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Claves de la semana: Todos los ojos miran a Zapatero

07/11/2015 09:28 CET | Actualizado 07/11/2016 11:12 CET
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Nuevos fichajes para la política. ¿Queda alguien en el mercado? Dejénse caer por las sedes de los partidos. Aún están a tiempo de que un "ojeador" se fije en usted y le coloque en puesto de salida.

Pedro Sánchez inauguró la temporada con más ruido que éxito, tras la incorporación a sus filas de la comandante Zaida Cantera y la "tránsfuga" Irene Lozano. Ahora le toca a Podemos. De momento, esta semana ha dado la campanada con el fichaje de Julio Rodríguez, el ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa con Carme Chacón de ministra de los Ejércitos y con el del constitucionalista Javier Pérez Royo, que adelantóeldiario.es.

La Sexta hizo temblar los cimientos de Ferraz

Temblaron los cimientos de Ferraz anoche con la incorporación del catedrático de Derecho Constitucional y colaborador de Manuel Chaves y Felipe González durante los gobiernos del PSOE, pero mucho más el miércoles cuando la noticia de Julio Fernández la avanzaba en exclusiva el programa "Al Rojo Vivo" de La Sexta, tan sólo diez minutos antes de que el propio Pablo Iglesias la confirmara en vivo y en directo en la misma cadena.

Lo impactante para algunos socialistas no fue tanto escuchar al líder de Podemos hablar con interés de las Fuerzas Armadas, sino la diligencia con que varios ex miembros del Gobierno de Zapatero se deshicieron en elogios para con el ahora militar "podemita".

Chacón fue la primera en destacar la valía de Rodríguez: "Un demócrata convencido, un hombre muy competente, muy inteligente y muy leal". Le siguió Miguel Sebastián desde su cuenta de Twitter: "Enhorabuena a Julio Rodríguez, ex JEMAD y amigo, por ese paso valiente de incorporarte a @ahorapodemos. Te deseo suerte y éxito".

Iglesias-Zapatero, una comunicación fluida

No fueron los únicos. Otros siguieron la misma estela. Así que todos los ojos y todas las sospechas se posaron, con o sin motivo, sobre el ex presidente del Gobierno, quien desde que el pasado enero se reunió por primera vez con Pablo Iglesias, en casa de José Bono, no oculta su simpatía por el líder de Podemos.

Entre ambos hay más que admiración mutua. La comunicación telefónica es frecuente y en ocasiones el jefe de la formación morada recurre al ex presidente del Gobierno para que le asesore en asuntos internacionales. No sorprende por ello que en la calle Ferraz esta semana haya aumentado de forma considerable la desconfianza hacia el ex presidente del Gobierno y su entorno más cercano.

Un PSOE fuera de foco

Pero esto tampoco es nuevo. A Pedro Sánchez le quedan pocos amigos entre los ex del PSOE, si bien esta semana, como avanzóEl Español, convocó a González, Zapatero y Almunia en su despacho para intercambiar impresiones sobre Cataluña.

Nadie entendió que la cita no fuera publicitada, mucho menos que Ferraz pretendiera ocultarla como si renegara del pasado o estuviera sobrado de apoyos. ¡Vaya semanita! Una más para olvidar en un PSOE que, semana a semana, se diluye en el foco de la política y se hunde poco a poco en el universo demoscópico.

Claro que siempre le quedará el CIS, que esta semana le daba un respiro, si por respiro se entiende un 24 por ciento de los votos. Cualquier cosa vale ya con tal de celebrar la segunda posición del tablero, después de que varios sondeos hayan adelantado el sorpasso de Ciudadanos.

Objetivo: encapsular el debate interno

Más de las encuestas sean propias o ajenas, el patio socialista anda más revuelto que nunca. La preocupación va en aumento y no sólo por la falta de iniciativa frente a un Ciudadanos que puja con fuerza, un PP que recupera terreno por el debate catalán y un Podemos que demuestra tener reflejos y capacidad para la remontada.

Entre los cuadros dirigentes aumenta la sensación de debilidad de un Pedro Sánchez falto de profundidad en las propuestas y en el discurso. La enésima polémica interna sobre su negativa a asumir la derogación íntegra de la reforma laboral, incluidas las indemnizaciones por despido, no ha hecho más que enconar los ánimos del partido y caldear el ambiente previo a la conferencia política en la que el PSOE aprobará la próxima semana su programa para el 20-D.

Tanto han subido los decibelios del ruido como consecuencia de este último asunto que la dirección ha decidido encapsular el debate sobre las enmiendas al programa marco en una sesión a puerta cerrada que tendrá lugar este domingo, ocho dáis antes de la conferencia política. De esta forma el próximo fin de semana será para mayor gloria del candidato y los "artistas" invitados, que los habrá.

Una decisión política sobre Cataluña

Y todo con un PP que ya empieza a ver el rédito del desafío soberanista en sus encuestas. Si el Gobierno gestiona con prudencia, dicen en Génova, la aprobación de la declaración soberanista, Rajoy verá cumplido sus deseos de volver a ser presidente del Gobierno. Todo dependerá de la dosis política que aplicará al ya anunciado recurso ante el TC que activará al minuto siguiente de que la declaración de desconexión sea aprobada el lunes en el Parlament. Además de la vía jurídica, no se descarta un gesto político que de satisfacción y no miedo al electorado. Atentos a lo que pueda determinarse respecto al mando de Mossos, porque es un escenario que el Gobierno ya ha analizado, aunque no decidido.