Cristina Manzano

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Algo se mueve en Polonia

Publicado: 15/09/2012 10:00

Cada país trata de encontrar su lugar en el mundo. En el caso de Polonia, parece que lo tiene claro: ha decidido ser el punto de encuentro entre Este y Oeste; entre una Unión Europea en declive, pero aún atractiva para algunos países y muchos ciudadanos que aspiran a sus niveles de bienestar y libertad, y unos vecinos, comenzando por Rusia, con una concepción del Estado que encaja mal en las definiciones tradicionales de los politólogos, pero vecinos, al fin y al cabo.
Posiblemente la mejor demostración es el Foro Económico que se celebra anualmente a principios de septiembre en Krynica, una pequeña localidad balnearia en la frontera con Eslovaquia. Aunque por estos lares suene poco, se ha convertido en todo un acontecimiento al otro lado de Europa. El "Davos del Este", como les gusta llamarlo. En la edición de este año -que ha tenido lugar entre los días 4 y 6 de septiembre- han participado cerca de 2.500 expertos, políticos y hombres de negocios de numerosos países, de algunos occidentales, pero sobre todo de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Hungría, Rumanía...

Aunque parte de una iniciativa privada, el Foro cuenta con el respaldo tanto de las más importantes empresas del país, de todos los sectores, como de las principales instancias políticas. Este año ha sido el propio presidente, Bronislaw Komorowski, el protagonista de la sesión inaugural, que compartió, entre otros, con el presidente de Croacia, Ivo Josipovic. Un miembro reciente de la UE con el "new kid on the block", como él mismo se definió. En estos tiempos convulsos, sorprende -y alienta- volver a escuchar voces de entusiasmo ante el proyecto europeo. Pero Polonia lo tiene claro: mientras consolida su economía, sus instituciones y su pertenencia a la Unión, debe también tratar de ampliar "la diversificación geográfica de su actividad comercial y empresarial", según afirmaba Komorowski.
Con un crecimiento del 15 por ciento en los últimos cuatro años (en 2011, en plena crisis, creció un 4,3 por ciento; el único Estado de la UE, junto con Letonia, que no entró en recesión), algunos hablan del "milagro polaco". Otros piensan que es la evolución normal de un país que accedió a la Unión en 2004, que partía de un desarrollo económico muy inferior al de la media y que ha recibido más de 37.000 millones de euros de fondos estructurales desde 2007.

Hace unos meses un think tank español, FRIDE, y uno polaco, PISM, celebraron un encuentro para identificar posibles áreas de colaboración en relación con la UE. España y Polonia comparten situación geográfica -ambas en los extremos-, un tamaño físico y demográfico similar -ambas están entre los seis mayores países-, y experiencias diferentes, pero no tan lejanas, de una transición a la democracia y un desarrollo económico muy ligados a su incorporación a la Unión. Por todo ello y más podrían ampliar su cooperación para impulsar políticas europeas en aspectos como la vecindad, la gestión de las fronteras o la política exterior, sirviendo de contrapeso a las visiones de los grandes. También los intercambios empresariales podrían beneficiarse de una mayor relación. De hecho, en Krynica se celebró una sesión sobre las posibilidades de inversión en el exterior para las empresas polacas, deseosas de ampliar horizontes y mercados. La presencia española era escasa.

En estos momentos en los que la crisis obliga a reinventarse, España debería mirar un poco más hacia el Este, donde, por lo general, es bien recibida. Si somos capaces de salir del abatimiento y mirar con ojos nuevos y nuevas perspectivas a otros lugares, veremos que hay un mundo de posibilidades por explorar. Solo hay que querer aprovecharlas.

 

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