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Combatir el cambio climático no será viable sin cambiar el modelo productivo y agrícola

01/06/2017 07:25 CEST | Actualizado 01/06/2017 07:25 CEST

EFE
Rajoy en la inauguración de una jornada sobre el Acuerdo de lucha contra el cambio climático de París.

El rey de las amenazas y dirigente estadounidense Donald Trump volvió a desafiar a los dirigentes europeos el domingo. Esta vez la provocación es el posible incumplimiento de Estados Unidos del Acuerdo de París. La decisión, en cualquier caso, no surtirá efecto hasta un año después, lo que situaría la salida de Estados Unidos al final de su mandato legislativo en la Casa Blanca. Según recoge el Acuerdo de París en su artículo 28, cualquiera de las partes puede denunciar el texto mediante una notificación por escrito al Depositario "en cualquier momento" siempre y cuando hayan transcurrido "tres años a partir de la fecha de entrada en vigor" del Acuerdo para esa Parte.

Claramente Trump intenta contentar a sus sponsors, a aquellos a quienes considera seguramente deber fidelidad en último término, las megacorporaciones de los combustibles fósiles y los conglomerados industriales que convierten a su país, junto con China, en uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero.

Lo grave de afirmaciones como las de Trump es que desvían el foco de atención y hacen que incumplimientos reiterados como los de España en la lucha por el Cambio Climático se invisibilicen porque sus representantes del PP, ya sea Miguel Arias Cañete, como comisario de Energía y Acción Climática de la UE, o el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lo nieguen.

Cañete es un político con intereses en la industria petrolera y lazos con los gigantes del ladrillo, está relacionado con escándalos de corrupción como Acuamed o los Panama Papers, y no le tiembla la voz al reconocer que más del 80% de sus reuniones en Europa son con lobbies del sector energético.

La semana pasada, en las jornadas sobre la futura ley de cambio climático organizadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Rajoy no dudó en aislar los últimos datos de emisiones de gases que fueron a la baja tras dos años consecutivos de incremento para elogiar su política ambiental. Pero mientras se jacta de apostar "por un nuevo modelo productivo y de consumo sostenible", España todavía emite más de un 100% más que el año de referencia de 1990 marcado en el protocolo de Kioto.

En España estamos presenciando cómo los fondos de inversión se hacen con las infraestructuras de gas subvencionadas con dinero público. Estos fondos de inversión prometen repartir, como mínimo, utilidades del 15% a sus accionistas. Mientras tanto, la ciudadanía española paga la energía un 30% más cara que el promedio europeo.

Para combatir el cambio climático hay que poner el foco en el trabajo de aquellas comunidades, movimientos sociales y sociedad civil que sufren día a día los impactos del cambio climático.

El jefe del Ejecutivo insiste en que España cumple con el Protocolo de Kioto y que debe cumplir el Acuerdo de París. Sin embargo, para llegar a las cifras, los distintos ejecutivos han debido gastar unos 800 millones de euros en la compra de derechos de emisión para compensar los niveles expulsados a la atmósfera.

Alianza por el Clima ya expresado en varios comunicados su preocupación por cómo el Gobierno, en el proceso de discusión sobre las jornadas de debate en torno a la futura ley de cambio climático y transición energética, ha dejado fuera "la consideración de aspectos genéricos tan importantes como los objetivos de reducción de emisiones, es decir la ambición, así como los indicadores, revisión y seguimiento de los mismos, los instrumentos generales para la mitigación (presupuestos de carbono y sistemas de compensación de emisiones, papel del comercio de derechos de emisión, fiscalidad y financiación)".

Para la coalición de más de 400 organizaciones ecologistas, sindicales, de cooperación al desarrollo, de acción rural, de agricultores, vecinales, y de consumidores, entre otras, "tampoco la estructura planteada deja cabida para los aspectos socioeconómicos transversales y transición justa, la arquitectura institucional y la planificación de las acciones, los instrumentos de participación ciudadana o la justicia climática internacional".

Mientras que el gobierno no tiene en cuenta las propuestas presentadas por las diferentes organizaciones de la sociedad civil especializadas en el tema, se vanagloria de ir por el camino correcto.

Para combatir el cambio climático hay que poner el foco en el trabajo de aquellas comunidades, movimientos sociales y sociedad civil que sufren día a día los impactos del cambio climático y luchan y se movilizan contra viento y marea por defender la justicia climática.

Es necesario un cambio de modelo productivo y fundamentalmente un cambio en el sistema agroalimentario mundial. Dedicamos el 30% de toda la superficie productiva del planeta a producir alimentos que luego se tiran a la basura; y gastamos en ello el 30% de todo el consumo mundial de agua.

Potenciamos modelos de macroexplotaciones ganaderas como el que se quiere impulsar en Soria. Un modelo de macro granja que es un modelo de muerte, destruye el medio ambiente, destruye empleo y va en contra de la posibilidad de vida arraigada al territorio.

El trabajo de los ganaderos es imprescindible para la vida, proporciona alimento, sostiene el territorio y cuida el medio ambiente. Una pieza fundamental y olvidada de esta lucha por el cambio climático es un país con un sector primario fuerte.