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Ocho cosas que las personas inteligentes nunca revelarían en el trabajo

08/03/2017 13:11 CET | Actualizado 13/03/2017 11:46 CET
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En el trabajo, compartir los aspectos adecuados de uno mismo es todo un arte. Las confesiones que pueden servir para establecer lazos con los demás en cierto momento pueden volverse en nuestra contra cuando menos lo esperemos.

El problema está en que no puedes construir una red profesional sólida sin abrirte a tus compañeros. Y esto es tan difícil precisamente porque la revelación de información inapropiada puede tener consecuencias devastadoras para tu carrera profesional.

Tienes que saber dónde está la línea y debes tener cuidado de no cruzarla, porque, cuando compartas algo, ya no habrá vuelta atrás.

TalentSmart ha realizado pruebas a más de un millón de personas y ha concluido que el 90% de las que mejores resultados obtienen son aquellas que poseen un nivel elevado de inteligencia emocional. La inteligencia emocional es ese algo intangible que tenemos todos. Afecta a la forma de gestionar nuestro comportamiento, de sortear las dificultades sociales y de tomar decisiones personales que nos lleven a conseguir resultados positivos.

Las personas emocionalmente inteligentes son expertas en leer a los demás, y esta capacidad es la que les permite saber lo que deben revelar sobre sí mismos en el trabajo y lo que no. Saben que revelar información sobre los siguientes temas podría perjudicar a su carrera profesional:

1. Las tendencias políticas. Las tendencias políticas están demasiado ligadas a la identidad de cada uno como para que se puedan discutir sin consecuencias en el trabajo. No estar de acuerdo con la postura de alguien puede alterar la percepción que tiene esa persona de ti. Rebatir los principios de alguien es una de las cosas más ofensivas que se pueden hacer.

Evidentemente, cada persona se toma la política de manera diferente, pero reafirmar tus valores puede alienar a algunas personas e intrigar a otras. Incluso sacar un tema candente sin adoptar una postura firme puede llevar a conflicto. La gente construye su vida en torno a sus creencias e ideales, y dar tu opinión es arriesgado. Tienes que estar dispuesto a escuchar a los demás sin aportar información porque basta con una mirada de desaprobación para que se desate un conflicto. Las opiniones políticas están tan arraigadas que, si las rebates, es más probable que te juzguen a que cambien de opinión.

2. La incompetencia de otros compañeros. En todo lugar de trabajo hay alguien incompetente, y es muy probable que todo el mundo sepa quién es. Si no tienes a tu alcance el poder de ayudarle o de despedirle, no sirve para nada que te dediques a retransmitir su ineptitud. Pregonar la incompetencia de un compañero puede interpretarse como un intento por tu parte de quedar por encima. Esa crueldad te será devuelta en forma de opiniones negativas de otros compañeros.

3. El sueldo. Puede que a tus padres les guste escuchar cuánto dinero te llevas cada mes, pero, en el trabajo, esto solo conlleva negatividad. Es imposible distribuir los sueldos de una manera totalmente imparcial, y si revelas lo que cobras a otros compañeros les estarás dando un medidor para que se comparen contigo. En cuanto todo el mundo sepa lo que cobras, empezarán a pensar que cobras demasiado para el trabajo que haces. Resulta tentador hablar de cifras y de sueldos con un compañero, pero desde el momento en que lo hagas no le verás con los mismos ojos.

4. El odio hacia tu trabajo. Lo último que alguien quiere oír en el trabajo es a otra persona quejándose de lo poco que le gusta su puesto. Si haces esto, te estarás colgando la etiqueta de "persona pesimista", y pensarán que no eres el más indicado para trabajar en equipo. Los jefes se dan cuenta enseguida de qué personas son las más desmoralizadoras y son conscientes de que ahí fuera pueden encontrar a otros trabajadores más entusiastas.

5. Lo que haces en el dormitorio. Ya tengas una vida sexual extraordinaria o nula, compartir esta información está fuera de lugar en el trabajo. Este tipo de comentarios pueden provocar risas entre algunos, pero es probable que la mayoría de tus compañeros se sientan incómodos, e incluso los habrá que se lleguen a ofender. Si cruzas esta línea, tu reputación se verá afectada.

6. Lo que piensas que hacen los demás en el dormitorio. El 111% de las personas que conoces no tienen ningún interés en saber que piensas que son unas fieras en la cama. No hay una manera mejor de incomodar a alguien que decirle que se te ha pasado por la cabeza pensar en el ámbito amoroso de su vida. Especular sobre la orientación sexual de un compañero o lanzar indirectas es el equivalente a plantar una semilla permanente en los cerebros de todos los que te oigan hacer esos comentarios que hará que te perciban de forma negativa. Tus pensamientos son para ti. Piensa lo que te parezca, pero guárdatelo.

7. Lo desenfrenada que era tu vida antes. Tu pasado puede decir mucho de ti. Que hayan pasado muchos años desde que hiciste esa cosa tan extravagante o estúpida no significa que la gente vaya a dar por hecho que desde entonces has desarrollado un criterio impecable. Algunos comportamientos típicos de la juventud (consumir alcohol de forma desmedida, los hurtos menores, conducir después de haber bebido o maltratar a animales, por ejemplo) le demuestran a la gente con la que trabajas que, cuando hay presión, no tienes mucho criterio ni sabes dónde poner el límite. Es verdad que muchos presidentes han sido elegidos a pesar de las indiscreciones que cometieron en el pasado, pero a menos que tengas un equipo de Relaciones Públicas que proteja tu imagen, deberías reservarte tus anécdotas para ti.

8. La intención de cambiar de trabajo. Cuando era pequeño, le dije a mi entrenador de béisbol que iba a dejar el equipo en dos semanas. Y me las pasé sentado en el banquillo. La situación empeoró aún más después de esas dos semanas, cuando decidí quedarme y pasé a ser "el niño que ni siquiera quería estar ahí". Me machacaban, pero era culpa mía; conté mi decisión antes de que fuera algo seguro. Cuando dices que estás buscando trabajo pasa lo mismo. Una vez que revelas que tienes pensado marcharte, te conviertes en una pérdida de tiempo para los demás. Y también existe la posibilidad de que tu búsqueda de empleo no salga bien, así que lo mejor es esperar a haber encontrado un trabajo antes de decírselo a nadie. De lo contrario, te acabarán dejando en el banquillo.

En resumen ¿Has visto alguno de estos problemas en tu entorno de trabajo? ¿Se te ocurre algún otro que añadir a la lista? Comparte tu opinión en los comentarios para que todos podamos aprender.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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