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Las claves de la semana: Cuando el PSOE está y se le espera

14/10/2017 09:52 CEST | Actualizado 14/10/2017 12:22 CEST
Rafael Marchante / Reuters

Si a Mariano Rajoy le dicen hace un año que Pedro Sánchez iba a ser, en el argot actual de los teenagers, su "BFF" (Best Friend Forever), su cara de perplejidad hubiera sido viralizada en las redes sociales durante semanas. Y si al secretario general del PSOE le cuentan hace apenas dos meses que hasta sus más recalcitrantes críticos internos iban a elevarle a los altares por su posición en la crisis catalana, hubiera respondido con una carcajada. ¿Recuerdan aquello de "indecente, ruin y miserable"?

Como en política todo cambia y nada es imposible, esta semana de convulsión, alivio contenido, independencias exprés y 155 de baja intensidad han ocurrido ambas cosas. No es que Rajoy y Sánchez vayan a ser ahora íntimos, ni que los antipedristas vayan a proponer al Vaticano la canonización del secretario general del PSOE. Pero el presidente del Gobierno y el líder de la oposición han tejido una relación de complicidad y confidencia que ninguno de ellos mantiene siquiera con algunos miembros de sus respectivos equipos. Y hasta los más fervientes enemigos orgánicos de Sánchez han admitido sin ambages estar sorprendidos por la altura de su renacido líder ante la crisis institucional más grave de las últimas cuatro décadas.

EFE

Sólo hay que leer algunos de los tuits escritos por fervientes partidarios del extinto "susanismo" o las decenas de mensajes que el secretario general del PSOE recibió en su teléfono móvil de muchos de ellos, tras su comparecencia del miércoles en la que anunció su apoyo al Gobierno para restituir la legalidad en Cataluña y el compromiso arrancado a Rajoy para abrir la reforma de nuestro actual marco de convivencia.

Los detalles de lo que Rajoy y Sánchez han hablado en La Moncloa en sus más de media de docena de encuentros discretos y secretos durante el mes de septiembre sólo ellos los saben. Muchas de sus reflexiones quedarán sepultadas sobre los restos del vino y las cervezas con que el martes pasado regaron la cena frugal que compartieron después de que el president Puigdemont asumiera -que no declarara ni proclamara- la DUI.

De problema a solución

Tantos años siendo el problema y ahora resulta que el PSOE ha acabado siendo otra vez la solución para Rajoy, mucho más que algunos de sus correligionarios de la derecha, que le pedían firmeza, y mano dura contra Cataluña. Los socialistas no sólo están, sino que además se les espera en la solución a la crisis catalana. Porque cuatro años después, Rajoy ha venido a claudicar con la propuesta de reforma constitucional que le ofreció Rubalcaba y despreció sin apenas leerla. Y el PSOE, por su parte, vuelve a la senda de la Declaración de Granada. Un texto del que nunca debió desviarse de no ser porque la federación andaluza y su lideresa decidieron hacer suyo el "Santiago y cierra Eapaña" como grito de guerra y autoafirmación en su fallida batalla por la reconquista del poder orgánico.

La "soledad" de Díaz

Hoy estamos en otra pantalla en la que lo que piense o diga Susana Díaz sobre la reforma federal de la Constitución será una opinión más -y no la tesis dominante-, y en la que el PP no podrá cerrar los ojos a la realidad de un modelo territorial que necesita cambios si quiere de verdad que España siga siendo España. Lo primero ya es un hecho. Y dan cuenta de ello quienes en la recepción posterior al desfile del 12 de octubre percibieron la "soledad" de una Susana Díaz, a quien ni empresarios, ni aristócratas ni, editores, ni políticos, ni periodistas hicieron la ola como en la misma recepción de hace un año. Lo segundo es el compromiso adquirido por Rajoy ante Pedro Sánchez a sabiendas de que, tras las cargas policiales del 1-O que recorrieron el mundo y las llamadas que recibió de Merkel y Juncker necesitaba una respuesta ante Europa en la que estuviera inexorablemente el PSOE.

El secretario general de los socialistas ha sorprendido a propios y extraños, y pronto verán a muchos genuflexos a su paso, además de elogiar su inconmensurable talla de hombre de Estado. A Zapatero le quedan dos telediarios. De momento, hemos visto como, previa palmadita en la espalda, le cedía el paso en el besamanos con los Reyes en la recepción del 12 de Octubre. ¡Cosas veredes, don Sancho! Otros, nunca llegarán a tanto. Se quedan en un "ha madurado", "ha reivindicado la historia y la memoria de todos los socialistas que le precedieron en el cargo con la única propuesta sobre la mesa para construir un nuevo marco político de convivencia" y si el PSOE vuelve a liderar la gran transformación que necesita España, "puede ser el próximo presidente del Gobierno".

Ultimátum de vía lenta

Todo esto será, claro, si el próximo lunes a las 10 de la mañana que expira el plazo para que Puigdemont responda al requerimiento del Gobierno, la respuesta que llega desde la Generalitat es un "no" o una respuesta lo suficientemente ambigua como para que en La Moncloa sigan jugando con los plazos de un ultimátum de vía lenta. Nadie espera un rotundo "sí", después de la presión económica, financiera e internacional que logró disuadir a Puigdemont de una rotunda Declaración Unilateral de Independencia y provocó la ruptura de bloque independentista. Si no lo hizo en el Parlament, no hay motivo para que vaya a hacerlo en una misiva dirigida a La Moncloa.

Pero si la respuesta, como se prevé, es confusa, habrá que mover ficha. En ese caso el Gobierno lo hará ya con el apoyo del PSOE y con una aplicación del 155 que sólo buscará acabar con el desgobierno actual en Cataluña mediante una convocatoria electoral. A estas alturas, por tanto, la única X por despejar es si las elecciones las convoca Puigdemont o Rajoy que, pese a lo dicho y escrito, siempre fue el menos interesado en el desarrollo del demonizado artículo de la Constitución.

Sánchez se imbuye en un roadshow por Europa

Hasta entonces, Sánchez dedicará los próximos días a un roadshow en Europa para explicar los motivos y las posibles salidas a la crisis catalana. Si la semana pasada habló por teléfono con el líder de los laboristas Jeremy Corbyn, el miércoles estará con el presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, y con la Alta Representante para la Política Exterior en la UE, Federica Mogherini. Por la tarde, estará también con el líder de los socialistas flamencos, John Crombez. El jueves se verá con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el del Comité de las Regiones, Karl-Heinz Lambertz, además de tener varias bilaterales con líderes del PES como Antonio Costa o Jeremy Corbyn.