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Susana Díaz se mueve

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Una asonada que deja más de 200 muertos en Turquía; un contragolpe que brindará a Erdogan un poder aún más absoluto; 84 muertos y 52 heridos de extrema gravedad en Niza; una Europa amenaza de nuevo por el terrorismo yihadista; unas instituciones comunitarias que exigen a España otros 10.000 millones de ajuste y una ausencia de gobierno que debilita nuestra posición en la UE.

El mundo se desmorona.... Y Mariano Rajoy y Pedro Sánchez juegan al escondite. Si el candidato del PP puede hacer una sobremesa de cuatro horas en un restaurante cercano al Congreso en día laborable, el del PSOE puede irse al Festival Internacional de Benicasim y declararse consternado por las noticias que llegaban desde Ankara la madrugada del sábado mientras paseaba el palmito por el FIB.

Esto después de desaparecer 13 días tras las elecciones, incendiar el Comité Federal de su partido por su paupérrimo análisis sobre el 26-J, amagar con un gobierno alternativo, dar una rueda de prensa con sólo seis preguntas y poner del hígado a sus críticos tras la filtración de las intervenciones de algunos barones ante el máximo órgano entre congresos del PSOE.

El socialismo es hoy una bomba de relojería, y el tic-tac ha comenzado ya. La hasta ahora dubitativa Susana Díaz ha decidido tomar impulso y moverse (si es que alguna ves estuvo quieta) por los territorios antes de la convocatoria del próximo congreso federal.

Si la semana pasada lo hizo en Canarias con la excusa de la apertura de los cursos de verano de la Universidad de Adeje, la próxima estará en Cataluña para participar en un acto sobre regeneración democrática en Hospitalet. A las islas llegó del brazo de Patricia Hernández, vicepresidenta del gobierno canario, secretaria general del PSOE de Tenerife y un de los apoyos más sólidos que Eduardo Madina tuvo en las primarias de 2014 frente a Pedro Sánchez. En Cataluña, estará junto a las alcaldesas Nuria Marín y Nuria Parlon, muy cercana también al ex diputado vasco, aunque en un quiebro ininteligible formara parte del "gobierno en la sombra" que Sánchez designó para su campaña electoral.

Díaz busca ya apoyos para medirse con el secretario general cuando éste tenga a bien convocar el congreso federal. Y esta vez parece que no va de farol. Canarias y Cataluña son los primeros territorios a explorar en un intenso roadshow con el que pretende recabar apoyos en la batalla por el liderazgo socialista.

Y todo en medio de la incertidumbre sobre la gobernabilidad de España y el mutismo de la dirección socialista sobre cuál será finalmente su posición ante la investidura de Rajoy. Porque aunque Sánchez dejara hace unos días la puerta abierta a la abstención si Ciudadanos virara al "sí", su batallón orgánico no ceja de hablar de un gobierno alternativo, lo que ha hecho saltar todas las alarmas entre los barones más críticos.

Los últimos en invocar el derecho a intentar formar gobierno si Rajoy fracasa en el intento han sido ayer algunos socialistas madrileños durante su Comité Regional, lo que demuestra que la brecha en el PSOE ya no es sólo por el liderazgo, sino por el modelo de partido y el proyecto político.

Hablar hoy de un gobierno alternativo, habiéndose descartado Ciudadanos para semejante operación, es hablar de una alianza con Podemos, pero también con los independentistas. Y ya no es sólo el PSC, sino también Baleares, Murcia, Esukadi y Castilla y ahora Madrid quienes defienden un maridaje que ya en tiempos del tripartito catalán tuvo un altísimo coste para los socialistas.

Son precisamente los barones con mayor porcentaje de voto en las últimas elecciones quienes, bien en público -como el extremeño Guillermo Fernández Vara- o bien en privado -Susana Díaz, Emiliano García Page, Javier Fernández-, tienen claro que un PSOE con 85 diputados y el peor resultado de su historia debe estar en la oposición y sólo en la oposición, además no flirtear con el soberanismo ni el derecho a decidir como hizo Miquel Iceta hace dos semanas con el beneplácito del secretario general.

Pedro Sánchez se declaró en el último Comité Federal "encantado con la relación del PSC" en respuesta al asturiano Javier Fernández, después de que éste invitase a Iceta a repensar su parentesco con el PSOE si seguía por la senda del derecho a decidir y abandonaba la Declaración de Granada.

La declaración de Sánchez, además de leerse en clave orgánica (el PSC es uno de sus apoyos más sólidos) se interpretó como toda una declaración de intenciones sobre el modelo territorial, lo que activó todas las alarmas entre los críticos y agrandar la brecha que hoy divide a un socialismo dividido y desorientado sobre su futuro.

Pedro Sánchez no tiene nada fácil salir indemne de su penúltimo trance. Y no sólo porque se empeñe en una quimera: que Rajoy no sume apoyos suficientes, sea derrotado en la investidura y él tenga una segunda oportunidad para ser presidente del gobierno. No está claro que el candidato del PP tenga intención de asumir el encargo del Rey si no recaba los votos necesarios y menos que si esto ocurre, Felipe VI encomiende a Sánchez la misma misión que tras el 20-D.

Pero en el caso de que Rajoy aceptase el mandato, Sánchez tampoco tendría expedito el camino para el congreso federal de su partido. Porque si se mantiene en el "no" y bloquea la investidura, el PSOE reaccionará contra él y el bloqueo institucional. Y si gira a la abstención y esgrime para ello la presión interna y externa, tendrá que explicar ante la militancia su cambio de criterio. Ya hay apuestas... y van ganando quienes creen que el secretario general del PSOE prefiere una bronca interna tras votar dos veces "no" a una gresca en la que tenga que explicar por qué los partidarios de la abstención lograron doblarle el pulso. Continuará...