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Las claves de la semana: Poderoso caballero es don Dinero

07/10/2017 09:45 CEST | Actualizado 07/10/2017 09:47 CEST
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Lo que no han podido la política, ni los jueces, ni los fiscales, ni la policía, ni Rajoy, ni Felipe VI, lo ha logrado el poder financiero. Nadie hasta ahora había hecho mella en el independentismo como la presión de sus propios bancos. Va a ser cuestión de que Fainé y Oliu entren por la puerta grande de La Moncloa, y Rajoy salga por la de servicio.

Ya lo dejó escrito Quevedo:

"Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.

Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero..."

Un procés en fase menguante

Pues eso. Que ha sido anunciar el Sabadell que traslada su sede social a Alicante y Caixabank, a Valencia y entrarle la flojera al independentismo. Tanto como para que Artur Mas reconozca al Financial Times que Cataluña no está preparada para la independencia real y que antes "hacen falta unas cuantas cosas que todavía no tenemos". Obvio. Él mismo las enumera: infraestructuras, aduanas, fronteras, que la gente pague a una Hacienda catalana y que una administración de justicia haga cumplir las leyes del Parlamento catalán. ¿Y lo dice ahora?

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¡Tanto tiempo de ardid y señuelo y tantos catalanes que le creyeron con la torpeza de la derecha española de por medio! El caso es que la independencia no es lo mismo con bancos que sin ellos. Y si a las entidades financieras le siguen en su estampida grandes y pequeñas empresas, imaginen el agujero. Gas Natural, Naturhouse, Banco Mediolanum, Oryzon, Euroa Telecom, Dogi, Klockner, Abertis, Freixenet, Codorniú... El dinero busca refugio seguro, y Cataluña es hoy de todo menos una palanca de cambio que ofrezca seguridad jurídica.

Así que no, no es la política, sino la economía la que decide todo. Tan triste como verídico porque sólo la presión de grandes y pequeñas empresas ha surtido algún efecto en la cúpula del procés desde que comenzó este delirio. Con o sin Declaración Unilateral de Independencia, la desconexión ha entrado en fase menguante.

Un nuevo error del PP sería imperdonable

La clave está en cómo vestirlo, cómo reconocer el fracaso y quién pagará por tanta mentira y tanto desgarro. Esto no está acabado ni las heridas, cicatrizadas, pero ahora dependerá de la destreza que demuestre el Gobierno de España, que no ha sabido por el momento estar a la altura de las circunstancias. Si busca la humillación y la estricta aplicación del Código Penal volverá de nuevo a equivocarse. Y ya lo ha hecho tantas veces, que una más y en el momento más crítico de nuestra historia reciente sería imperdonable.

Sobra ya recordar que la semana arrancó con el independentismo sacando pecho del disparate de operativo policial que el Gobierno desplegó sobre Cataluña durante la jornada del 1-O. Ni policías ni guardias civiles están satisfechos con lo ordenado, mucho menos con que el Gobierno se parapetase tras ellos y les dejara a los pies de los caballos. Cada yerro de la derecha ha servido para dar oxígeno y razones a miles de catalanes.

El día que Rajoy se parapetó tras el Rey

En todo este tiempo Rajoy se ha escondido tras los jueces, tras la policía y hasta tras la Monarquía con un mensaje de Felipe VI. El que ofreció por televisión el pasado martes fue más propio de jefe de Gobierno que de Estado. El Rey dijo lo que no se ha atrevido a decir el presidente del Ejecutivo y le faltó contar lo que se esperaba del papel de árbitro y moderador que le atribuye la Constitución antes situaciones de inestabilidad institucional. En su afán por no gobernar ni decidir, el presidente del Gobierno ha utilizado para sí todas las instituciones del Estado. Ahora, es momento de virar el rumbo, corregir equivocaciones y dar una salida a la cúpula del procés que, a tenor de los últimos movimientos empresariales y financieros, está más dividido que nunca.

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Diálogo, sí, diálogo. Digan lo que digan los "sabios" del PSOE en carta abierta al secretario general para reprender su posición y sus continuas llamadas al diálogo. Si ellos mismos, incluido Alfonso Guerra -ahora tan aplaudido por la derecha política y mediática- lo hicieron con ETA, por qué no hacerlo con el PdeCAT o con ERC, una vez restituida la legalidad. Sólo faltaba que de todo esto, los socialistas que hoy habitan Ferraz cargaran con la responsabilidad del daño causado estas semanas.

¿Con ETA, sí y con el independentismo, no?

La petición de reprobación de la vicepresidenta por la jornada del 1-O podrá ser más o menos acertada y la comunicación de Pedro Sánchez con sus barones manifiestamente mejorable, pero de ahí a aprovechar esto para abrir una nueva herida interna es de todo punto irresponsable. Y más teniendo en cuenta el apoyo que el PSOE ha prestado al Estado, esté o no de acuerdo con muchas de las decisiones tomadas desde el Gobierno.

Claro que a la pacificación del partido tampoco ayudan las formas de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, ni algunas de sus llamadas telefónicas para pedir lealtad a socialistas con demasiados trienios y sobrada credencial al cumplimiento de las siglas. El "renacido" Sánchez tampoco ha sido un lince esta vez con la selección de una parte de su equipo. Pero ese es un capítulo que contaremos en otro momento y con mucho más detalle.

Lo que nos ocupa hoy es el necesario y urgente diálogo para que España no se resquebraje y los catalanes encuentren los motivos para quedarse que no han encontrado durante años. Y en eso andan, también la coordinadora del PdeCAT, Marta Pascal, y el conseller de Empresa Santi Vila, los más firmes partidarios de paralizar la proclamación inmediata de la DUI. Hasta el martes que comparece Puigdemont en el Parlament hay tiempo y espacio, sino para el encuentro, para el acercamiento. Pero para eso hay que dejar de avivar el fuego desde la política para buscar votos y desde los medios, para subir audiencias. Parlin, si us plau!

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