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Las claves de la semana: Entre el olvido y la memoria

17/03/2017 22:29 CET | Actualizado 18/03/2017 09:32 CET
EFE

Decía Mario Benedetti que "el olvido está lleno de memoria", que la amnesia es un simulacro lleno de fantasmas y que nadie puede olvidar aunque lo quiera. Pasa en la vida, en la política y en el PSOE. Los socialistas no son una cosecha de la nada. Están hechos de pasado, de presente, de lealtades y de traiciones. Nada se borra, si acaso hay momentos de recuerdo selectivo en el que unos optan por exhibir las luces y otros, por aflorar las sombras.

La semana que acaba, con el regreso de Zapatero a la primera línea, es buen ejemplo de ello. ¿Olvidar o recordar? Depende. Si es para hablar de la gestión de la crisis económica, de los recortes y del 135 de la CE, mejor lo primero. Si es para poner en valor el avance en derechos sociales y civiles y el fin de ETA, lo segundo.

"Zapatero carga contra Trump y bromea con que los socialistas son especialistas en combatir presidentes de EEUU". "Zapatero cree que Díaz reúne todas las condiciones para liderar el PSOE". "Zapatero califica a la presidenta de Andalucía como una candidata magnífica". "Zapatero define el espectáculo de la mascletà como puro Mediterráneo". Ahí lo tienen. Una semana de titulares con gran alarde tipográfico, después de años sin más actividad que su agenda internacional y media docena de galardones en algunas agrupaciones socialistas.

No hay duda. El expresidente ha vuelto a la agenda pública socialista porque, entre bambalinas, siempre estuvo en el enredo, la maquinación y el contubernio. Ahora vuelve al candelero de la mano de la gestora, que en el argot socialista es sinónimo de Susana Díaz. Su primer acto ha sido programado por los coordinadores de la ponencia marco del próximo congreso, José Carlos Díez y Eduardo Madina, dos nombres que trabajan desde hace meses en el diseño, la estrategia y los equipos con los que la presidenta de Andalucía trata de conquistar la secretaría general del PSOE.

Como casi nadie en esta batalla campal en que se ha convertido la lucha por el liderazgo del PSOE, Zapatero tampoco será neutral. Lo de la imparcialidad, activa o pasiva, nunca fue lo suyo. Si en 2014 apoyó claramente a Sánchez frente a Madina y en 2011 a Chacón frente a Rubalcaba, hoy su candidata es Susana Díaz, y no lo oculta.

La que acaba ha sido la semana del expresidente en estado puro. Le ha dado para jactarse en público de "combatir" a los presidentes de los EEUU, para decir que la socialdemocracia no está en crisis, pontificar sobre "los oportunistas del malestar", para animar a construir un quinto pilar del Estado de Bienestar contra la exclusión social cuando se tambalean los otros cuatro y para disfrutar de Las Fallas.

El presidente que acabó con ETA

Todo coincidiendo con el XIII aniversario de su primera victoria electoral y al tiempo que ETA anunciaba su desarme incondicional y unilateral. Un motivo, sin duda, para la memoria y un argumento más para la exhibición, ya que Zapatero fue también el presidente que acabó con el terrorismo etarra, aunque él ni los suyos hicieran jamás partidismo de ello.

Con todo, las otras dos candidaturas, la de Pedro Sánchez y Patxi López, prefieren el olvido a la memoria convencidos de que el expresidente sigue siendo "una rémora" para una militancia que aún recuerda las consecuencias de su gestión durante la crisis económica y la defensa que él, y otros tótem del PSOE, hicieron de la abstención para dejar gobernar a la derecha española.

Nadie sabe si su apoyo, como el de otros referentes políticos y orgánicos que arroparán a Díaz en su campaña, suma o resta. Opiniones hay para todos los gustos. Y en este PSOE "guerracivilista" no hay matices ni grises. Da igual que se hable del legado de Zapatero, que del censo de militantes, que de cómo se financian las campañas de los aspirantes a primarias. Atentos porque, tras la polémica sobre el control del censo de afiliados y el voto telemático, la próxima refriega será por el dinero. Ya están en ello.

Luena, el "recaudador" de 2014

La fecha del congreso no está aprobada, la de las primarias ni se conoce y no hay candidatos oficiales, pero la gestora ya ha convocado a los equipos de los tres aspirantes para velar por el estricto cumplimiento de la Ley de Financiación de Partidos y establecer un mecanismo común que fije las reglas en el periodo previo a la proclamación de las candidaturas.

Todo porque dice tener dudas legales sobre el crowdfunding con el que el ex secretario general ya lleva recaudados más de 80.000 euros de casi 2.500 donantes en poco menos de dos semanas. Una suspicacia que, por cierto, nadie tuvo en las primarias de 2014 cuando Sánchez financió con idéntico sistema su competición con Eduardo Madina. César Luena, hoy en la candidatura de Patxi López, fue entonces el "recaudador" oficial de las donaciones con las que se pagaron los actos, desplazamientos y manutención de una campaña en la que Sánchez contó con los apoyos de, entre otros, Susana Díaz, Bono y Zapatero.

En esto, como todo en el PSOE, también hay quien se mueve entre la memoria y el olvido.

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