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Actuar juntos por un mundo más justo

14/06/2013 13:58 CEST | Actualizado 23/08/2013 16:13 CEST

El 17 de junio de 2013 participaré en la cumbre del G-8 de Lough Erne, a invitación del primer ministro británico, David Cameron.

Es una reunión importante para tomar decisiones y emprender acciones colectivas, y una prueba para el G-8, el grupo de economías avanzadas, que debe mostrar el camino y dar ejemplo. Se trata de hacer juntos todo lo posible para construir un futuro más seguro, más próspero, más duradero y más justo.

Quiero que el G-8 dirija al mundo un mensaje enérgico sobre el crecimiento y el empleo. Cuando las perspectivas económicas siguen siendo inciertas y el paro alcanza niveles intolerables, en especial entre los jóvenes, debemos hacer que las políticas económicas sirvan para crecer y dar trabajo. Vamos a hacerlo con seriedad y ambición, restableciendo nuestra credibilidad presupuestaria y mejorando nuestra competitividad.

Francia está dispuesta a asumir todas sus responsabilidades para actuar con sus socios. Apoya las tres prioridades propuestas por la presidencia británica del G-8 -una fiscalidad más justa, una actividad económica más transparente, unas relaciones comerciales más fuertes- y considera que son palancas de crecimiento para nuestras economías.

Francia desea que haya avances en la lucha contra la evasión y el fraude fiscales y contra los paraísos fiscales. Ha llegado la hora de que adoptemos la norma del intercambio automático de informaciones entre las administraciones tributarias. Debemos llegar a una verdadera mejor propuesta reglamentaria en la lucha contra el blanqueo de dinero y los flujos ilícitos de capital.

Francia desea que haya más transparencia en el sector extractivo. Ha decidido tener plena participación en la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas (ITIE). Es normal exigir a las empresas que hagan públicos los datos de sus actividades por país y por proyecto, no solo en el campo de la extracción sino también en otros ámbitos.

Francia reconoce la enorme aportación del comercio internacional al crecimiento. Nuestras economías y nuestras sociedades no tienen nada que ganar con el proteccionismo ni, en el otro extremo, con una competencia descontrolada. Los intercambios deben ser justos, es decir, recíprocos, equitativos y basados en unas normas comunes aplicadas por todos. Debe respetar las preferencias colectivas de cada país, en particular la creación cultural y artística, que no es una mercancía.

Francia desea una colaboración reforzada del G-8 con África, ahora que las fuerzas armadas francesas se encuentran desde principios de año en Mali para restablecer la integridad territorial y garantizar la estabilidad del Sahel y toda la región en general. África es el continente del futuro, con dos decenios de crecimiento a sus espaldas y unas inversiones internacionales que se han duplicado en 10 años.

No hay crecimiento ni desarrollo si no son duraderos. Para hacer frente al reto del cambio climático, tenemos una cita en 2015 en Francia, espero: la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima. Que esta negociación tenga éxito es responsabilidad de la comunidad internacional en su conjunto. El G-8 debe contribuir y darle un fuerte impulso político con el fin de controlar las emisiones de carbono.

Como es natural, el G-8 no puede hacerlo todo por sí solo. Pero no se entendería que nosotros, los líderes de las economías avanzadas, no intentemos asumir todas nuestras responsabilidades para fomentar un desarrollo económico y social duradero al servicio de todos.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia