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Siete frases 'inofensivas' que no deberías decir a tu pareja delante de tus hijos

03/02/2018 11:40 CET | Actualizado 03/02/2018 11:40 CET

Aunque tenía buena intención, quienquiera que dijese aquello de "lo importante no es lo que dices, sino lo que haces" no tuvo hijos. Los niños aprenden mucho sobre cómo se supone que funciona la comunicación observando cómo interactuáis tu pareja y tú. ¿Sois sarcásticos? Pues tus hijos serán sarcásticos. ¿Habláis enfadados? Probablemente ellos también lo harán. Si usáis palabrotas, también ellos las utilizarán. Y, por supuesto, todo esto también se puede extrapolar a un terreno algo menos obvio: esos desplantes sutiles que quizás os lanzáis sin reparar siquiera en ello. Tras hablar con varios expertos en relaciones, hemos dado con algunas de estas frases aparentemente inofensivas que deberías dejar de decirle a tu pareja cuando estén tus hijos cerca.

1. "Eres demasiado sensible".

En general, nadie está en disposición de decirle a otra persona cómo debe sentirse. Es un mal hábito que transmite un mensaje negativo a los niños.

"Un comentario como ese invalida los sentimientos de tu pareja y le dice que no tiene derecho a molestarse. Nadie puede decirte cuál es la reacción apropiada ante una situación, porque son tus sentimientos", indica Kimberly Hershenson, terapeuta de parejas.

2. "Me da igual".

"Si tu pareja te pide que le des tu opinión o tu perspectiva, decir 'me da igual' es una señal de que no te interesa lo que te tiene que decir", advierte Hershenson.

Hay formas más educadas de explicar que te es indiferente o que no te supondrá ningún inconveniente pedir comida india o tailandesa porque a) ambas están riquísimas y b) después de un día duro no te preocupa este asunto en concreto.

3. "Estoy haciendo cosas".

El ser humano está más conectado que nunca y, en cierto sentido, tan solo como siempre; y puede que esta frase sea uno de los motivos.

"Decir que estás haciendo cosas y seguir a lo tuyo, mandando mensajes o comprobando el correo electrónico mientras te piden atención, hará que tu pareja se sienta sola", señala la terapeuta, que añade que es un muy mal mensaje para los pequeños, ya que les da la impresión de que no te importan lo suficiente.

4. "Tengo que hacer ejercicio, que me estoy poniendo _____".

Aunque lleves tiempo sin poder verte los dedos de los pies, este tipo de comentario puede provocar un efecto dominó en la imagen personal de tus hijos, según previene el doctor Fran Walfish, escritor y psicoterapeuta de pareja y familiar.

"Si tus hijos te ven subiéndote a la báscula todos los días y oyéndote hablar de estar gordo, pueden desarrollar una imagen personal negativa. Debes ser plenamente consciente de ti mismo, ya que todo lo que digas y hagas es el modelo que copiarán tus hijos para sí mismos".

5. "Te lo dije".

Nadie ha hecho amigos nunca con esta frase y tampoco es útil en el hogar, según Jonathan R. Bennett, asesor profesional y escritor en The Popular Man.

"Puede parecer inofensivo recordar que tú tenías razón y tu pareja no, pero esto les enseña a los hijos que la comunicación consiste en tener razón y ganar en vez de llegar a un consenso", señala.

6. "Mira lo que has hecho".

Decir esto indica que el error ha sido importante, lo que no lleva a ninguna parte y es, además, grosero.

"En lugar de eso, piensa en una forma de solucionar el problema para que todos quedéis satisfechos. Es mejor concebir los errores como oportunidades para aprender que como 'fracasos", explica Bennett.

7. "Nunca haces nada".

"Insinuar que uno de los miembros 'nunca hace nada' en casa da a entender que si estás demasiado ocupado para hacer las tareas de la casa, no estás poniendo de tu parte. Como los niños pasan mucho tiempo en casa, puede darles la impresión de que uno de los miembros de la pareja, que contribuye a mantener el hogar de otros modos que también son importantes (como trabajar durante horas fuera de casa), no está haciendo nada", opina Jonathan R. Bennett.

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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