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Tres cosas que les digo a mis hijas todos los días

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Comstock via Getty Images
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Hace poco, mi hija de once años me preguntó: "¿Tú ganas más dinero que mamá?". En el colegio estaban estudiando la guerra de la independencia de Estados Unidos y habían hablado de cómo por aquel entonces las mujeres renunciaban a sus sueldos para dárselos a sus maridos. Su profesora puntualizó que las mujeres siguen recibiendo un trato desnivelado en forma de desigualdad salarial y eso es lo que motivó la pregunta de mi hija. Me encanta que nunca haya tenido vergüenza a la hora de hacer preguntas, pero en este caso yo no tenía ninguna respuesta para explicarle por qué existe esta brecha.

Como padre que soy, quiero que mis hijas tengan y hagan todo lo que deseen. Si se esfuerzan, respetan a los demás y creen en sí mismas, debería ser posible. Por desgracia, todavía hay lugares y ambientes en los que no se trata a las mujeres de manera equitativa.

Aun con el tremendo progreso que se ha conseguido, la desigualdad de género sigue siendo un problema en nuestra sociedad. Existe una brecha salarial -y bien documentada- entre empleados y empleadas que realizan el mismo trabajo. Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los cargos directivos de las empresas y en el ámbito tecnológico, aunque hay estudios que demuestran que la diversidad de género es beneficiosa para el balance final de una empresa. Y da la sensación de que Silicon Valley y el mundo de la tecnología en general son hostiles con las mujeres.

Este tipo de cosas me recuerdan que tengo que mantenerme alerta para erradicar ciertas inclinaciones inconscientes y para asegurarme de que en mi empresa todo el mundo tiene las mismas oportunidades de tener repercusión. También me recuerdan que tengo que asegurarme de que mis hijas entienden el mundo que les rodea y por qué nunca deben rendirse ante la adversidad. Estas son las tres cosas que les digo a mis hijas para que afronten el futuro con seguridad y determinación.

Dejad que vuestra presencia llene la habitación

A las chicas se les sigue presionando para que sean calladas y reservadas y para que no sean las que lleven las riendas. Imaginad la cantidad de ideas brillantes que nunca llegaron a ver la luz porque las mujeres pensaron que no era el momento de hablar.

Esta autocensura se da en el ámbito laboral. En una encuesta de compromiso del empleado realizada recientemente en Udemy se aprecian diferencias entre las respuestas de hombres y mujeres a cuestiones sobre el estilo y la calidad de la comunicación en el trabajo (como, por ejemplo, "cuando digo lo que pienso, mi opinión se valora"). En general, el 80% de los participantes respondieron que sus opiniones se recibían de manera favorable. Sin embargo, al separar por género, el 85% de los hombres respondía de manera positiva, mientras que en las mujeres el porcentaje se quedaba en un 73%; lo que prueba que es posible que alrededor de un cuarto de las mujeres duden a la hora de expresar sus opiniones en voz alta.

Les digo a mis hijas que se hagan notar, que se hagan oír y que se resistan a la tentación de reprimir sus ideas y opiniones. Me aseguro de que sepan que lo que dicen tiene su mérito y de que compartan abiertamente sus ideas sin miedo y sin reprimirse. Muchos guías de museo pueden dar fe de la curiosidad insaciable de mi hija de 11 años, y espero que nunca la pierda.

La educación es la clave para el éxito

Quiero que mis hijas estén preparadas para las dificultades con las que se vayan encontrando en el camino. Les digo que confíen en su inteligencia y en su capacidad pero que no sean ingenuas con respecto a los obstáculos. Ya han visto de primera mano que no todo el mundo las va a apoyar en los viajes que emprendan, pero yo les recuerdo que todo es posible si están dispuestas a esforzarse, a ser fieles a sí mismas y a tomarse la educación en serio; y no les digo esto solo porque trabaje en una plataforma online de aprendizaje.

Ayudo a mis hijas a explorar activamente sus intereses y a esforzarse para darles la oportunidad de aprender más de las cosas que les interesan, ya sean actividades extraescolares o problemas de matemáticas. La educación es una herramienta poderosa y es fantástico que mis chicas descubran algo nuevo que les haga querer aprender.

Prestad atención a todas las mujeres importantes que os rodean

Quiero que mis hijas vean cómo las mujeres y los hombres trabajan para lograr un cambio positivo al abogar por las mujeres del mundo. Es muy importante para ellas que haya modelos femeninos visibles, como Malala, Michelle Obama o Reshma Saujani.

Y no hace falta buscar tan lejos: Diana Hallock, la directora del colegio de mi hija de 11 años, es otro modelo a seguir. Transformó una escuela de bajo rendimiento en un verdadero imán y ha ganado tanta popularidad que los niños de la zona que una vez la rehuyeron ahora compiten por entrar. En sus primeros días como directora, Diana entraba a trabajar a las seis de la mañana y limpiaba los baños si hacía falta. Les ha demostrado a mis hijas lo importante y gratificante que es completar las misiones que se emprenden y callar a todos los escépticos.

También me entusiasmó enterarme de que dos empleadas de Udemy fueron nombradas unas de las mujeres más influyentes del mundo empresarial por el San Francisco Business Times: Claire Hough, nuestra vicepresidenta de ingeniería, y Alexandra Sepúlveda, nuestra consejera general adjunta. Las mujeres como Claire y Alexandra están ayudando a sentar las bases para las futuras generaciones, a movilizar a las mujeres para prosperar profesional y socialmente a largo plazo. Son modelos a seguir sobre los que también hablo a mis hijas.

Tengo la esperanza de que cuando mis hijas entren en el mundo laboral hayamos alcanzado la paridad entre géneros. Ese es el mundo que nuestros hijos e hijas se merecen.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.