BLOGS

12 señales que muestran que esta noche sales de marcha (al estilo madre)

01/06/2015 07:20 CEST | Actualizado 31/05/2016 11:12 CEST
Getty Images

Preparación

Resulta clave. Has aprendido de tus errores anteriores que debes asegurarte de que tu otra mitad va a estar disponible para cuidar a los niños no sólo por la noche. Sino también las siguientes 24 horas. Ya que las resacas después de los 30 duran cuatro veces más. Si esto no va a ser posible, mejor salir sólo a tomar unas copas. De lo cual te olvidarás cuando lleves una hora pasándotelo bien.

El modelito del día

Los tiempos han cambiado. Ahora, tus zapatos son más bien botas. Llevas el bolso colgado al hombro. Las medias son gruesas y oscuras y te llegan hasta las tetas con la esperanza vana de disimular cualquier bulto o michelín. Antes funcionaba y te aplanaban la tripa. Ahora, la última vez que lo intentaste tuviste que pedir ayuda para que te las quitasen.

Conocer las limitaciones de cada uno

Te das un discurso motivador. Eres madura y conoces tus limitaciones. Sabes que la ginebra te hace llorar. Sabes que el rosado te hace discutir. Te sientes arrogante al pensar lo bien que te conoces. Te metes con la juventud que todavía está aprendiendo a conocerse. Tú eres madura. Y disfrutarás de la noche con estilo y elegancia.

Esa primera copa tan importante

Llegas a la barra. Ves ese rosado con tan buena pinta y piensas: ¡Oh, dios mío! ¿Qué es lo peor que podría ocurrir?

Compañía

Miras a tu alrededor y ves a tus cuatro amigas. Se suponía que ibais a ser ocho, pero tres de ellas se rajaron porque a) sus niños estaban malos, b) no había canguro, c) problemas de pareja, d) estaban cansadas, e) han vuelto a quedarse embarazadas... y así sucesivamente. Pero estás eufórica por el hecho de que cinco habéis llegado hasta ahí. Juntas. La misma noche. Y UNA DE ELLAS NO TIENE HIJOS, ASÍ QUE TENDRÁ HISTORIAS QUE CONTAR. Te das un caprichito con otro rosado y te haces un selfie para que todo el mundo vea en Facebook que sigues teniendo vida.

El público general

¡Oh, es tan emocionante salir con gente de verdad! Te da la impresión de que los jóvenes han cambiado bastante desde tu época. La barba es un concepto aparte, hasta para los más jóvenes. Ya no sólo está reservada a los Bee Gees, a Papá Noel o a tu padre. Piensas que tu otra mitad quizá debería dejársela... Luego te acuerdas de sus parches grises y llegas a la conclusión de que mejor no. ¿A alguien le apetece un gin-tonic? ¿Con un chupito de rosado?

2015-04-20-1429556237-1400837-IMG_4634.JPG

No hay nada que defina mejor una noche de fiesta como un cóctel GIGANTE

CÓCTELES

Has salido. Con otros seres humanos que tienen más de cuatro años. Con botas ligeramente de tacón. Y con un collar chillón. Y hay algo con lo que puedes celebrarlo: ¡UNA COPA TAMAÑO XXL! ¡Yuju! Qué mejor que eso para decir: ¡Hey, soy una mujer madura con clase! Es hablar de cócteles y recordar anécdotas familiares... Te partes de risa. Una de tus cuatro amigas decide que es hora de irse a casa. Porque está agotada. No son ni las 12. ¿Alguien quiere un gin-tonic?

La discoteca

Pasáis a una. Una de verdad. ¡ESTÁS EN UNA DISCOTECA! Lo pones en Facebook al instante. Es hora de mezclarse un poco con la juventud... Y sientes que encajas bastante bien. Como en el papel de la hermana mayor moderna que ejerce de modelo. Aspiran a ser como tú. Y estás segura de que un jovencito con barba te está echando el ojo. ¡Esto se merece un tequila!

La música

Mmmm... Nunca he oído esta canción. De camino al baño, te encuentras una sala retro. Seguro que ponen clásicos de los 70 y los 80. Suena Remix Ignition, de R. Kelly. ¿Seguro que esto no lo sacaron hace dos años? Bueno, ¡ES UNA CANCIÓN GENIAL! Preguntas si te pueden poner rosado y ginebra en el mismo vaso. Así ahorras tiempo.

¿Hora de irse a casa?

Ya sólo quedáis dos. Una se quedó en la cola de la discoteca. Y dios sabe dónde fue la otra. Suena Wonderwall, de Oasis. La ginebra empieza a hacer efecto. Estás triste y no tienes a ningún jovencito barbudo esperándote en casa. Echas de menos a tus hijos. Las medias te molestan. Y con el collar de Primark ya te pica el cuello. Te escuecen los ojos...

... ¿Y entonces? ¡PONEN VANILLA ICE Y TE RECONCILIAS CON EL MUNDO!

¡Hora de irse a casa!

Casi te has gastado 70 euros en copas. Alguien dijo algo de resaca. Menos mal que llevas medias tupidas, porque con lo que has bailado seguro que se te habrían visto las bragas. Llegas a trompicones hasta el taxi. Orgullosa de no haber llorado, feliz por haberte puesto botas, pensando en comerte las chucherías de los niños cuando llegues a casa a las 2 de la mañana. ¡Una noche cojonuda!

Al día siguiente

No vuelvas. Nunca más. Que alguien baje el volumen a los niños. Ya estoy demasiado mayor para esta mierda.

Visita el blog de Emma o su página de Facebook

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco

Ve a nuestra portada Facebook TwitterInstagramPinterest