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Amigos y oportunidades en el periodismo de hoy

12/06/2013 08:22 CEST | Actualizado 11/08/2013 11:12 CEST

¿Es posible que en una situación tan desesperada como la que viven los periódicos y los periodistas en estos tiempos se pueda hablar de amigos? Sin duda, lo es. Todo depende de la perspectiva. Las grandes empresas, cargadas de estructuras ineficaces y de prejuicios están viviendo todo el proceso de digitalización del periodismo como una amenaza. Cuando en realidad, al menos para el periodismo de calidad y para los periodistas comprometidos con su oficio este nuevo mundo está lleno de oportunidades. Veamos las que considero más importantes.

Bajos costes de creación de un medio. Hasta la llegada de la Red, crear un medio de comunicación era coto privado de empresas o empresarios con dinero y con contactos con el poder. Si de trataba de un periódico, un medio impreso, la barrera financiera era muy alta. Si hablamos de una radio o una televisión, había que añadirle una dosis de buenas relaciones con el poder, que tenía que conceder las licencias. Con la llegada de Internet esas barreras han caído. No hay que "pagarle" favores al gobierno de turno a cambio de una licencia y la tecnología es tan accesible económicamente que casi cualquiera con una pizca de talento puede tener su propio medio.

Tecnología. Lo que la tecnología le ha quitado a la industria de los medios (la exclusiva de la intermediación) se lo está dando a los ciudadanos, pero también a los periodistas. Por eso es más importante estar siempre pendientes de las oportunidades que nos da para hacer mejor periodismo que obsesionados con los cambios que ha producido en el ecosistema industrial y comercial de los periódicos. En este momento ya no hay ninguna duda, la refundación de los periódicos y del periodismo está ligada a la tecnología digital, la negación de esta realidad sólo nos conduce a una agonía cada vez más acelerada. ¿Y el papel? No desaparecerá en todos los casos, habrá productos y mercados que lo necesiten, pero como soporte principal será una excepción, para el resto quedará como un complemento.

Redes y comunidad. Un periódico, la relación entre sus redactores y los lectores, siempre ha sido el germen de una comunidad, de un sentimiento colectivo. Pero las vías de comunicación eran muy escasas. Hoy las posibilidades de interactuar con esa comunidad son inmensas. Y no consiste sólo en conversar con ella, se trata de hacerla partícipe de la ilusión colectiva que debe impulsar a todo proyecto periodístico. Las redes nos ofrecen hoy la posibilidad de amplificar el eco de nuestro trabajo, también de comprobar su validez y de mejorar su rigor y calidad. Hacer periodismo sin tener en cuenta este nuevo escenario es un derroche que no nos debemos permitir.

Talento disponible... buscando nuevas ilusiones profesionales. Lo estamos viendo todos los días. Medios grandes y medianos se están desprendiendo de muchos periodistas y dejando libre mucho talento. Es una gran oportunidad para los nuevos medios que pueden añadir madurez y calidad a sus productos a un coste muy competitivo. Como siempre, el secreto está en saber elegir, descubrir dónde hay de verdad ilusión y energías renovadas.

Espacios vacíos. La crisis que viven los medios les está obligando a replegarse y cada vez dejan más espacios libres a los nuevos o viejos competidores. Son nichos sin atender, temáticos, geográficos o ideológicos, que se convierten en oportunidades. Descubrir esos espacios es un trabajo obligado para cualquiera que quiera lanzarse hoy al mundo del periodismo. Ahí están las verdaderas oportunidades, en un ecosistema en el que muchos medios tradicionales están haciendo productos cada vez más parecidos y por tanto intercambiables o prescindibles.

Periodismo de precisión y de datos. Algunos me dicen desde hace años que me pongo un poco pesado con este tema, pero es que estoy convencido de que el mejor periodismo se puede hacer hoy desde una buena plataforma de análisis y visualización de datos. En España hemos sido muy dependientes de las filtraciones (siempre interesadas) y quizá ese es uno de los motivos por los que hoy nos sorprende que todo lo que ha pasado durante los últimos 20 años (la corrupción) ha sucedido delante de nuestras narices (las de los periodistas) sin apenas enterarnos.

Nuevos sistemas de financiación. Puede parecer una paradoja, pero la crisis económica y estructural que está arruinando a los medios y ha puesto en cuestión su independencia, va a dar lugar a sistemas de financiación que la refuerce, estoy firmemente convencido de ello. Consolidar la cuenta de resultados de un medio con el aporte principal de diez o doce clientes, como sucede hoy con algunos de los grandes, los hace muy dependientes. Estamos viendo cómo el estallido de la burbuja inmobiliaria se ha llevado por delante a las cajas de ahorro y la situación financiera de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, los principales sostenedores de la prensa local y regional. También la reducción acelerada de la venta en los quioscos y la total desaparición de los anuncios por palabras, de empleo e inmobiliarios. Es una especie de tormenta perfecta que obliga a reinventar casi desde cero los sistemas de financiación. ¿Serán los muros de pago la solución? No creo que sea tan sencillo, pero tampoco tan complicado. De ello hablaré en el post de la próxima semana.