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Un Tour histórico

03/07/2015 07:22 CEST | Actualizado 02/07/2016 11:12 CEST

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Recorrido del Tour 2015 ofrecido por la organización

Las noches cortas, preludio del estío, guardan el sueño de los campeones. Arrullados por las aguas de la histórica Utrecht, sueñan los campeones con héroes de antaño, saboreando la dulzura del último reposo sereno antes de la partida. Sueñan también los secundarios de la ruta con su fugaz protagonismo, antes de que todo se convierta en órdenes, disciplina, sudor y sacrificio.

Sueñan los cuatro magníficos con una victoria única, la que les coronaría como el mejor de los mejores, el rey de reyes. Cuatro hombres que han alcanzado ya la gloria, han ganado Tours, Giros y Vueltas, son temidos por sus rivales y venerados por sus adeptos en España, Italia, Reino Unido y Colombia.

Un Tour de Francia es siempre un espectáculo deportivo sublime; veintiún días de competición, miles de kilómetros por recorrer en diferentes países (tres este año) y una contienda expuesta a una climatología de bruscos contrastes: la de las altas temperaturas del mes de julio, en el sur, por encima de los 30 grados, frente a las jornadas lluviosas del norte y de las frías y altas cimas, por encima de los 2000 metros. Los mejores corredores del mundo, los nueve elegidos que cada formación del UCI Pro Tour (la categoría que agrupa a los equipos más potentes del pelotón internacional) selecciona para afrontar la reina de las grandes vueltas, llegan en su mejor estado de forma, milimétricamente planificado. Cuerpos que a estas alturas de la temporada están esculpidos a base de kilómetros y días de competición perfectamente calculados para lograr un peso adecuado, un índice de masa corporal óptimo y un porcentaje de forma idóneo para afrontar las grandes batallas del apasionante mes de julio.

Protagonistas

Pero si algo hace diferente a este Tour, por encima del resto, es la concurrencia en una misma edición de cuatro corredores capaces, a partes iguales, de ganar la carrera. Deberíamos retroceder medio siglo para encontrar una situación similar en la que, de manera objetiva, cuatro ciclistas ostentasen la condición de favoritos indiscutibles para ganar el Tour. La década de los sesenta estuvo plagada de héroes en blanco y negro, y en la edición de 1964 cuatro hombres se dieron cita en la ciudad de Rennes para disputar aquel Tour: Anquetil, Bahamontes, Charly Gaul (los tres, ya ganadores de la ronda) y Poulidor, el "eterno segundón". En la década de los setenta, bajo el dominio de Merckx, convivieron de manera intermitente ganadores como Lucien Van Impe, Zoetemelk y Ocaña junto con, de nuevo, Poulidor. A los apasionantes años ochenta ya les falta el cuarto hombre, como en la edición del 89, quizás el precedente similar más cercano, con tres ganadores de Tour en el pódium final: Greg Lemond, Laurent Fignon y Pedro Delgado. Desde entonces, no sucedió en el lustro victorioso de Miguel Induráin (1991-1995) ni en la transición convulsa (1996-1998) a la monarquía absoluta del destronado Armstrong (1999-2005), ni tampoco en la última fase de alternancia continuada (2006-2014).

Como no podía ser de otra manera, los cuatro llegan en su mejor momento después de seis meses de competición. Vincenzo Níbali (Astana), vigente campeón, el más discreto; en una planificación calcada a la temporada pasada, tan solo ha conseguido un triunfo, el mismo, revalidando el pasado fin de semana el título de campeón nacional. Ya el año pasado esa escasez de victorias le costó una llamada de atención por parte del mánager del equipo, el excorredor kazajo Alexander Vinokourov, pero el confiado italiano supo esperar su momento para hablar sobre la carretera, adelantándose a sus rivales en la primera semana del Tour y dando un golpe certero en la espectacular etapa del pavés, donde Chris Froome (Sky) cayó derrotado antes del comienzo del infierno de barro y adoquines. El británico llega pletórico a esta edición; tras ganar hace dos semanas el disputadísimo Critéríum del Dauphiné, él mismo indicó que se sentía "impaciente por empezar el Tour", al encontrarse en el estado de forma "donde quería estar".

