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"Ya te llamaremos", una coletilla que tiene explicación

10/11/2013 09:53 CET | Actualizado 10/01/2014 11:12 CET

Temor que a veces no se cumple, el "ya te llamaremos" se ha convertido en una de las coletillas más temidas por los candidatos que salen de una entrevista de trabajo, que entienden esa respuesta como la confirmación de que no han encajado en el perfil que buscaba la compañía. ¿En qué se ha fallado?

El proceso comienza de verdad con la entrevista de trabajo, ya que ese punto significa que un candidato ha entrado en el proceso de selección. Ese currículum que ha pasado una primera fase y superado la barrera de los 7 segundos, encaja profesionalmente dentro de los parámetros que busca la compañía para un determinado puesto, pero queda la fase crítica.

Hay una pastilla roja que muestra las capacidades profesionales, las aptitudes que se adquieren, y la carrera profesional que hemos seguido gracias a la experiencia. Es una realidad palpable de cómo es un profesional, pero como en Matrix, hay otra pastilla azul, con la que los reclutadores tratan de saber cómo es la parte intrínseca, la que no se ve en el currículum.

Esto es lo que realmente buscan conocer de tí en la entrevista

En un mercado laboral como el actual, con una crisis económica que sacude tanto a trabajadores como a empresas, el entorno profesional se ha dinamizado en busca de profesionales que se adapten de la mejor manera posible, no sólo al puesto en concreto, sino al ámbito, situación y cultura de la compañía. Hay seis puntos clave para medir quién es el trabajador idóneo para el puesto de trabajo:

1.- Proactividad. El currículum muestra cómo se desenvuelve un trabajador en el desempeño de su trabajo. En la entrevista, lo que querrán saber es si es capaz de asimilar con velocidad las tareas que le han sido asignadas a lo largo de su trayectoria profesional, y si ha tenido la capacidad de desarrollarlas ampliando las funciones que debía realizar. Podemos decir que esta característica es la estrella que debemos mostrar en la entrevista, ya que ahora es la principal cualidad que se busca.

2.- Adaptabilidad. Hay profesionales que son capaces de conseguir un mayor desarrollo en entornos muy estructurados, pero la situación actual de crisis ha obligado a las empresas a localizar, cada vez más, trabajadores que sean capaces de asimilar mejor situaciones de cambio. El trabajador debe tener la capacidad de argumentar cómo las situaciones de cambio no le repercuten negativamente, sino todo lo contrario, las toma como una oportunidad para abrir nuevos retos en su desarrollo en la empresa.

3.- Capacidad de establecer redes profesionales. En un entorno de trabajo como el actual, prima el trabajador que es capaz de asimilar unos objetivos que deben ser desarrollados dentro de un ámbito de autonomía eficaz, pero sin dejar de lado establecer una red profesional, tanto interna como externa.

¿En qué consiste esto? La relación con los compañeros y superiores no se limita a adaptarse a un buen ambiente laboral, sino que hay que fortalecer esa red interna de cara a una proyección laboral futura. También hay que hacerlo fuera de la empresa, sabiendo qué factores pueden incidir en los objetivos internos del trabajo. Saber medir qué cosas, más allá de la empresa, pueden proporcionar ventajas profesionales para poder crecer dentro de ella.

4.- Capacidad de sacrificio. Puede haber una corriente que nos empuje a pensar que "hay que hacer más horas por menos salario". Es conveniente huir de la idea de que en la entrevista quieren ver hasta qué punto pueden exprimir a un trabajador. Atrás ha quedado la idea de que la relación profesional se reduce al cumplimiento de unas horas, y muchas veces las compañías se enfrentan a situaciones en las que necesitan de profesionales dispuestos a dar más, gracias al compromiso y fidelidad que alcanzan con éstas.

5.- Simpatía. Sí, saldrán detractores de esta característica, pero en un 97% de los casos, las personas de Recursos Humanos valoran la simpatía del candidato en la entrevista de trabajo. Sabiendo dónde están los límites, mostrar esta faceta siempre ayuda a interactuar mejor con el entrevistador, facilita la comunicación entre ambos y mejora la percepción sobre el candidato y la sociabilidad que va a mostrar en su entorno de trabajo.

6.- Sinceridad. La preparación de las entrevistas cada vez se guioniza más, debido a la necesidad de ocultar posibles debilidades que puedan repercutir negativamente. Esto ha hecho que los encargados de conducir una entrevista de trabajo traten de buscar escenarios en los que el candidato se vea obligado a mostrarse de una manera distinta a la que pueda traer preparada, y le permita expresarse como realmente es. Aun así, se trata de una de las cualidades más complicadas de detectar en una entrevista de selección.

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