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Macron prepara el mayor ataque de la historia contra los salarios

17/06/2017 10:16 CEST | Actualizado 17/06/2017 10:16 CEST
POOL New / Reuters

Además de decretos para quebrar un siglo de derechos laborales, Macron, que confirma su mayoría, prepara el peor ataque contra nuestros salarios de toda la historia de Francia.

Algo nunca visto.

Va a suprimir el salario bruto.

No es una política "del centro"; es una política al estilo Margaret Thatcher con lo que nos amenaza.

Los grandes medios de los nueve multimillonarios pretenden negar o deformar la realidad: como si en la nómina sólo contara el salario neto.

Pero, no, ¡es el salario bruto lo que cuenta!

No es una política "del centro"; es una política al estilo Margaret Thatcher con lo que nos amenaza.

Vamos a reexplicárselo a nuestros conciudadamos, ya que el poder trata de suprimir las nóminas en papel y a "simplificarlas" para que no veamos la maniobra.

El salario neto es para pagar la fuerza de trabajo.

El salario bruto es para pagar la reproducción de la fuerza de trabajo.

Con el salario neto vivimos mes a mes.

Con el salario bruto vivimos a lo largo de toda la vida.

El salario neto te permite consumir y vivir el día a día.

El salario bruto permite hacer frente a todas las vicisitudes de la vida, cuando necesitas vivienda, cuando tienes a tu familia a tu cargo, cuando estás enfermo, cuando tienes un accidente de trabajo o una enfermedad asociada a la profesión, cuando estás en paro y cuando te jubilas.

Las cotizaciones no son impuestos, no van a las cajas públicas, ya que las diferentes cajas de la Seguridad Social son de derecho privado (y deberían ser gestionadas por los contribuyentes, los representantes de los asalariados elegidos, como antes se hacía. Deberíais ver la película La sociale, de Gilles Perret).

El salario bruto no es una "carga", como le llaman; es una alegría.

Es una parte del salario mutualizado y redistribuido a cada cual según sus necesidades. Es lo más bonito que tiene nuestro país.

El salario bruto se devuelve en "tiempo diferido" cuando estás enfermo, en "tiempo indirecto" para la vivienda, pero también en "tiempo real" cuando estás jubilado (porque en ese caso ocurre en directo, de los que trabajan a los que están jubilados; la jubilación por repartición no es un ahorro).

Son el capital, el accionista o el empresario quienes pagan tu protección social, el salario bruto y, al mismo tiempo, tu salario.

Para tratar de tapar esto, aumentarán unos euros tu salario neto, pero bajarán unos cientos de euros tu salario bruto.

Macron ya ha suprimido las cotizaciones familiares, ha bajado las cotizaciones hasta un 1,6 o 1,9 veces el Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento (SMIC, por sus siglas en francés). Suprime y reemplaza todo por impuestos.

Somos nosotros, con nuestros impuestos, quienes pagaremos a partir de ahora en lugar de nuestro jefe. Un atraco a mano armada de 470.000 millones de euros contra nosotros. Un regalo gigante de 470.000 millones para el Movimiento de las empresas de Francia (Medef).

Para tratar de tapar esto, aumentarán unos euros tu salario neto, pero bajarán unos cientos de euros tu salario bruto.

Bajan lo alto de la nómina haciendo creer que aumentan lo bajo de ella. Es un juego de trileros.

Y ese es el motivo por el que, de cara a finales de enero de 2018, Macron diferenciará la retención del impuesto retenido en origen, sólo para manipular y ocultar esta enorme estafa.

Y por eso, en el fondo, hay que resistir a los efectos de los resultados electorales de mayo y junio de 2017. Podemos. Debemos. Porque, para En Marcha, se trata de una mayoría artificial y muy peligrosa:

1) Las abstenciones del 11 de junio tuvieron un alcance tremendo. La mitad del país se ha apartado del resultado final. Aunque obtenga un grupo de diputados obedientes irracionalmente inflado, Macron sólo ha obtenido el 31% del 50% de los apoyo. Este presidente ha sido elegido con entre un 14 y un 16% de aprobación a su persona. El resto de votos lo ha tenido por defecto, a causa del mecanismo institucional anti-democrático de la Quinta República. Y ahí, pese a las apariencias, es una pérdida seca de más del 30% de los votos en cifra absoluta. Este récord histórico de la abstención significa un poder cuestionado y cuestionable. Cuando se estudie en detalle, se verá que la izquierda está ahí, pero que se ha abstenido de forma masiva, porque sus electores están a la defensiva desde el terrible desastre del 23 de abril provocado por el trágico fracaso del quinquenio Hollande-Macron-Valls y luego por la división Mélenchon-Hamon.

2) El 18 de junio podemos y debemos salvar al máximo de los diputados de izquierda en la segunda vuelta de las legislativas. Si queremos añadir votos, serán los de toda la izquierda, rosa, roja, verde. Hay que hacer todo lo posible para una renuncia sistemática y recíproca de la Francia Insumisa (FI), del Partido Comunista (PCF) y de Los Verdes (EELV). Salvar todo lo que se pueda de este campo es resistir y reconstruir el futuro con una izquierda auténtica y unitaria.

Para tener un grupo parlamentario rosa rojo verde independiente capaz de combatir a Macron-Thatcher, apelo a la renuncia sistemática y recíproca de la candidatura FI, EELV, PCF y el PS anti Macron. Apelo una vez más a la unidad decisiva de la izquierda que hasta ahora ha faltado de una manera muy cruel. Pero, que quede claro: ni un solo voto de izquierdas para los que han apoyado a Macron, a quienes se les ha identificado dentro de su "mayoría presidencial".

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Francia y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano