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Cifuentes, vacaciones sí. Te enviaré fotos

28/07/2017 07:28 CEST | Actualizado 28/07/2017 07:28 CEST
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Recientemente, en la estrategia de "comunica-improvisación" de los partidos políticos, hemos visto el anuncio de Cristina Cifuentes sobre quedarse en Sol durante sus vacaciones. A mí, particularmente, no me parece mal que lo haga, como si se quiere encerrar en su casa. Lo que me parece mal es que lo anuncie, sobre todo con ese tono ejemplarizante.

Además, no creo que sea por su incapacidad de delegar o porque no disponga de nadie fiable en su equipo para dejar al mando mientras ella descansa. Esto, sin duda, es un anuncio fruto de la ocurrencia pero medido milimétricamente por su equipo de Comunicación. Mi crítica va a la enorme irresponsabilidad que supone dar este tipo de mensaje por parte de los dirigentes políticos. Pues indirectamente, el mensaje que pretende dar la presidente de la Comunidad de Madrid, es que ella es una buena trabajadora y como le gusta su trabajo, renuncia a sus vacaciones.

A mí también me gusta mucho mi trabajo como cargo público, como portavoz nacional de UPYD y como ingeniero de telecomunicaciones. ¿Tengo entonces que renunciar a irme de vacaciones?, ¿soy mal representante público por no quedarme en mi despacho el mes de agosto para recibir a los vecinos? Sinceramente, no veo la necesidad de abrir este tipo de debates, ya superados por la sociedad.

Hay muchos ciudadanos que no pueden elegir cuándo son sus vacaciones, pues sus empresas marcan las fechas en que pueden descansar. Resulta que los cargos públicos, debido a los periodos de sesiones plenarias y comisiones, estamos dentro de ese grupo que debemos amoldar nuestras vacaciones a los intereses de nuestros jefes, en este caso los jefes son los ciudadanos a los que representamos.

Me comprometo, desde este artículo, a mandar a Cifuentes una foto de mis vacaciones para darle ideas sobre qué puede hacer con su tiempo libre.

Además, abrir este tipo de debates, nos recuerda que hay muchos autónomos y personas que no tienen el privilegio de poder disfrutar de unas vacaciones. Personas que incluso se pueden sentir ofendidas por la medida adoptada por la presidenta madrileña. Pues no lo hace en solidaridad con esos colectivos, lo hace como estrategia política para arañar unos votos.

Este tipo de anuncios sobran, son pura estrategia de marketing ligada a un tema muy sensible para la ciudadanía. Se empieza por ahí y luego lo siguiente qué será, ¿va a renunciar a su sueldo porque está tan a gusto trabajando que se puede considerar ocio o placer?

A mí no me va a condicionar la presidenta, ni logrará que cambie mi parecer sobre las vacaciones y las necesidades de descanso de los trabajadores. Pese a sus declaraciones, mantengo la misma ilusión por cogerme unos días para descansar entre mis seres queridos. De hecho, me comprometo, desde este artículo, a mandar a Cifuentes una foto de mis vacaciones para darle ideas sobre qué puede hacer con su tiempo libre.

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