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Cosas que no cambian

¿Recuerdan aquello de la nueva política?

05/03/2017 20:09 CET | Actualizado 06/03/2017 07:24 CET
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Siglo XXI. Marzo de 2017. ¿Recuerdan aquello de la nueva política? Pues hay cosas que no cambian. Una de ellas, el pluriempleo de los diputados, también de los de Podemos y Ciudadanos. Actores, abogados, empresarios, arquitectos, médicos, agricultores, politólogos y economistas que no quieren abandonar el ejercicio de su profesión mientras dure su actividad pública. Hablamos de un asunto tabú, que ha dado lugar a no pocos escándalos y que el Pleno del Congreso volverá a debatir y votar esta semana a puerta cerrada, sin luz ni taquígrafos. ¿Quién dijo transparencia? ¿Quién habló de regeneración de la política? Pues eso. Que aquello también debió ser un reclamo publicitario.

Dice la Ley Electoral, en su artículo 157.1, que el mandato de los diputados y senadores se ejercerá en régimen de dedicación absoluta tal y como establece la Constitución. Y dice también que la función parlamentaria será incompatible "con el desempeño, por sí o mediante sustitución, de cualquier otro puesto, profesión o actividad públicos o privados, por cuenta propia o ajena retribuidos mediante sueldo, salario, arancel, honorarios o cualquier otra forma".

El Congreso debate y vota esta semana, a puerta cerrada, el pluriempleo de los diputados

Las excepciones están recogidas en el 157.4 y el 159.3 de la LOREG y son exclusivamente la docencia o investigación, la administración del patrimonio personal o familiar y la producción y creación literaria, científica o artística.

Pero, ya se sabe, que del dicho al hecho... Porque en 2009, más de 250 diputados de los 350 que conforman la Cámara Baja, declaró tener segundas dedicaciones al margen de su responsabilidad política. Y en 2015, 108 de los 186 diputados del PP obtuvieron autorización para realizar otras actividades. De aquellos polvos, entre otros los casos Pujalte y Gómez de la Serna, que como todo el mundo recordará nada tenían que ver ni con la docencia ni con la producción literaria.

Sólo el Grupo Socialista, de todos los representados en la Cámara, mantiene -tal y como impuso Pedro Sánchez durante su mandato como secretario general- la prohibición de que sus diputados cobren por actividades distintas a la parlamentaria, incluidas la participación en tertulias o las clases a tiempo parcial en alguna universidad. De ahí que el PSOE haya decidido en esta Legislatura abanderar, en solitario, una cruzada contra la compatibilidad del ejercicio parlamentario con cualquier otra actividad.

El PSOE se planta y abandera una cruzada contra la compatibilidad con actividades privadas

Ni Podemos ni Ciudadanos, pese a llegar al Congreso con la bandera de la regeneración, han secundado la iniciativa. Y algo tendrá que ver en ello que algunos de sus diputados hayan solicitado autorización para el pluriempleo. Unos, como Pablo Iglesias, para charlas, conferencias y programas de televisión. Otros, como Carolina Bescansa, para contratos de investigación o consultoría. Y alguna otra, como la secretaria cuarta de la Mesa, Patricia Reyes, para ejercer la abogacía, mantener su acta de concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte y para seguir de administradora de una sociedad mercantil. Ahí es nada. La Comisión del Estatuto del Diputado, fiel a sus costumbres, ha concedido la compatibilidad a todos ellos, con la única abstención del representante del PSOE, Luis Carlos Sahuqillo, una rara avis que defiende y cree a pies juntitas lo de la dedicación exclusiva a la política.

La lista completa -que incluye 20 diputados del PP, 11 de Podemos, 6 de Ciudadanos y 2 de ERC, la adelantó en diciembre El País. Y desde entonces el socialista Sahuquillo ha tratado de convencer con escaso éxito al resto de grupos del cumplimiento estricto de la ley para que no se utilice como cajón de sastre el artículo 159.3c de la LOREG que establece las excepciones.

Podemos y Ciudadanos se suman al PP para soslayar dedicación exclusiva

Sahuquillo fue el único diputado de los 350 que en 2011 votó contra el dictamen jurídico que aprobó los pluriempleos concedidos a sus señorías en la primera Legislatura de Mariano Rajoy. Lo hizo después de lograr en el mandato anterior que se modificara el Reglamento de la Cámara para que todos los diputados conocieran el dictamen sobre compatibilidades antes de votarlo. Hasta entonces, la información era restringida para los miembros de la Comisión del Estatuto y el pleno votaba sin conocer el contenido sin debate y a puerta cerrada.

Este jueves pedirá turno de intervención en el pleno para volver a reclamar un examen ante la Comisión del Estatuto de cada uno de los parlamentarios que compaginarán el escaño con otra ocupación.

El socialista, que cuenta con el apoyo de la dirección de su grupo, ya convulsionó en diciembre al resto de grupos con una propuesta que incluía la comparecencia, uno a uno, de todos los diputados que desarrollen actividades privadas para que explicaran las razones por las que solicitaban autorización para la compatibilidad. Su propuesta, que fue rechazada, pretendía además atribuir a la Comisión del Estatuto de los Diputados capacidad para comprobar la veracidad de las declaraciones de actividades de sus señorías y dotarla de capacidad sancionadora en el caso de omisiones o falseamientos.

Lo dicho: hay cosas para las que no rige la nueva política.

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