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Las claves de la semana: Siempre nos quedará Cervantes

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En un lugar del Congreso, pongamos dentro del hemiciclo, esta semana, alguien cantaba:

"España está agonizante,
España se va al abismo.
Todo el mundo lee a Cervantes
para pensar por sí mismo".

Lean y piensen. Piensen y lean porque salvo milagro, más que sorpresa, tienen dos meses para meditarlo. Del voto, hablamos. Llega otra campaña, nuevos debates, más banderolas... Otros 160 millones del ala para la misma charanga. Vamos ya a una segunda vuelta que empezará formalmente el 2 de mayo, pero en realidad arrancó la misma noche del 20 de diciembre.

El Congreso prepara la clausura de esta legislatura que algunos llaman de la nueva política. Y, a falta de sesión solemne que la constituyera, allí estuvo esta semana Cervantes, que no Felipe VI, para entrar y salir por la puerta grande, la de Daoiz y Velarde.

Poco mandato y mucha impostura

Poco ha durado el mandato y mucho la impostura. Al final, todo ha sido como siempre: la izquierda contra la derecha; el interés de partido por encima del de país y el de cada líder por encima del de sus propias siglas. Antes de la disolución formal y antes incluso de la primera ronda de consultas con el Jefe del Estado, ya andaban todos leyendo encuestas y echando números.

A quien mejor le va en las más recientes es al que menos ha hecho. Rajoy y el PP no han movido un dedo para que hubiera un gobierno, pero siguen en cabeza. Ni Rita, ni Barberá, ni 100 nuevos Bárcenas que aparecieran... En Génova se relamen con las encuestas en las que acarician el 30 por ciento. A poco que se esfuercen, están seguros de que con Ciudadanos sumarán mayoría absoluta en la segunda vuelta. Y si no lo suman, el PSOE no podrá negar por segunda vez lo que dicten las urnas, mucho menos si Podemos le arrebata la segunda posición del tablero.

El temido "sorpasso" al PSOE

Lo persiguió en vano IU durante décadas e Iglesias no piensa en otra cosa. Pero esta semana lo ha anunciado Metroscopia. El temido "sorpasso" a los socialistas por la izquierda está ahí, a la vuelta del 26-J. Si Podemos e IU cierran, como parece que están a punto, la convergencia que no fue posible para las elecciones del 20-D, el PSOE perdería la hegemonía de la izquierda. Y la conclusión en este sondeo no sale de la suma directa del voto estimado para ambas formaciones, sino de la disposición a votar una candidatura conjunta en el electorado potencial de ambas formaciones.

5+1 no suman 6 en política

¿Hay preocupación en el PSOE? Mucha en los territorios; bastante entre los cuadros regionales y "muy poco o nada" entre las paredes de las calle Ferraz. Eso dicen, al menos los "sanchistas", para quienes 5+1 no suman 6 en política nunca. Los herederos del 15-M, aseguran, sólo persiguen con su alianza taponar la hemorragia electoral (5 puntos de caída y hasta 20 escaños menos de los obtenidos en diciembre). Y todo porque, apostilla un miembro de la dirección federal, nada queda de lo nuevo ni de la transversalidad prometida por los "podemitas". Su pelea ahora es por mantener el bronce y por limpiar con la cara de Alberto Garzón la desgastda imagen de Pablo Iglesias.

Al menos, Podemos busca remedio para su caída. En el PSOE, ni eso. A Pedro Sánchez no hay quien le diga a la cara que el emperador está desnudo y que con él de nuevo en los carteles electorales, los socialistas no remontan. Con Susana Díaz agazapada, a la espera de una segunda debacle en las urnas, el resto de los cuadros dirigentes se mueven entre la resignación y la impotencia. Y los ex, en la intriga.

Díaz no quiere más ocurrencias

Los que más Zapatero y Bono que, entre "business" y "business", aún les queda tiempo para penar su culpa por el resultado del último congreso. La del sur, por lo pronto, ya les ha hecho llegar que no invoquen su nombre en vano, que se queden quietos y que no desea más promoción que la que ella haga de sí misma cuando lo estime oportuno. Lo que tenga que ser será en su momento y no cuando ellos quieran ni por personas interpuestas. No más ocurrencias.

Claro que en esto del ingenio Albert Rivera se ha llevado la palma en la semana que acaba con su propuesta de que se retiren todos los líderes políticos para dar paso a un presidente independiente. Lo que no ha dicho es ni quién tiene que proponerlo, ni si ha de ser un tecnócrata o un hombre de partido. Todo sea por engordar el argumentario de la centralidad de cara a las elecciones.

En esto de posicionarse para la nueva campaña, tampoco se quedó a la zaga Mariano Rajoy tras su entrevista con el molt honorable en La Moncloa. Todo un ejercicio de cordial desacuerdo para no ser menos que Sánchez, Iglesias o Rivera, que ya se reunieron con Puigemont antes que el presidente del Gobierno en funciones.

Siempre nos quedará Cervantes en estos días que recordamos el IV centenario de su muerte. Y qué razón tenía el autor del Quijote: "La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde".