Francisco Mora

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¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad?

Publicado: 07/06/2012 00:01

Acabo de publicar un libro sobre la felicidad que es la contestación a esa pregunta. Y la respuesta, desafiante y apretada, es que no. Nuestro cerebro, producto de muchos cientos de millones de años de evolución biológica y construido a golpes de azar y determinantes ambientales, solo contiene un diseño máximo y es aquel de la supervivencia. Puede doler admitirlo pero es lo que hay. La ley suprema del funcionamiento del cerebro es el de mantenernos vivos. Y eso, en su esencia, implica lucha, dolor, desazón y sufrimiento. Y esa realidad golpea inmisericorde, y de modo constante, la vida humana.

El diseño del funcionamiento del cerebro lo deja bastante claro. Toda interacción con el mundo, toda lucha por la consecución de algo conlleva placer o dolor y eso nos aleja de la felicidad. Y eso se debe a que todo cuanto vemos, tocamos, oímos u olemos o gustamos es filtrado, antes de alcanzar la conciencia y la construcción del pensamiento, por nuestro cerebro emocional, en donde a esa información sensorial se le da la impronta de bueno o malo, de placentero o doloroso. Y ese marchamo es el centro y el origen de la infelicidad y el sufrimiento.

La felicidad no es más que una idea sin más existencia que la que puede tener un sueño. Una idea, sin embargo, que impregna toda la conducta humana desde los tiempos del pensamiento mágico y lo sobrenatural, hasta ahora mismo que estamos entrando más de lleno en el pensamiento llamado crítico. Una idea si se quiere, eso es cierto, universal, como bien pudiera pensarse que es la idea de Dios pues ambas vienen impregnadas de profundas emociones y sentimientos. Pero frente a la idea de Dios, que no es verdaderamente universal, sí lo es en cambio la idea de felicidad. A la felicidad aspira todo el mundo, independientemente de raza, cultura, pensamiento, sociedad o lugar escondido del planeta. Todo el mundo, sin excepción alguna aspira, de un modo u otro, a huir del sufrimiento y abrazar la felicidad y construir su vida alrededor de esa idea. No es así para la idea de Dios en donde dos tercios de la humanidad, buscando y aspirando a ser verdadera y humanamente feliz, no aspira, ni tiene ninguna necesidad de un Dios que casi siempre instrumenta alguien o muchos para su propio beneficio. La felicidad es posiblemente la única idea, la única palabra, verdaderamente universal.

Cualquiera entendería que la felicidad, entendida como esa aspiración de los budistas, en donde al final se extingue todo sufrimiento y dolor ante el mundo no es humano, pues ni aun el mismo Buda debió alcanzarla completamente dado que algo de frustración debió quedar enterrada en los entresijos profundos de su cerebro cuando para lograr su propia felicidad abandonó a su propio hijo. Es así que la felicidad se convierte en una búsqueda y un peregrinaje constante sin que nadie haya alcanzado a encontrar lo que buscaba. La felicidad de este modo, la felicidad humana, queda reducida a "momentos", a "parpadeos" de felicidad. A un vuelo fugaz como aquellos que a veces se experimentan si te encuentras con casi todas las necesidades satisfechas, lejos del dolor, el miedo, las angustias y ambiciones y aún lejos de tu propio yo (centro de toda infelicidad) que por segundos puede quedar diluido en el entorno. Esos segundos sí serían segundos de felicidad. Segundos como aquellos que señaló Miguel Delibes cuando dijo que "la felicidad no existe y a lo mucho que se llega, a lo largo de la vida, es a briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón".

La vida humana es pues, y de modo nuclear, lucha, actividad, curiosidad, un hacer constante el mundo, lo que implica infelicidad. La infelicidad, así entendida, es intrínseca a la vida humana. La felicidad, por el contrario no lo es. Y es curioso el que la verdadera idea de felicidad, su consecución, reside precisamente en el sufrimiento. El sufrimiento se convierte así en un motor, una catapulta, una energía que nos mueve para intentar alcanzar algún parpadeo de felicidad. Una aspiración humana a la que solo aquellos que se bastan a sí mismo son capaces de aproximarse más largamente. Una aspiración a la que debe aplicarse una regla de oro que es aquella de no pretender conseguir nunca felicidad, si esta es a costa de la felicidad de los demás. Y una paradoja añadida. Esos parpadeos de felicidad que llega a disfrutar el hombre de hoy, y no un galeote en otros tiempos, se deben precisamente al esfuerzo de hombres infelices, inquietos, con desazón y lucha constante por cambiar el mundo.

Dijo Umberto Eco una vez que "aquellos que aspiran a ser felices de modo constante (aquí o en otro mundo) son unos cretinos". Y esto nos lleva a que si queremos ser "humanamente felices" hay que desengancharse de ese imposible que es la felicidad permanente. Y aun todavía más alejarse de ese otro imposible religioso de encontrar la felicidad más allá de nuestro mundo vivo, telúrico. La verdadera felicidad humana, esos parpadeos de felicidad "humanos", solo son posibles aquí y ahora en este mundo y aun en briega constante con el mismo sufrimiento pues "la vida vale la pena vivirla incluso cuando todo lo malo nos llega a manos llenas y lo bueno es tan poco y escaso que no compensa" (Thomas Nagel). De esto último fue ejemplo vivo otro filósofo Ludwig Wittgenstein quien siendo un ser irascible y melancólico casi toda su vida y en su lecho de muerte, solo y ante su casera, dijo algo así como "Dígales que ha sido maravilloso".

 
 
 
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20:50 de 27/07/2012
Bueno, seria peor tener la capacidad de ser felices y no poder alcanzarlo.
De todos modos cuando de una manera cientifica o popular como es mi caso, llegas a la conclusión de "esto es lo que hay", la paz consiguiente te puede producir "esos parpadeos de felicidad".
Ser feliz de manera continua quizá fuese muy aburrido.
Quizá los organismos más sesiles serán en cierto modo "felices".
Los demás somos inquietos precisamente por lo contrario.
22:41 de 04/07/2012
Cierto. A lo largo de estos 61 años de vida recuerdo brevísimos momentos de felicidad plena. Otra cosa es sentirse contento o no. Pero a la conclusión que he llegado con mi experiencia vital es antropológica: la vida se me ha dado para dar vida, es decir, para reproducirme ¿de qué servirían todos nuestros logros evolutivos, si no pudiéramos transmitirlos a nuestros descendientes para que sigan evolucionando?.
El sol destruirá este planeta dentro de un millón de años con total seguridad científica. Si no conseguimos salir de él desaparecerá la especie humana. Lo conseguirán los que vengan después, sin duda. En cambio, ustedes y yo nos quedaremos para la eternidad en un planeta sin vida y sin luz.

Buena suerte y hasta entonces "que cada perro se lama su pijo" (dicho popular).
12:20 de 11/06/2012
Y podrá ser un derecho la búsqueda de la felicidad, al menos en la constitución estadounidense, pero no la felicidad en sí, que cada uno concibe de forma distinta.
12:17 de 11/06/2012
Hay que ver cómo se pone la peña cuando se les dice que los Reyes Magos no existen. Sigan ustedes con Punset y sus recetas de charlatán de feria
12:08 de 11/06/2012
Moralina pseudocientífica

