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Ya no es Sánchez, es el PSOE

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pedro sanchez

Lo ha vuelto a hacer. Esta vez desde Argentina y, si cabe, con más claridad que en anteriores ocasiones. Es lo que tiene pensar en grande, no militar en trincheras y no temer por el futuro político u orgánico de uno mismo. Lo mismo que piensa pero calla una mayoría de cuadros dirigentes del PSOE, lo ha verbalizado Felipe Gonzalez: que los socialistas deben abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy para evitar terceras elecciones en España.

"Si no es posible formar gobierno, hay que dejar formarlo y eso lleva a la abstención", ha afirmado el otrora presidente en entrevista con el diario argentino Clarín, en cuyas páginas teme también que, con el comportamiento de unos y de otros, la crisis política torne en una crisis del sistema.

González vuelve a poner el dedo en la llaga y a provocar sudores fríos entre los socialistas con sus reflexiones sobre la ausencia de liderazgos sólidos. Y todo en una semana política decisiva, en la que Rajoy se reunirá con Pedro Sánchez y Albert Rivera en busca de los apoyos que hoy no tiene para una investidura aún sin fecha y que podría, incluso, no tenerla nunca. Todo dependerá de si Rajoy cumple con el mandato del 99.2 de la Constitución o hace un nuevo ejercicio de escapismo en su libre interpretación de la Carta Magna.

Rivera es la piedra angular que necesita el presidente en funciones para redoblar la presión sobre todo el PSOE

¿Se moverá Rivera? ¿Se moverá Sánchez? No entra, de momento, en los planes de ninguno de ellos. Ahora bien, en el PP confían en que el líder de Ciudadanos transite en los próximos días de la abstención al "sí", una vez conozca el nuevo documento detallado para un acuerdo de legislatura que Rajoy le entregará el próximo martes. Si así fuera, será más fácil sacar al PSOE de su hasta ahora inamovible "no". Lo contrario, nos abocaría a unas terceras elecciones que nadie desea, mucho menos los socialistas.

Rivera es, por tanto, la piedra angular que necesita el presidente en funciones para redoblar la presión sobre todo el PSOE, que no sólo sobre Pedro Sánchez. Porque, ante la amenaza cada vez más real de unas terceras elecciones y la vigilancia exhaustiva de Bruselas sobre España, la responsabilidad del bloqueo ya no sería sólo de Sánchez, sino también de todos aquellos socialistas que en público cacarean el "no", y en privado pían por la abstención.

Ajeno a las presiones internas y externa, Sánchez ha regresado este fin de semana a Mojácar (Almería) y por lo que cuentan sus allegados se mantiene firme e inasequible al desaliento. Ni presiones, ni críticas, ni editoriales, ni encuestas... Nada le hará cambiar de opinión, y Rajoy comienza a barruntar que su próxima cita con él en el Congreso será baldía.

Sánchez se mantiene firme e inasequible al desaliento. Ni presiones, ni críticas, ni editoriales, ni encuestas... Nada le hará cambiar de opinión

Los últimos pasos hacia la secesión en Cataluña y la convocatoria de las elecciones vascas en septiembre han dinamitado cualquier acuerdo con los nacionalistas, la senda por la que Sánchez ha invitado a Rajoy a transitar en busca de apoyos. Ni la extinta CDC ni PNV juegan ya esta partida, por más que se empeñe el secretario general del PSOE. Unos porque están en desconexión y otros, en campaña electoral.

Así pues, la investidura de Rajoy o sale con la abstención de los socialistas o no saldrá. La pregunta del millón ya no es, como se temió el PP, si el número uno del PSOE intentará una mayoría alternativa, sino si barones, cuadros y tótem del partido reaccionaran ante el empecinamiento de Sánchez para evitar el desbloqueo y que España no tenga que celebrar unas terceras elecciones.

Las fórmulas son varias y todas ellas están en los Estatutos del partido. Repásenlos porque no hay quien crea que la socialdemocracia española vaya a cruzarse de brazos en el caso de que su secretario general -con un mandato caducado desde el pasado febrero- se mantenga en el "no", y sólo por no perder posiciones orgánicas de cara al próximo congreso del partido.

felipe

Desde Ferraz recuerdan que fue el máximo órgano de congreso del partido el que aprobó por unanimidad el "no" a Rajoy y el "no" al PP, y que quien quiera desdecirse de aquello por el motivo que sea, tendrá que proponerlo y someterlo a votación del Comité Federal.

Aunque sobre el papel fue el máximo órgano de congresos del partido quien fijó ya la posición ante una investidura con candidato popular, entre bambalinas son más los dirigentes partidarios a un gobierno en minoría del actual presidente en funciones que quienes, como el secretario general, descartan ahora y siempre la abstención. La cuestión es que, como Sánchez, ninguno quiere dar un paso en falso antes del cónclave que dirimirá el próximo liderazgo. Lo llaman táctica, pero dada la situación de bloqueo institucional, podría denominarse de otros muchos modos. Lo dicho: ya no es Sánchez, es el PSOE, una marca centenaria y el futuro de la socialdemocracia española.