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Los defensores del Concierto Económico: además de reaccionarios, hipócritas

03/03/2017 07:19 CET | Actualizado 03/03/2017 07:19 CET
EFE

El Gobierno Vasco tiene 37 altos cargos y asesores más tras el pacto PNV-PSE: a esto se reducen las razones por las cuales el PSE ha pactado con el PNV y forma parte de su Gobierno. Y, visto y oído lo que hemos visto y oído durante estos primeros meses, podemos concluir lo que ya sabíamos, que el PSE no tiene otra intención que cumplir su función habitual por estos lares: ejercer de palmero del nacionalismo vasco. No entró en el Gobierno para controlar al partido político que fundó Sabino Arana e impedir que suba al monte y se radicalice... sino para tocar poder y beneficiarse de ello. Mientras tanto, el PNV sigue a lo suyo, sin despeinarse y sin renunciar a ni uno solo de sus objetivos políticos. Todo lo contrario: asciende la montaña con paso firme.

El otro día entrevistaron a Idoia Mendia en Radio Euskadi, la secretaria general del PSE. Iba con los deberes hechos: el día anterior había publicado en El Correo un artículo sobre el Concierto Económico, "uno de los baluartes del acuerdo político y social en nuestra tierra", "la fórmula que nos ha aportado las mayores etapas de bienestar y progreso", "un sistema de financiación que es justo, legal y solidario": ¿puede haber un comportamiento más reaccionario? En esto, el PSE no se diferencia del resto: el resto de partidos políticos del arco parlamentario abraza del mismo modo el Concierto Económico en el País Vasco (y el convenio en la Comunidad Foral de Navarra)... e incluso los de Podemos, los supuestos enemigos de la casta que venían a comerse el mundo, no sólo guardan silencio ante este instrumento de desigualdad política y social sino que, cándidos, lo aplauden con las orejas. De los nacionalistas y de los conservadores no podemos esperar gran cosa, pero de quienes se autodenominan progresistas y de izquierdas cabría esperar que, en defensa de la igualdad, guardaran al menos las formas ante tamaño privilegio, pero prefieren los votos antes que hacer pedagogía política y defender la igualdad ciudadana. En ausencia de UPYD, ya hay unanimidad en esta materia, pero que no se confíen: la mentira tiene las patas muy cortas.

Ni uno solo de los partidos políticos con representación en la Cámara vasca o en el Congreso de los Diputados osa criticar el Concierto Económico o el Convenio navarro.

En cuanto a la entrevista a Mendia, el típico nacionalismo de quien supuestamente no es nacionalista pero se comporta como si lo fuera. Cuando se le pregunta por la bilateralidad que propone el lehendakari en cuanto a las relaciones que debe mantener Euskadi "con el Estado" y las competencias autonómicas, seguidismo nacionalista: según Mendia, "hay que ampliar y mejorar las competencias que recoge el Estatuto de Gernika"; y cuando se le pregunta si defiende más autogobierno o mejor autogobierno, otra oportunidad perdida para hacer pedagogía: si era mucho pedir que respondiera que lo importante es que las competencias estén situadas en el nivel de gobierno que mejor garantice la igualdad y el bienestar del conjunto de los ciudadanos (y que por ello hay competencias que deberían trasladarse al Gobierno de España y otras a Europa), ni siquiera responde que es más recomendable mejor autogobierno que más autogobierno, sino que asume las tesis que lleva defendiendo el PNV desde que tengo memoria: "Más autogobierno y mejor autogobierno vienen a ser la misma cosa". Es decir, la máxima responsable del PSOE en el País Vasco abraza la tesis esencial del nacionalismo, en lugar de discutir sus falacias.

Lo más revolucionario que pude explicar en el Parlamento Vasco durante siete años y medio, es que, como ciudadanos españoles y cargos públicos que son los parlamentarios vascos, tanta obligación tienen de defender los intereses generales de los ciudadanos españoles como de defender los intereses de los ciudadanos de su comunidad autónoma, porque además una cosa lleva a la otra. Y porque, ay, formamos parte de un mismo país que se llama España. Si uno forma parte de un partido político supuestamente nacional, no debería haber dudas; sin embargo, aquello nunca se había dicho antes ni se dice desde que no está UPYD en el Parlamento Vasco. Ni, mucho menos, se actúa en consecuencia, sino todo lo contrario.

Hoy, ni uno solo de los partidos políticos con representación en la Cámara vasca o en el Congreso de los Diputados osa criticar el Concierto Económico o el Convenio navarro, lo cual es otra razón más para volver a la carga. Por otro lado, a tanto hipócrita político podríamos preguntarle: si tanto defendéis estos instrumentos que rompen la igualdad fiscal, financiera y ciudadana, ¿por qué se lo negáis entonces a Cataluña? He aquí otra de las razones que explican su poca capacidad de hacer frente a los independentistas catalanes: su poca vergüenza, su incoherencia y su hipocresía.

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