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5G: creando nuevas infraestructuras para la digitalización en colaboración competitiva

02/08/2017 07:34 CEST | Actualizado 02/08/2017 07:34 CEST

Getty Images

El crecimiento de la demanda de conectividad no tiene fin. En la edición 2017 de las previsiones de evolución quinquenales que anualmente publica la empresa CISCO, se señala que en 2021 el tráfico en Internet se habrá multiplicado por tres hasta alcanzar los 3,3 ZettaBytes. Por su parte, habrá tres dispositivos conectados por cada ser humano.

Los datos señalados no son una sorpresa, Internet no ha dejado de expandirse en en los últimos treinta años. Sí será un factor diferencial en los próximos cinco años que el crecimiento se manifestará especialmente en la vertiente móvil. Mientras que en 2016 el 51% del tráfico en la red se originó en dispositivos con conexión fija, en 2021 el 63% del tráfico procederá de dispositivos con conexión inalámbrica. No sólo necesitamos redes de mayor capacidad para dar respuesta a la creciente demanda de conectividad, la movilidad se constituye como un requisito adicional e imprescindible.

La industria tecnológica y operadores de telecomunicaciones señalan hacia las redes 5G como el futuro soporte para nuestras sociedades y economías conectadas. La quinta generación de telefonía móvil se configura como el cimiento de la respuesta a la proliferación de dispositivos móviles de todo tipo cada vez más potentes. Los servicios de acceso con conectividad móvil serán más rápidos (picos de velocidad de hasta 1 Gb/s) y más fiables (1 ms de retardo frente a los 20 ms de 4G), apoyados sobre redes capaces de mantener estas características prestando servicio en zonas de alta densidad de dispositivos.

Las previsiones señalan al año 2020 como la fecha en que 5G será una realidad comercial. Para que sea posible quedan aún etapas del camino por recorrer. Falta finalizar el desarrollo de sus normas técnicas, disponer del espectro radioeléctrico necesario y comenzar el despliegue de las infraestructuras. En torno a éstas tres áreas ha nacido una carrera entre los distintos bloques económicos en la que se mezcla competencia y cooperación entre actores públicos y privados.

Siguiendo la estela de consenso global iniciada en las especificaciones de las primeras redes GSM y continuada en 2G, 3G y 4G, se pretende alcanzar un consenso mundial sobre la normativa técnica de la nueva generación de telefonía móvil. Partiendo de la arquitectura 4G-LTE, organizaciones de normalización de distintos bloques económicos, de un lado, y estados, de otro, colaboran por desarrollar los estándares necesarios de forma coordinada en sus respectivos foros, 3GPP y la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Es una actividad en la que contribuyen distintos actores industriales, tratando de ganar así una ventaja competitiva para sus futuros productos. Se espera disponer un alto grado de desarrollo de la normativa técnica relativa a 5G en 2019, un paso necesario para hacer del nuevo sistema de comunicaciones móviles la base de la conectividad global.

5G encierra el potencial para dar un definitivo impulso al coche automatizado, la industria 4.0, las ciudades inteligentes o el turismo digital.

La cooperación guía a los distintos actores en la definición de las normativas técnicas de 5G, incluida la que dirigió la definición de los recursos de espectro radioeléctrico que serán utilizados en el nuevo sistema de comunicaciones móviles. Algunos de estos recursos están ocupados por otros servicios, como la Televisión Digital Terrestre (TDT), lo que da lugar a una competición entre estados y bloques económicos por su liberación y puesta a disposición de operadores. Así, por ejemplo, la Unión Europea ha adoptado una acuerdo sobre las bandas de frecuencias a utilizar y la estrategia para la puesta disposición de algunas de ellas. La agilidad de cada bloque económico en la liberación y asignación de las bandas de frecuencias es un factor crítico para liderar el despliegue de 5G, y con ello, se espera, aprovechar esta ventaja competitiva para cimentar el dominio en la economía digital.

El despliegue de las infraestructuras 5G estaría condicionado por la existencia de normas técnicas consensuadas y recursos de espectro. No obstante, Corea del Sur y Japón han anunciado ya pilotos de 5G coincidiendo con las respectivas citas olímpicas de 2018 y 2020 y la Unión Europea se ha marcado el objetivo de disponer en 2020 del nuevo servicio móvil en al menos una gran ciudad de cada Estado miembro. Pero incluso en esta carrera por disponer del primer piloto real a gran escala, las distintas áreas económicas colaboran entre sí con distintos acuerdos de colaboración sobre 5G.

Por su parte, los operadores de telecomunicaciones están afrontando el despliegue de 5G bajo nuevos enfoques. Frente a la tradicional aproximación de disponer de sus propias frecuencias e infraestructuras, se están promoviendo nuevas estrategias basadas en la mutualización de frecuencias, mercados secundarios de espectro y la existencia de operadores mayoristas neutros. De nuevo, también en el sector privado, nos encontramos con prácticas en las que se combina colaboración con competencia.

Antes de finalizar, es necesario resaltar una importante diferencia entre el despliegue de 5G y el de anteriores redes y servicios de telecomunicaciones móviles. La conciencia de su carácter revolucionario en lo referente a prestaciones y posibles aplicaciones a construir sobre la nueva infraestructura, ha hecho a gobiernos e industria buscar la contribución a éste esfuerzo de otros sectores productivos. Efectivamente, 5G encierra el potencial para dar un definitivo impulso al coche automatizado, la industria 4.0, las ciudades inteligentes o el turismo digital. Consecuentemente, se busca de modo activo la participación de estos sectores en la toma de requisitos para normas técnicas y pilotos tecnológicos, buscando un alineamiento temprano que permita hacer realidad ganancias de productividad que se estiman globalmente en un 5% del PIB mundial.

5G dista de ser una solución a la búsqueda de un problema que resolver. Nace de la demanda de los consumidores de redes de mayor capacidad y de una conectividad permanente. También se adivinan las aplicaciones sectoriales que demandan la nueva red. Bajo un nuevo paradigma de colaboración competitiva, los bloques económicos mundiales y la industria avanzan hacia convertir en realidad el 5G alrededor del año 2020. Están en construcción las nuevas autopistas que acelerarán la digitalización de economía y sociedad.