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De las 'leyes mordaza' a los posibles pactos

02/04/2015 10:03 CEST | Actualizado 02/06/2015 11:12 CEST
EFE

Un anciano ciclista madrileño, que utiliza su vehículo para bien de su corazón y libre exposición de sus ideas -las que como ciudadano libre le merece el vigente Gobierno-, fue detenido, cacheado y esposado por agentes de la policía en las inmediaciones del Museo del Prado, donde quiso aparcar la bici y poner de manifiesto su protesta con su pancarta a la vista de los muchos turistas de todo el mundo que visitan cada día la extraordinaria pinacoteca de la Villa.

De ese modo quizá puedan enterarse los ciudadanos alemanes, así como los de otros países de la Unión Europea, de la opinión mayoritaria de la sociedad española ante la crisis/estafa que está padeciendo esa mayoría como consecuencia del celo puesto en ello por la llamada Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), bajo la supervisión del Gobierno de la señora Merkel. Ante las protestas que tal decisión originó entre quienes se encontraban al lado del detenido, uno de los funcionarios dependientes de Cristina Cifuentes -candidata a la presidencia del Gobierno de Madrid por el Partido Popular -se limitó a razonar de la siguiente guisa: "Somos la autoridad y punto".

En esto, según información facilitada por la periodista Olga Rodríguez a través de Twitter, se está quedando el auténtico talante del partido en el Gobierno, que tras la aprobación de la llamadas leyes mordaza está dispuesto a aplicarlas con la celeridad y el rigor que demuestran hechos como el que es motivo de este breve comentario. Pretende hacer que la calle sea suya a medida que sus expectativas de voto decrecen y decrecen.

A propósito de este decrecimiento y la exitosa carrera demoscópica de Ciudadanos, es de tener en cuenta el criterio de Losantos, el locutor de una determinada cadena de radio concedida al mentado por Esperanza Aguirre. La exlideresa llegó a decir que desearía tener a Ciudadanos en su partido, en coincidencia con lo que sugiere su favorito en las ondas, anheloso de un pacto entre el PP y el partido de Rivera, presumiendo sin duda la debacle que se le viene encima a los de la calle Génova.

El apaño podría serle útil al Partido Popular si, a la postre, fuera posible un entendimiento entre el PSOE y Podemos, algo que casi se presiente en Andalucía, primera etapa del año electoral en marcha. ¿Se podría llegar con esto a la conclusión de que al bipartidismo PP/PSOE lo sucederá otro en el que los nuevos partidos se sumarán a los viejos por aquello de evitar la gobernación de sus adversarios? Aunque esto parezca imposible, a juzgar por el mensaje electoralista empleado por Podemos y Ciudadanos hasta ahora, en Andalucía estamos viendo que se han rebajado las condiciones para hacer posible la investidura de Susana Díaz por parte del partido de Teresa Rodríguez.

Lo cierto es que de la gobernación que venga va a depender que un ciudadano pueda ser cacheado, esposado y detenido por exponer su opinión en la calle con un pancarta. Deberían tenerlo claro los demócrtas para que la ley que ampara esa tropelía vuelva a la dictadura en la que debió quedar enterrada.

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