___Mucha moral y poca Fisiología. Moralina basada en la idolatrización de la ciencia.

___La idolatrización de la ciencia es contraria al método científico y al criticismo científico. Los científicos no deberían usar así la ciencia.
20:11 de 10/06/2012
INTERESANTE A TOPE, HE COMPRADO EL LIBRO POR CONSEJO DE VARIOS DE LOS COMENTARIOS, LO RECOMIENDO
11:46 de 08/06/2012
En el fondo la idea básica sería reducir al máximo los momentos de sufrimiento.
11:22 de 08/06/2012
Sr. Mora, dado que somos de diferente opinión, entiendo que de igual manera que acepto, pero no comparto la suya sobre la felicidad, un breve apunte de mis conceptos sobre la misma.
La idea de la felicidad es metafísica, la felicidad es un derecho que tenemos todos y que por circunstancias de libre albedrio, elegimos aquello que nos satisface, dinero, poder, odio, insolidaridad, etc. Por lo tanto el propio hombre ha creado la idea de lo que para el representa la felicidad. Posteriormente nos damos cuenta que " tal satisfacción, que no felicidad " le induce a pensar que con ello no se siente feliz y de ahí la búsqueda de la misma.

Como no comprende que somos aquello que pensamos ( Los pensamientos son cosas ), tiende al pesimismo. Si se pensara en positivo, encontraría que su vida cambia. Que lo que antes veía de un color ahora es de otro, lo negro en blanco, la insatisfacción en armonía.

Verá, yo soy técnico de formación y ahora pienso que fui técnico por deformación. Todo ello por cambio de mentalidad. La felicidad está dentro de nosotros, es algo que solamente se siente si piensas que el pasado ya no es, el futuro no existe, solamente " es el hoy ", que es una suma de momentos y esos momentos, si queremos, serán lo que nosotros queremos que sean.

Atentemente.
08:04 de 08/06/2012
Estimado Dr. Mora, al igual que Ud. yo soy científico y de su artículo me queda una tremenda duda, Qué es la felicidad? Cómo se mide?. Qué unidades se utilizan?. Existe una escala?. Yo creo que, para este caso, no podemos hablar del cerebro humano humano como una constante, de hecho, y por tratarse de un órgano tan poco conocido desde todo punto de vista y a la vez tan moldeable, no se podría afirmar a ciencia cierta que su hipótesis es valida para todos los casos, solo un ejemplo, la filosofía Zen donde el acondicionamiento de los pensamientos permite un estado de armonía con el entorno. Por otra parte, yo le pregunto, podemos considerar a un maníaco (independiente de las connotaciones sociales) un individuo feliz?
02:09 de 08/06/2012
Con total atrevimiento, le comento al Sr. Francisco Mora que habría otra palabra universal a la que también todos aspiramos, no sabemos definir muy bien y su falta nos hace infelices, es, amor.
17:52 de 07/06/2012
no creo que la infelicidad sea algo intrínseco a la vida humana, simplemente lo que es intrínseco es el hecho de que somos seres deseantes, siempre con la sensación de que nos falta algo para ser felices, pero esa sensación es la que nos lleva a movernos, a tener inquietudes. Por esto mismo pienso que la felicidad no puede llegarse a alcanzar más que en instantes, ya que sí llenamos ese hueco y la sensación de que nos falta algo finaliza entonces no tendríamos esa fuerza que nos lleva a hacer unas cosas para la consecución de otras. Por lo tanto, quizás ese hueco sea lo mejor que tenemos, lo que nos motiva y nos emociona.
17:41 de 07/06/2012
El dolor es la señal positiva para el cerebro (el dolor va al cerebro para elaborar la oportuna respuesta). Esto nos lo mostró Schopenhauer hace ya 200 años.
16:49 de 07/06/2012
La busqueda de la felicidad ya es un despropósito por si mismo, la felicidad no se busca, la felicidad se siente y para poder sentirse feliz mìnimamente tienes que empezar a aceptarte tal como eres, flaco, gordo, guapo, feo, ... qué importa si todos somos inperfectos. VIVE DIA A DIA Y VIVE COMO TU QUIERES VIVIR....... es lo más cercano a la felicidad que puedes encontrar.
16:49 de 07/06/2012
Mientras llegan de la mano de la neurociencia los doctores del comportamiento, aprovecha y sé quien realmente eres y tal vez llegues a ser (feliz), pero no te empeñes (ni a crédito) en ser quien no eres, infeliz.
+ChoppedNO