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Ocho falsas creencias sobre el 'trastorno límite de personalidad'

17/01/2017 07:22 CET | Actualizado 17/01/2017 07:22 CET

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En El lado bueno de las cosas, Tiffany (Jennifer Lawrence) padece un TLP..

Para muchas personas el primer contacto con el Trastorno Límite de Personalidad se produce en el cine. Existen versiones edulcoradas, como Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes o Jane Fonda en Descalzos en el Parque. Otras más dramáticas, como Jeanne Moreau en Jules et Jim. Versiones posteriores más crudas vendrían de la mano de Glenn Close en Atracción fatal o Winona Ryder en Inocencia interrumpida. O la más actual, con una antipática Jennifer Lawrence en El lado bueno de las cosas. Son historias que, con mayor o menor fortuna, reflejan el impacto de una personalidad conflictiva en la vida de sus protagonistas (siempre femeninas) y en la de aquellos que se cruzan en su camino.

El trastorno límite de la personalidad (TLP), también referido como personalidad borderline, es una etiqueta diagnóstica con una creciente presencia en la sociedad actual. Al igual que en otros trastornos de este grupo, como el antisocial, el histriónico o el narcisista, la raíz se encuentra en una serie de rasgos de personalidad exacerbados.

Las principales características que definen el TLP son la inestabilidad emocional y la impulsividad. Son rasgos que afectan a los diferentes ámbitos vitales del paciente y sus personas cercanas. No obstante, no son aspectos fácilmente identificables como el origen del malestar psicológico, tanto por el propio paciente, las personas allegadas o incluso los profesionales de la salud. Es muy común que el paciente solicite atención psicológica por otras problemáticas, como es una depresión, un trastorno de la conducta alimentaria, una adicción, etc. Es un diagnóstico complejo, y debe darse cuando se ha producido un trabajo de valoración suficiente para para verificar que los síntomas son persistentes y consistentes.

Por todo ello, se trata de un trastorno pocas veces entendido por la población y sobre el que circulan algunas falsas creencias.

1. Le han dicho que tiene TLP..., eso es que no saben lo que tiene.

El trastorno límite no es un 'cajón de sastre' en el que psicólogos y psiquiatras meten a aquellos que no se ajustan a los parámetros de otra etiqueta diagnóstica. No refiere a aquellas personas que están al 'límite de la locura'. El termino borderline o límite es bastante desafortunado; genera una confusión innecesaria. Paradójicamente, el TLP es uno de los trastornos de personalidad con mayor significación clínica. Es decir, refiere unos criterios diagnósticos determinados y una prevalencia bastante elevada en las sociedades occidentales.

2. Las mujeres tienen TLP y los hombres trastorno antisocial.

El TLP no es un trastorno que afecte exclusivamente a las mujeres. Sí es cierto que el TLP es un diagnóstico aplicado a más mujeres que hombres. Ocurre algo parecido con el trastorno antisocial de la personalidad, que es mayormente aplicado a la población masculina. Un sector de los profesionales de la salud mental ha sugerido que ambos trastornos son la cara masculina y la cara femenina de una misma problemática. Sin embargo, aunque estas personalidades tengan similitudes externas, sus estados interiores son diferentes. Las personas borderline sienten vergüenza, culpa, angustia emocional, y vacío; las personas con trastorno antisocial generalmente no.

3. "El TLP está causado por un abuso sexual en la infancia."

Un abuso sexual en la infancia no es sinónimo de TLP en la vida adulta. Sí es cierto que la tradición psicoanalítica presta especial atención a este tipo de vivencia cuando explora la casuística del TLP. Sin embargo, las investigaciones actuales apuntan a la interacción de factores genéticos con otros de tipo ambiental. Es decir, se nace con una predisposición que podría detonarse en un entorno complicado. Un vínculo afectivo inseguro o inestable con las figuras paterna o materna, y la experiencia temprana de abandono o violencia son los factores más comúnmente identificados en la biografía de las personas con TLP.

4. Es un vago, se hace el loco y no le pasa absolutamente nada.

Las personas diagnosticadas con TLP no son intencionalmente complicadas, vagas o inestables. No es correcto que la persona con Trastorno Límite de la personalidad esté fingiendo y exagerando constantemente pero que en realidad no le pase nada. No es una cuestión de pereza, capricho o moda.

Es frecuente que sufran una autoimagen o sentido de sí mismo inestable. Es decir, su autoestima es frágil y mutan con facilidad de objetivos vitales, valores, aficiones, etc. Consecuentemente, es común encontrar en el relato de las personas con TLP cambios frecuentes en sus objetivos académicos o profesionales acompañados por sentimientos de vacío o cierta insatisfacción crónica.

5. El TLP es una excusa para personas frívolas y carentes de sentimientos.

El TLP no implica incapacidad para sentir. Al contrario, las personas con TLP tienen dificultades para regular sus emociones. Sí es cierto que presentan dificultades para controlar sus impulsos y medir las consecuencias de sus acciones (en sí mismos o los demás). Su estado anímico acostumbra a ser inestable, con episodios de intenso malestar, irritabilidad o ansiedad, ira o angustia que pueden ser seguidos de otros de aparente normalidad.

6. Una persona con TLP no puede tener una pareja o una familia.

El TLP no es un obstáculo insalvable para mantener una relación afectiva. Sí es cierto que las relaciones afectivas o interpersonales acostumbran a ser intensas, turbulentas e inestables. Amantes de los extremos, son personas propensas a cambiar su percepción los demás, pasando de la idealización a la demonización con facilidad. A su vez, suelen presentar cierta intolerancia a la soledad y experimentan la necesidad de estar acompañados. Es frecuente el miedo al abandono y reaccionan emocionalmente ante la separación (aunque sea temporal). Ante el conflicto o la ruptura, son comunes las conductas autolesivas (cortes o golpes) o las amenazas e intentos de suicidio.

Estas características constituyen enormes obstáculos para una relación de pareja satisfactoria. Pero no son insalvables. Con apoyo psicológico adecuado es posible aprender a regular las propias emociones y su interferencia en las relaciones afectivas.

7. Eso es que tiene una inteligencia muy borderline

El TLP no tiene relación con el cociente intelectual. Otra creencia derivada de esta etiqueta diagnóstica tan desafortunada. El término borderline (e incluso el término 'límite') están tradicionalmente asociados a la competencia intelectual. De ahí viene la creencia de que una personalidad borderline implica algún tipo de déficit intelectual oun cociente de inteligencia por debajo de la media.

8. Tengo TLP, no se cura y es para siempre.

El Trastorno Límite de la Personalidad no es una condición permanente e inmutable. Sí es cierto que el tratamiento psicológico es complejo y habitualmente largo. Los problemas que presentan las personas están entreverados con unos rasgos de personalidad relativamente estables. No se trata de modificar la personalidad del sujeto, pero sí trabajar sus competencias para observar y modular sus patrones de pensamiento, emoción y conducta para que estos sean más adaptativos. Por tanto, cuando hablamos de trastorno de personalidad, no es apropiado hablar en términos de 'curación'. El objetivo es lograr una disminución de la intensidad de los síntomas y de la interferencia de éstos en la vida del paciente.