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Las claves de la semana: Una casa dividida contra sí misma

La casa socialista está dividida contra sí misma y que se mantenga en pie es casi un imposible.

12/05/2017 22:26 CEST | Actualizado 13/05/2017 09:53 CEST

EE.UU, 1858. Abraham Lincoln se dirige a la Convención Republicana, como candidato a senador por Illinois y advierte: "Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie (...) El gobierno no puede resistir, de manera permanente, ser la mitad esclavista y la mitad emancipador. No espero que la Unión se disuelva, no espero que la casa se derrumbe, lo que espero es que cese de estar dividida (...)".

La advertencia de quien lideró a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión fue desoída y, poco después, el país se sumió en una cruenta guerra civil. El resto está en los libros de historia: un conflicto sangriento y quizá también la mayor crisis moral, constitucional y política que sufrió aquella nación.

Dos ejércitos sin partido

Patxi López no es Lincoln ni el PSOE son los Estados Unidos de América, pero esta semana, en su enésimo encuentro informativo desde el pistoletazo de salida de las primarias, lanzó un grito parecido al que se escuchó en aquél memorable discurso: "Debemos votar con la bandera de la unidad. Si entramos con dos ejércitos al próximo congreso federal, saldremos sin partido".

No hay espacio para la cordura entre tanto odio y tanto ruido, sólo para dos bloques irreconciliables.

En el fondo, y convencido de que hay batallas que aunque se pierdan se deben dar, sabe que clama en el desierto. La casa socialista está dividida contra sí misma y que se mantenga en pie es casi un imposible. Lo que puede pasar en el PSOE no es muy distinto a lo ya vivido en los últimos años por la socialdemocracia en Grecia, en Italia, en Holanda, en Reino Unido y ahora en Francia. Pero no hay espacio para la concordia entre tanto odio y tanto ruido, sólo para dos bloques irreconciliables dispuestos a deslizar a un partido sistémico por el abismo de la fractura y la irrelevancia.

Nunca antes un dirigente se habría atrevido a calificar de "mafia" a la dirección por muy interina que ésta fuera como nunca antes nadie presentó a un aspirante a la secretaría general como un peligro para el partido y para la estabilidad de España o situó a un correligionario de aliado de la derecha. Hace tiempo que en el PSOE se traspasaron demasiados límites.

Así que ya nadie duda de que los socialistas llegaron divididos a este proceso, pero saldrán más enfrentados de lo que entraron. Dará igual quien sea el próximo secretario general o las llamadas a la unidad que se hagan porque el resultado será tan ajustado que no habrá modo de que quien pierda no sienta el aliento de un porcentaje notable de la militancia. "Si Sánchez dividió al partido, Díaz lo destrozará después", se escucha hasta en las federaciones afines a la presidenta de Andalucía.

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Esfuerzos por la deconstrucción de un relato

Nadie da un euro porque la pelea acabe con la elección del nuevo secretario general, más bien las apuestas apuntan casi todas a que la bronca se trasladará, tras el congreso de junio, al último rincón de la última agrupación socialista cuando tengan lugar los congresos regionales y provinciales. De ahí los gritos agónicos de esta semana que acaba; de ahí los esfuerzos tardíos por deconstruir el relato de Sánchez que ha dominado el marco durante meses; de ahí las dudas sobre la virtualidad del sistema de primarias; de ahí las prisas por presentar proyectos y de ahí la decisión del ejercito "susanil" de corregir el rumbo de una campaña sin estrategia definida y sin más mensaje que el de "quiero ganar".

Los socialistas afrontan la recta final de las primarias con sólo dos certezas. La primera: que gane quien gane, el partido está roto y sólo quedará espacio para la recogida de escombros. Y la segunda, que las primarias, tal y como fueron diseñadas, son un invento fallido.

Próximo objetivo: acabar con las primarias abiertas

Así que no se sorprendan si del congreso de junio salen correcciones al planteamiento para elegir al próximo candidato a la Presidencia del Gobierno porque lo previsto, estatutariamente, es que esa consulta se abra a la ciudadanía, y no parece que una parte del PSOE esté dispuesto a asumir nuevos riesgos en el caso de que quien se imponga en las urnas el próximo domingo 21 sea la presidenta de Andalucía.

Quienes conocen a Susana Díaz están seguros de que si se impone a Sánchez, no permitirá una segunda vuelta.

Que Díaz nunca fue una entusiasta de la democracia directa es un hecho inopinable que se demuestra con las veces que amagó con medirse con Sánchez antes de esta consulta y no se atrevió. Si lo ha hecho esta vez ha sido después de explorar sin suerte una candidatura de unidad que disuadiera del intento a otros aspirantes y por la presión de muchos dirigentes después de sus anteriores tanteos. Quienes la conocen están seguros de que si se impone a Sánchez, no permitirá una segunda vuelta en la que además de los afiliados puedan votar también todos aquellos españoles que lo deseen, paguen el módico precio de uno o dos euros y firmen un compromiso con los valores progresistas.

Por eso la ponencia elaborada por la gestora socialista -afín a la candidatura de Díaz- decidió trasladar este debate y otros relacionados con el modelo de partido hasta la cita congresual. Atentos porque en las últimas semanas aumentan las voces que cuestionan un sistema que antaño vendieron como la quintaesencia de la democracia interna del partido. Y cuando el río suena...

Habrá que esperar al congreso para saber cómo se elegirá al próximo cartel electoral.

Controladores de tiempo de la Federación de Baloncesto

Hasta entonces, disfruten del debate que los tres aspirantes celebrarán el Ferraz el día de San Isidro sobre Economía, Política y modelo de partido. Está todo listo, incluidos los controladores profesionales de la Federación Española de Baloncesto que han sido contratados por la gestora para que minuten los tiempos. Desde el orden de llegada, el espacio que cada uno ocupará en el escenario, el modelo de los micrófonos, los taburetes y el mostrador de un metro de altura sobre el que apoyarán sus fichas, todo ha sido producto de una negociación no exenta de tensión. Y eso que si en algo están de acuerdo los contendientes es en que el resultado de la cita no modificará el voto y en que si a alguien puede beneficiar, como ya ocurrió en 2014 con Pérez Tapias, es al tercero en liza.