas y los geniales guiones me habían nublado la vista. El problema no era solo que el protagonista era un especial, el problema era que estaba completamente equivocado. El amor no es amor porque exista el flechazo. Hay amores que crecen poco a poco, amores que nacen sin una pasión desbocada, amores que no sabes que son el amor de tu vida hasta que después de un tiempo te das cuenta de lo maravillosa que es la otra persona y de lo feliz que eres a su lado. Muchas veces me he encontrado en consulta personas que sufren y no saben si quieren o no quieren a su pareja por esta idea de que el amor tiene que surgir de golpe. Muchas personas llegan a creer que si su relación de pareja no ha comenzado con una fase de enamoramiento y pasión es que nunca han amado realmente a su pareja.

Y para terminar de adornar este mito en el amor, la prueba del algodón. Ted explica cómo el amor verdadero vacía todas tus dudas. En cuanto estás con esa persona tus dudas desaparecen, el amor verdadero no tiene dudas, si dudas es que no quieres. No conozco a nadie que no haya dudado ni un solo instante si quería seguir una relación, si estaba enamorado o si el amor que sentía era suficiente para continuar toda la vida con esa persona. En algún momento (o en varios) surge la duda, porque la duda solamente es eso, un pensamiento alternativo o una idea que puede cruzar nuestras cabezas y eso no significa que no amemos a la otra persona. La ausencia de duda no puede ser la señal que nos identifique el amor verdadero porque un amor sin ningún tipo de duda no es un amor real.

Pero la ficción es eso, ficción. Y Como conocí a vuestra madre ha sido para muchos una serie que nos ha entretenido, nos ha hecho reír y nos ha hecho vibrar de emoción con la historia de cómo un padre le contaba a sus hijos como había conocido a su madre.