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El 'Being one', nueva cara de nuestro tiempo

23/05/2017 07:33 CEST | Actualizado 23/05/2017 07:33 CEST
Getty Images

Lugar: Cubierta de Leganés, provincia de Madrid. Hora: entre seis y siete de la tarde. Contexto: hombres y mujeres procedentes de todo el mundo, en especial de Europa, permanecen en silencio, expectantes, sentados en gradas, suelo, de pie. Hay un profundo silencio mientras dos mujeres vestidas con prendas de lino colocan unos tulipanes sobre el escenario y perfuman la estancia. El publico se contrae, respira. Este es el final de una experiencia kairos, pero es posible que, al mismo tiempo, estemos en una gigantesca metáfora de nuestro tiempo.

Bajo el nombre de Being one, personas procedentes de todo el mundo se han reunido para escuchar a algunos de los autores y speakers mundiales cuyas palabras crean nuevas costumbres, credos globales. La nueva realidad se apoya en las redes. Los oradores convocados tienen millones de seguidores en cada charla de youtube, en facebook, llenan teatros y se traducen a la mayor parte de las lenguas. Cuando credos tradicionales desaparecen, hay quien ha pagado hasta mil euros y quien ha viajado durante horas para poder vivir esto y ver de cerca a los escritores de libros como Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsch, Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruiz, Morir para ser yo, de Anita Moorjani, El fractal divino, de Gregg Bradem, entre otros muchos.

Sin embargo, nada ha salido como estaba planeado. El gran evento de lujo se celebra en una humilde plaza de toros con polvo y paja en algunos rincones, la propuesta de separar las zonas dependiendo de los precios se ha convertido en una gran convergencia de personas. El control se ha desvanecido por momentos. Hay polvo y, en los rincones, olor a ganado. Pero, aparentemente, todo se ha venido abajo mientras una nueva forma de hacer se ha creado entre todos los asistentes.

"O fluyes o te resistes. Si fluyes, todo te acompaña. Si te resistes, todo te golpea", explica Sergi Torres.

En este instante hay personas sentadas en sus sillas, otras en las gradas, y algunas, en el suelo, pero todas miran hacia un escenario colocado entre dos de las puertas por las que marca la tradición que salgan los toros. Sin embargo, sobre la atenta mirada de todos ellos se sienta Mooji, un hombre jamaicano en el cual muchos reconocen a una especie de Budha actual con rastas, mirada profunda y paz contagiosa. Mooji levanta los ojos. Silencio. Pide a los asistentes que dejen de lado la mente y habla. Muchos lloran pero, de igual modo, otros muchos dibujan una gigantesca sonrisa.

Los vendedores de refrescos han cantado sus productos hace unos instantes, las tiendas donde comprar libros, comida, agua o ropa permanecen abiertas y fuera, a pocos metros, hay un par de bares donde se vende chorizo, morcilla o quesos en el estilo castizo de siempre. Vivimos la tercera jornada de un evento al cual muchos medios han dado por cerrado, que algunas personas han denunciado; y sin embargo, entre la gente, en este instante, todo aparenta estar en calma. ¿Motivo?

A lo largo de las jornadas, Alex Rovira, Enmanuele Dagher, Anita Moorjani, Jeff Foster, Neale Donald Walsch, Miguel y José Ruiz , Sergi Torres, entre otros, han vivido codo con codo un evento quiza simbolico de nuestro tiempo, que solo ha sido posible porque todos se han unido para seguir adelante, en el cual, como en la vida, "O fluyes o te resistes. Si fluyes, todo te acompaña. Si te resistes, todo te golpea", explicaba Sergi Torres. A lo cual Anita Moorjani añadía, sentada en un altillo de cemento, a la espera de salir al escenario: "Todo en la vida es un acto para escoger entre el amor o el miedo. Si esto ha sido posible es porque hoy se ha escogido el amor. (...) La forma de liberarte del miedo es enfocarte en el amor", explicaba Anita Moorjani. A lo cual, Enmanuele Dagher, que en su infancia ha conocido la guerra y la enfermedad, afirmaba: "Cuando da miedo, hay que ir a por ello".

Mientras, Neale Donald Walsch, conocido por su historia personal, que llevó a las calles, y por sus libros, que son superventas, cerraba su conferencia con una frase que para algunos era el resumen del evento: "Ojala aprenda a ser como las palabras de mis libros."