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Lo que toda mujer debería saber sobre los hombres casados que ponen los cuernos

"Normalizaba su conducta como si todo el mundo hiciera lo mismo".

07/10/2017 09:10 CEST | Actualizado 07/10/2017 09:10 CEST
PEXELS

Ya escribí una vez desde mi experiencia como "la amante". Fue un post muy leído y ocasionó una avalancha de comentarios, tanto comprensivos como enfurecidos.

No hay una sola fibra de mi ser que consienta las infidelidades. Y, antes de acostarme con un hombre casado, era el tipo de mujer que censuraba sin paliativos a las personas que tenían aventuras amorosas. Ese tipo de gente no me suscitaba ningún tipo de compasión. Y entonces me pasó a mí.

He aquí el breve resumen de una larga historia: la aventura estuvo repleta de desengaños, caos y abusos. Me responsabilizo al 100% de mis propios actos y he salido adelante de esa experiencia con más sabiduría que antes.

Con esta nueva sabiduría, me gustaría seguir hablando del tema porque estoy segura de que hay un montón de mujeres amables e inteligentes que también se han visto por sorpresa involucradas en una aventura.

No siempre se trata de una furcia empeñada en apropiarse de un hombre casado.

No siempre se trata de una furcia empeñada en apropiarse de un hombre casado. A menudo, se trata de una mujer sensata y perfectamente equilibrada que comete un desliz y se enamora de una persona que tiene una enorme capacidad para manipular y traicionar.

Hay modos tan sutiles como maliciosos por los que un hombre casado acostumbrado a engañar a su mujer es capaz de seducir a una mujer inteligente.

Al principio, estos hombres son amigables, encantadores y nada amenazantes. Pueden empezar entablando conversaciones inocentes y algunos hasta elogiarán a su mujer y a su familia con el orgullo de un hombre felizmente casado. En general, ya seas soltera o tengas una relación, no le das demasiadas vueltas a ese tipo de charlas.

Muy a menudo, esos intercambios de palabras se producen en el trabajo (de hecho, ahí me pasó a mí), pero también puede suceder en otros escenarios.

Habitualmente, la mayoría de los infieles compulsivos que están casados empiezan a preparar el terreno haciéndole cumplidos a su objetivo, mostrándose como un apoyo o incluso yendo un paso más allá, comprándole regalos. Al final, acaban consiguiendo su número de teléfono, vigilan sus redes sociales o encuentran otros medios para poder comunicarse con regularidad con su objetivo.

Después de varias conversaciones, ya ni lo ocultaba. Es más, incluso normalizaba su conducta como si todo el mundo hiciera lo mismo.

La mayoría de las veces, les da igual si la mujer está casada, si tiene una relación o si está soltera. Sin embargo, hay hombres casados empeñados en poseer a una sola mujer como su amante y, para ello, eligen a una mujer soltera, más fácil de aislar de familia y amigos.

El individuo con el que me yo topé era un infiel compulsivo. Por entonces, yo estaba soltera y me estaba recuperando de un divorcio. No me di cuenta de que estaba tonteando conmigo hasta que no empezamos a hablar más. Después de varias conversaciones, ya ni lo ocultaba. Es más, diría que incluso normalizaba su conducta como si todo el mundo hiciera lo mismo.

Pero la mayor baza de estos hombres llega cuando empiezan a confesarte lo desgraciados que supuestamente son en su matrimonio. Te empiezan a hablar de su mujer en un tono que te hace pensar que están a un paso del divorcio y, a veces, también se quejan de su vida sexual (o carencia de ella, más bien).

Muchos de estos hombres manifestarán que no se sienten ya tan atraídos por su esposa, insinuando que, en cierto modo, no pueden disfrutar tanto del sexo.

La mentira más manida es que duermen en camas separadas o en el sofá porque tienen que hacer lo posible por seguir en casa. Normalmente, "por los niños".

Una de las tácticas más frecuente de los hombres casados infieles es mentir acerca de su situación actual en casa. La mentira más manida es que duermen en camas separadas o en el sofá porque tienen que hacer lo posible por seguir en casa. Normalmente, "por los niños".

Puede que incluso vayan tan lejos como para asegurar que los documentos de divorcio están ya preparados a falta de las firmas (así me engañó a mí). En la mayoría de las ocasiones, son todo mentiras, siguen durmiendo en la misma cama y tienen una vida sexual activa con su esposa.

Por desgracia, a muchas mujeres les sucede que, una vez que se han acostado con un hombre, aunque esté casado, se enamoran y se creen la mentira que les han contado. Creedme, lo sé muy bien.

El hombre con el que me pasó a mí era controlador, celoso, manipulador y mentiroso. Aunque él tenía un montón de aventuras, no quería que yo me viera con nadie fuera de la relación. Parece una locura, pero un montón de mujeres ha caído en esta trampa.

En la mayoría de los casos, los hombres casados que ponen los cuernos no tienen ninguna intención de dejar a sus esposas.

Estar metida en una relación realmente complicada y estresante sin una salida sencilla no es algo muy sano. Las aventuras pueden pasar de la pasión a la ansiedad en un abrir y cerrar de ojos. Y casi nunca merecen la pena.

Las repercusiones de una aventura pueden durar toda la vida. En la mayoría de los casos, los hombres casados que ponen los cuernos no tienen ninguna intención de dejar a sus esposas. Básicamente, lo quieren todo, cueste lo que cueste a los demás.

No puedo cambiar lo que ocurrió en mi pasado, pero, con suerte, lo que aprendí podrá ayudar a más gente que se encuentre en una situación similar ahora mismo.

Puedes visitar el blog de Michelle Zunter, The Pondering Nook, y seguirla en Facebook, Pinterest, Instagram y Twitter.

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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