Nairo Quintana (Movistar) es el único de los cuatro que aún no ha ganado un Tour de Francia y sueña con ser el primer colombiano en conseguirlo. Para algunos, para quienes le conocen bien, es el máximo favorito; un organismo adaptado de manera natural a la altitud, que cuenta con una capacidad excepcional de proveer de oxígeno a sus músculos, está de su favor. Esta temporada se ha llevado la Tirreno-Adriático y ha finalizado segundo en la reciente Ruta del Sur, detrás de Alberto Contador (Tinkoff).

El español, por su parte, ha sido el más temerario de los cuatro, el que más se ha expuesto y acumula más días de competición (44 frente a los 37 de Nibali o 27 de Froome). En su búsqueda de la motivación, tras haber ganado todo lo que un campeón puede desear, este año se ha autoimpuesto su desafío más difícil, para muchos imposible en el ciclismo actual, hacer un doblete que solo 7 corredores han conseguido antes: Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche, Induráin y Pantani. Para Contador, que ya ha cumplido con la primera parte de su desafío ganando el Giro 2015, ganar un Tour más o menos no hará su carrera deportiva más memorable, pero hacer este doblete hará que todos le recuerden como parte de la historia.

Pero si el pódium se cotiza más alto que nunca en este Tour, el acceso al top ten resultará igualmente exclusivo. La nueva generación de ciclistas franceses, liderados por Thibaut Pinot (FDJ), tercero el año pasado, y Romaín Bardet (Ag2r), sexto, encabezan una nómina de líderes en la que se encuentran Jean-Christophe Péraud (segundo el año pasado aunque previsiblemente con un papel menor en esta ocasión), Tejay van Garderen (BMC), quinto el año pasado, Robert Gesink y Laurens ten Dam (Lotto-NL), Pierre Rolland (Europcar), Tom Dumoulin y Warren Barguil (Giant), Rui Costa (Lampre), Julián Arredondo y Bauke Mollema (Trek), Joaquim Rodríguez (Katusha), Andrew Talansky y Dan Martin (Cannondale), Michal Kwiatkowski (Etixx), así como lugartenientes de lujo como Richie Porte y Leopold König (Sky), Rafal Majka y Roman Kreuziger (Tinkoff) o Alejandro Valverde (Movistar), cuarto en la pasada edición. Ellos formarán el selecto grupo que se abrirá paso por las cumbres francesas en busca de gloria.

Recorrido

Con algunos detalles que se salen de lo habitual, el recorrido de este Tour de Francia promete espectáculo desde el primer día. Lejos de la tradicional primera semana para velocistas, sin duda responsable del tópico que une retransmisión televisiva y siesta veraniega, las primeras etapas en suelos belgas y holandeses nos ofrecerán interesantes desenlaces al puro estilo primaveral, con sus muros y finales nerviosos. Cita obligada será la cuarta etapa (martes día 7); de nuevo el temido pavés hará acto de presencia con siete tramos de 13,3 km adoquinados. El año pasado Nibali dio, sobre los agujeros del infierno, un golpe maestro en una de las etapas más espectaculares de esa edición. La contrarreloj por equipos de la novena etapa sustituye a la tradicional crono individual, escaparate ideal para mostrar el poderío de las escuadras ante la expectación internacional. Inmediatamente después y hasta el final, se desata la locura, una apoteosis montañosa casi sin descanso hasta París, con una sucesión de 10 etapas de montaña (7 de ellas de alta montaña), con 5 llegadas en alto. De nuevo Pirineos y Alpes serán los jueces de la ruta, y de nuevo resonarán míticos nombres como Tourmalet, Plateau de Beille, Glandon, Croix de Fer, y Alpe dHuez.

En Utrecht, el 4 de julio, 198 corredores iniciarán una aventura de 3.344 km. En París, el 26 de julio, un solo corredor figurará en la memoria escrita como el ganador de un Tour histórico.

Este post ha sido publicado inicialmente en el blog del autor.

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