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Zuckerberg vs Trump

12/12/2015 09:51 CET | Actualizado 12/12/2016 11:12 CET

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Martin Niemöller (1892-1984) fue un tipo singular. Pastor protestante, antinazi y poeta. Comandante de un submarino alemán durante la Primera Guerra Mundial. Tras ella, estudió teología en Münster (1919-1923), se dedicó a predicar su particular entendimiento del cristianismo y en 1933 fundó la denominada Iglesia Confesante. Previamente, en 1932, antes de que fuera canciller, llegó incluso a dialogar con Hitler. Cuenta Niemöller: "Me prometió que protegería a la Iglesia y que no promulgaría leyes anti eclesiásticas. Accedió a no tolerar pogromos contra los judíos y me dijo: 'Habrá restricciones para los judíos, pero no guetos ni linchamientos' ".

Obviamente, promesas incumplidas. Hitler, aparte de promover el Holocausto, como es sobradamente conocido, impulsó la nazificación de las iglesias alemanas mediante la imposición del denominado "párrafo ario", que excluiría de ellas a todos los fieles con antepasados judíos.

Niemöller se opuso activamente a ello. En 1938 fue condenado a siete meses de prisión, pero Himmler y Hess estimaron que no era pena suficiente y lo internaron en el campo de concentración de Dachau hasta que fue liberado por los aliados en 1945.

Hasta su fallecimiento, Martin Niemöller fue un activista de causas diversas e impenitente provocador. Para él, el bombardeo nuclear de Japón "convierte a Harry Truman en el peor asesino de la historia después de Hitler." Sostuvo que "para construir la fraternidad humana, los ricos han de ser aplastados" y, en plena guerra fría y la de Vietnam y para indignación de los norteamericanos (que ya lo estaban bastante tras la alusión a Truman), en 1965 se reunió en Hanoi con Ho Chi Minh. En un homenaje que le hicieron en 1982 para celebrar su 90 aniversario afirmó: "Empecé mi carrera política como un ultraconservador que aspiraba al regreso del Káiser y ahora soy un revolucionario. Si llego a los cien, es posible que me convierta en anarquista."

Una trastada referencial ha ocasionado que una famosa cita haya sido atribuida a Bertold Brecht, cuando en realidad su paternidad corresponde a Niemöller. Se trata de esta: "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron a por los socialistas y sindicalistas, y yo no hablé porque no era ni lo uno ni lo otro. Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron a por mí, y en ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí."

El mensaje que esta cita contiene -plenamente vigente durante el periodo hitleriano- ha sido reactualizado estos días por el filántropo multimillonario y creador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien, como es sabido -en un gesto trascendental de solidaridad- ha anunciado que destinará a lo largo de su vida el 99% de sus acciones (unos 42.300 millones de euros) a labores filantrópicas.

Zuckerberg -avergonzado por la propuesta del peligroso candidato republicano y también multimillonario Donald Trump de prohibir la entrada en Estados Unidos de cualquier musulmán- acaba de escribir y difundir en su perfil personal: "Si eres musulmán en esta comunidad, como líder de Facebook, quiero que sepas que siempre serás bienvenido y que lucharemos para proteger tus derechos y crear un ambiente pacífico y seguro en tu entorno".

Y -bebiendo en la fuente de Martin Niemöller- Zuckerberg añade: "Como judío, mis padres me enseñaron que siempre debemos defender de ataques a todas las comunidades. Incluso si el ataque no va dirigido hoy contra ti, con el tiempo los atentados a la libertad de cualquier persona acaban por dañarnos a todos." Loor a Mark Zuckerberg.