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Expedición Larramendi Headshot

Ventisca a bordo de un trineo en el corazón de Groenlandia

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La ventisca se llevó la cometa del Trineo de Viento. Con sus mandos y sus líneas (sus trescientos metros de cuerdas) salió volando a unos 100 kms/hora. Ha sido una tormenta mucho más fuerte de lo que esperábamos. Comenzó en el turno a los mandos del convoy de Ignacio Oficialdegui y su equipo (Hilo Moreno y Vicente Leal) y fue subiendo en velocidad hasta que no pudieron aguantarla más. Con cero visibilidad por la nieve que caía, resultaba imposible encontrarla, así que mientras los demás intentábamos dormir, agotados, al vaivén de los movimientos de la tienda, el trío luchó para afianzar el equipamiento. Y todo el vehículo aguantó como un jabato, así que seguimos en esta expedición Cumbre de Hielo Groenlandia 2016 camino de la cima ártica.

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En cuanto se calmó el potentísimo viento catábatico, Ramón y Karin salieron a buscar la cometa. Perderla era un tremendo problema, así que a las tres de la mañana se pusieron en marcha y ... tuvieron una suerte que aún no nos la creemos. Estaba a menos de cien metros de distancia, algo enterrada en la nieve pero visible. Con los mandos y los trescientos metros de líneas. Nos llevó un buen rato desenterrar de la nieve el trineo, que estaba totalmente sepultado tras la tormenta, pero ahora ya está operativo y tenemos previsto reiniciar la marcha en poco tiempo. Hemos recorrido 250 kilómetros y estamos ya a 2.030 metros de altitud. Cuando escribimos, el viento nos es favorable, aunque esto puede cambiar en unas horas.

Debemos decir que Ramón está encantado con el funcionamiento del vehículo. "El manejo del Trineo de Viento de cuatro módulos es igual que con los prototipos más pequeños. En realidad, no parece tan grande en esta inmensidad, aunque es el mismo que en Madrid era gigantesco. Esto demuestra que es posible hacer expediciones científicas".

Nacho García, que es la primera vez que participa en una expedición de este tipo, reconoce que lo está disfrutando: "Había visto muchos vídeos, pero llevar los mandos y sentir cómo navegamos es totalmente diferente. Es como si estuvieras manejando una diligencia del Oeste, pero polar; y a la vez, es como un barco de vela en el que oyes los crujidos de la madera y el viento mientras navegas. Incluso se duerme de maravilla en la tienda grande, aunque no tanto en la locomotora. Digamos que es comparar una suite con un hostal".

Y añade: "Y lo mejor es la sensación de pasar días y días solos, sintiéndonos insignificantes en la grandiosidad de lo que nos rodea".

Bien, acabamos de terminar de derretir nieve para un café. ¡Hasta la siguiente conexión!

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