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Salvar al PSOE

Las claves de la semana

24/03/2017 22:55 CET | Actualizado 25/03/2017 09:59 CET
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Semana de bufas y bufidos. El más "cheli", el que soltó el miércoles Pablo Iglesias en la sesión de control al Gobierno. Desde el "gilipollas" y el "váyanse a la mierda" que profirió el bueno de Labordeta un día en que el eco de los improperios de la bancada popular le impedía hablar desde la tribuna del hemiciclo, no se escuchaban en la Carrera de San Jerónimo tan procaces usos lingüísticos: "Se la trae floja, se la suda, se la trae al fresco, se la pela, se la refanfinfla, se la bufa", le espetó a un ojiplático presidente del Gobierno.

En esta Legislatura, no es que la calle haya llegado al Parlamento, es que Podemos ha decidido trasladar el lenguaje del botellón a las sesiones parlamentarias con el firme propósito de buscar el contraste con un señor que en sus discursos recurre con frecuencia al bálsamo de Fierabrás, las casandras y los chisgarabís. Mariano Rajoy es más de castellano antiguo.

Díaz y Madina, una alianza de conveniencia

El caso es que igual no hacían falta expresiones tan groseras para marcar la diferencia. A estas alturas nadie duda de que Iglesias y el jefe de Gobierno se parecen tanto en lo político y en lo personal como Susana Díaz y Eduardo Madina. Pero quién sabe. Quizá el tiempo, un enemigo común o una causa mayor acaben por unir al líder de los morados y al presidente del Gobierno como han juntado a socialistas tan antagónicos y tan distintos.

Se han preguntado alguna vez qué tienen en común Felipe González y Alfonso Guerra, Rubalcaba y Chacón, Zapatero y Bono o Madina y Díaz, más allá de las siglas en las que cohabitan. Poco, tirando a nada. Ni afectos, ni miradas, ni afinidades, ni gustos, ni quizá ideas comunes. Eso hoy no cuenta. Lo que está en juego, dicen, es el PSOE. Por eso han decidido acudir todos a la llamada de la presidenta de Andalucía. Como un sólo hombre y cómo si no hubiera un mañana, lo darán todo en la proclamación de la presidenta de Andalucía como aspirante a la secretaría general del partido. El que más, Eduardo Madina, que , como ha adelantado El Español. subirá incluso al escenario a glosar las cualidades que adornan a la que fuera en 2014 su más implacable crítica y con quien, más tarde, tejió una relación de conveniencia.

Resarcirse de la derrota de 2014

Díaz ha utilizado al vasco desde hace más de un año para tejer una red de apoyo orgánico en algunas federaciones que le eran hostiles y para que le hiciera de cicerone en algunos ámbitos madrileños. Madina, por su parte, se ha servido de la ambición de la presidenta de Andalucía por llegar a la secretaría general para resarcirse de la derrota frente a Sánchez y ajustar cuentas con el pasado. Si la de Triana se impone en las primarias, el hoy coordinador de la ponencia política del próximo congreso tiene ya puesto asegurado en la nueva dirección. Unos dicen que será el nuevo portavoz del Grupo Parlamentario y, otros, que los favores prestados le pueden convertir incluso en el próximo vicesecretario general. A saber. En este PSOE se pasa del amor al odio y del afecto a la indiferencia en menos tiempo que Pedro Sánchez recauda 90.000 euros con un crowdfunding.

Un ejercicio de desmemoria

Si algo se le reconoce a Díaz, además de su fortaleza orgánica y su capacidad para ganar elecciones, es su habilidad para ganarse al diferente sea éste de su propio partido o de la otra punta del espectro ideológico. No hay más que ver los entusiastas elogios que recibe día sí y día también tanto de la derecha mediática como de los dirigentes populares. Hasta JP Morgan, el mayor banco de activos norteamericanos, ha salido esta semana en su defensa y contra Pedro Sánchez, como informó El Independiente. ¡Lo nunca visto!

La imagen de este domingo con tanto enemigo íntimo rodeando a Díaz requiere de un colosal ejercicio de desmemoria para no recordar lo que Guerra escupía de González, lo que Chacón vomitaba sobre Rubalcaba, el retrato que Madina dibujaba de Díaz o los calificativos que la de Triana empleaba para referirse al exdiputado vasco.

La semana socialista, para el "susanismo" más activo, ha estado dedicada a la movilización de alcaldes, secretarios provinciales, diputados y afiliados de toda España

Si la impostura sirve para que no vuelva Pedro Sánchez, se dará por bien empleada. Y es que todos los mencionados creen que el PSOE está en una situación límite, y que Susana Díaz, con un equipo que cubra sus flancos débiles, es la única que puede salvar al partido del naufragio electoral al que le llevó Pedro Sánchez. Dos derrotas históricas consecutivas.

Díaz los quiere volcados en la reconstrucción del PSOE y de paso demostrar que ella, y sólo ella, es capaz de unir a socialistas tan enfrentados y coser las heridas del pasado, una hazaña de la que nadie cree capaz a Pedro Sánchez si volviera a sentarse en el trono de Ferraz.

Evitar el colapso

La semana socialista, para el "susanismo" más activo, ha estado por tanto dedicada a la movilización de alcaldes, secretarios provinciales, diputados y afiliados de toda España para que acudan a Ifema a arropar a Díaz. Hay quien confiesa haber recibido varias sugerencias/recomendaciones de distintos soldados del "susanismo" para que asistiera a una cita, que Sánchez contraprogramará con un mitin en Valencia y Patxi López, en Santander. Allí estarán para evitar, dicen, que "el PSOE colapse" como si no hubiera ya colapsado.

De imponerse Díaz en las primarias los suyos ya admiten que apenas rozaría el 50 por ciento de los votos

Ajeno al apocalipsis que vaticinan presidentes autonómicos, ex secretarios generales y cuadros intermedios si Sánchez gana las primarias, el ex secretario general del PSOE sigue desbordando aforos allá por donde pasa. Su relato ha prendido como la pólvora y, aunque el "susanismo" no le da la más mínima posibilidad de victoria, de imponerse Díaz en las primarias los suyos ya admiten que apenas rozaría el 50 por ciento de los votos, lo que le obligaría a hacer un esfuerzo ingente de integración para elevar el porcentaje de apoyos en el congreso.

Un corta y pega del trabajo de Jáuregui

Todo esto en una semana en que la gestora reunió, con escaso éxito, a representantes de las tres candidaturas para imponerles el mismo sistema de financiación durante la pre campaña, y los redactores de la ponencia política hicieron público un avance del texto que discutirán hoy mismo y en el que se propone una vieja idea de Zapatero para que Cataluña vuelva a conectar emocionalmente con España: recuperar los preceptos del Estatut que tumbó el Constitucional. Tendrán que explicar cuáles y cómo. No parece que tres meses de trabajo hayan dado para mucho más que un corta y pega de los documentos que salieron de la Conferencia Política que en 2014 coordinó con éxito Ramón Jaúregui y el laberíntico ensamblaje de los textos que más de 200 colaboradores han remitido a Ferraz.

Sin modelo de partido

Total se trataba de llenar de contenido el trabajo de la gestora hasta que la favorita de la dirección interina, Susana Díaz, anunciara su candidatura. Lo han conseguido, sin el más mínimo recato. Ahora sólo falta que la tercera en la liza asuma como propia la ponencia marco que, por cierto, no incluirá una propuesta sobre modelo de partido, más allá de un índice abierto a discutir durante el congreso federal.

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