BLOGS

Hacer frente sin complejos al órdago separatista

12/10/2017 10:12 CEST | Actualizado 12/10/2017 10:12 CEST
EFE

El independentismo catalán dio este martes un nuevo paso hacia la secesión a través de una nueva artimaña ejecutada por los golpistas para ganar la batalla de la comunicación y la propaganda. El golpista Puigdemont declaró la independencia unilateral de Cataluña y, a los segundos, propuso al Parlament suspenderla durante varias semanas, sin que sepamos que tal cosa se decidiera, dado que todo lo que vimos después fue a los diputados independentistas firmar un documento plagado de patrañas con el que se comprometían en su objetivo secesionista. El objetivo de Puigdemont y el de sus compañeros de viaje es, además de salvarse de las consecuencias jurídicas de su golpe contra la democracia, tratar de aparecer como víctima ante parte de la opinión pública española, confundir y enfrentar a los partidos políticos nacionales, lograr la mediación internacional y, con todo ello, alcanzar su objetivo, con el que están claramente comprometidos.

Para alcanzarlo, se han saltado las más básicas normas de convivencia, vulnerado todos los procedimientos legales y constitucionales imaginables, desobedecido todas las resoluciones del Tribunal Constitucional, despreciado el Estado de Derecho, perjudicado a conciencia y gravemente los intereses económicos de Cataluña y de toda España y celebrado un referéndum ilegítimo e ilegal, provocando con todo ello la ruptura de la convivencia ciudadana y la paz social, todo esto a través de una estrategia comunicativa y propagandística perfectamente diseñada, incluidas lágrimas de cocodrilo, enfados impostados de los antisistema y... el vergonzoso comportamiento de Podemos, Colau y resto de ya confirmados enemigos de España, plenamente dispuestos a que salte todo por los aires, a ver si les cae algo.

Y esto solo los últimos años, porque son décadas el tiempo que llevan trabajando para lograr la independencia de Cataluña: desde el adoctrinamiento ideológico desde la más tierna infancia hasta el control de todos los medios de comunicación. Ahora pretenden el golpe final, a través de una trampa más que evidente, en la que ni el gobierno, ni el PP, ni el PSOE ni Ciudadanos deberían caer. Y caerían en ella si deciden, otra vez, no hacer nada, disimular o mirar a las musarañas. Lo que deben hacer es justo lo contrario: aplicar toda la ley y todos los artículos de la CE para parar definitivamente este ataque a nuestra democracia.

Ni el gobierno ni los partidos políticos democráticos deberían dejarse engañar por los golpistas... ni alcanzar ningún tipo de apaño con ellos.

Puigdemont y sus iluminados y enloquecidos compañeros de viaje apelan hipócritamente al diálogo para solucionar este supuesto conflicto "entre Cataluña y España", como si ellos fueran Cataluña y como si fuera democrático dialogar con golpistas que han vulnerado la CE y la legalidad vigente. Es obvio que forma parte de su estrategia. El problema es que no pocos despistados caen en la trampa mientras otros la extienden para sacar tajada. El diálogo es diálogo democrático cuando se produce sin trampas ni engaños, entre demócratas que respetan los procedimientos establecidos y las leyes y cuando se produce en las instituciones que correspondan. En este caso, en el Parlamento de Cataluña o el Congreso de los Diputados, pero cumpliendo todas las condiciones anteriores, no incumpliéndolas, que es lo que llevan tiempo haciendo los nacionalistas en Cataluña. No hay margen para los atajos o los amaños. Si se pretende reformar la CE, se propone en el Congreso de los Diputados y se trata de convencer al respetable... respetando escrupulosamente el Estado de Derecho y sus normas: lo otro es un golpe de Estado inaceptable, por el que no pueden salir impunes.

En fin, que nadie se lleve a engaño: lo llevado a cabo ayer en el Parlamento de Cataluña por parte de los golpistas es otra burla más al Estado de Derecho, como todo el proceso que estamos viviendo. Un cúmulo de mentiras, maniobras e ilegalidades que forman parte de una misma estrategia y que no tienen otro objetivo que lograr finalmente y a las bravas la independencia de Cataluña y, de paso, escapar de sus responsabilidades penales. Ni el gobierno ni los partidos políticos democráticos deberían dejarse engañar por los golpistas... ni alcanzar ningún tipo de apaño con ellos. Espero rechacen cualquier diálogo con los delincuentes, unan sus fuerzas, cumplan y hagan cumplir todas las leyes y hagan frente sin complejos al órdago de los separatistas, con todos los medios legales a su alcance.

Síguenos también en el Facebook de HuffPost Blog