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La ruta de Van Gogh

11/08/2013 10:47 CEST | Actualizado 15/10/2013 11:25 CEST

¿Alguna vez has pensado en cogerte el coche y perderte por paisajes de lavanda y cipreses, enclaves romanos, aromas provenzales y caballos blancos salvajes? Hoy te proponemos una ruta impresionista de lo más apetecible: seguir las huellas de Van Gogh y de sus contemporáneos a través de la Provenza francesa, un entorno idílico y bucólico que mezcla cultura, arte, entornos rurales y mucho, mucho aroma a lavanda a lo largo del camino.

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Saint-Rémy de Provence. Foto: DORIS CASARES.

Desde Figueres hasta Arlés: viaje en el tiempo de Dalí a Vincent

La mejor ruta, tanto si partes de Madrid como de Barcelona, vayas en coche o en tren de alta velocidad, es hacer una primera parada en Figueres, un pueblecito de la comarca ampurdana cuyo principal punto de atracción es el Teatro Museo Dalí, que acoge las obras principales del pintor gerundense y de su musa Gala, para muchos la auténtica fuente de inspiración del artista y genio surrealista. Todo el edificio en sí, desde sus cuatro fachadas hasta el patio interior pasando por las salas y por todos los lienzos, estatuas, barco colgante y cadillac que lo decoran, es un auténtico museo al aire libre digno de pararse con calma y realizar una visita con tranquilidad. Si haces noche, no te lo pienses: el hotel Durán es sin duda el de mejor relación calidad-precio, además de contar con uno de los restaurantes preferidos de Dalí y varias reliquias en su interior como las cartas de Gala durante su periodo de exilio en Estados Unidos. No te defraudará.

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Teatro Museo Dalí en Figueres. Foto: DORIS CASARES.

La ruta continúa vía Montpellier en Francia y de ahí directos hasta el pueblecito de Arlés, donde comienza en esencia la región de la Provenza y cuya tradición taurina es una de las que más orgullo producen en sus habitantes, además de presumir de un anfiteatro romano excepcionalmente conservado y Patrimonio de la Humanidad, Les Arénes, y de haber sido hogar y posterior lugar de devoción para los amantes de Vincent Van Gogh y de su escuela impresionista. Arlés es un pequeño pueblecito bohemio, con sabor provenzal, en el que todos sus habitantes parecen recién salidos de un cuadro de Van Gogh: el cartero, la panadera, la costurera... todos ellos son auténticas estampas provenzales que dan color y sabor al paisaje que los rodea. En Arlés, muy recomendable el hotel de la Muette, ubicado en una antigua casa provenzal de piedra en el centro del pueblo.

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Estampa provenzal en Arlés. Foto: DORIS CASARES.

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El café de Arlés donde pintó Van Gogh. Foto: DORIS CASARES.

Saintes-Maries-de-la-Mer: la Camarga y los caballos blancos salvajes

"Te escribo desde Saintes-Maries, a orillas del Mediterráneo. Me he pasado una noche a orillas del mar por la playa desierta. No era alegre, pero tampoco triste - era bello" (Cartas a Théo)

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Caballos blancos salvajes en la Camarga. Foto: DORIS CASARES.

A 32 kilómetros al sudeste de Arlés y a 10 kilómetros de la playa, la reserva natural de la Camarga es otra de las paradas obligatorias en esta ruta. De camino al Mediterráneo, Van Gogh decidió pasar allí algunas temporadas de su vida al lado del mar, junto a este pueblecito, Saintes-Maries-de-la-Mer, que es conocido por ser uno de los santuarios de la comunidad gitana cuya temporada álgida se alcanza en el mes de mayo, durante la peregrinación y romería gitana más importante del año en honor a su patrona protectora Sara llegando en barca con María Magdalena. La Camarga es conocida por su flora y fauna, entre la que destacan sin duda alguna los esbeltos flamencos rosas, los toros negros y los caballos blancos salvajes que cabalgan por la orilla de la playa al atardecer en un entorno inolvidable. Como alojamiento, proponemos una antigua casa de labranza del siglo XVII: Le Mas de Peint.

Saint-Rémy de Provence o el romanticismo provenzal en estado puro

Pero sin duda, el pueblo más encantador de la ruta de Van Gogh se encuentra en Saint-Rémy de Provence y sus alrededores, el sanatorio en el que el pintor holandés estuvo internado durante su último año de vida, abandonado a una locura que sería su compañera más fiel durante su etapa artística más prolífica, pintando lienzos de la talla de Los lirios, La habitación del pintor o La noche estrellada. Hay un paseo a pie muy recomendable desde el hospital de Saint-Paul de Mausole hasta el pueblo siguiendo los principales lienzos que Van Gogh pintó durante su estancia aquí. Nuestra recomendación en Saint-Rémy: hotel l'Image, el oasis perfecto en medio de la Provenza. Y finaliza el recorrido artístico Auvers-sur-Oise, en un campo de cuervos donde Van Gogh pintó su último lienzo y dejó su último halo de vida tras pegarse un tiro antes de morir. Un viaje inolvidable, en todos los sentidos.

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Sanatorio de Saint-Paul de Mausole en Saint-Rémy. Foto: DORIS CASARES.

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Lirios en Saint-Rémy de Provence. Foto: DORIS CASARES.

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