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El largo río tranquilo

22/03/2013 08:16 CET | Actualizado 21/05/2013 11:12 CEST

Hoy el agua es la estrella. Una vez al año la celebramos, la mimamos y pensamos en ella. Una vez al año, nos dedicamos por unos instantes a las estadísticas angustiosas e inquietantes. Entonces cae el telón y seguimos adelante. Un nuevo espectáculo tomará lugar, un nuevo reto saldrá a la luz.

Los desafíos de nuestro mundo son muchos. Desfilan delante de nosotros, lo que nos deja a veces indiferentes, nos conmueve a la ocasión, pero ante ellos nos encontramos a menudo impotentes. Cuando imaginé ONE DROP, estuve principalmente inspirado por el agua. Luego me sentí afectado. Me conmovió el saber que un ser humano muere a cada 20 segundos en este planeta por falta de agua. A lo largo de mis lecturas aprendí muchas cosas, y me di cuenta que la mayoría de los desafíos a los que la humanidad se enfrenta hoy (la salud, la educación, la biodiversidad, la situación de las mujeres, la polución) tienen todos una relación con el agua. Esta realidad puede ser desalentadora, pero para mí, es mi motivación. Saber que podemos hacer tanto movilizándonos me inspira mucho.

Yo crecí en un país donde el agua es abundante. Crecí en una época donde la sensibilización estaba a la sombra del consumo excesivo. Pensábamos que el largo río tranquilo que estaba delante de nosotros era una fuente inagotable. En esta época, el agua que fluía libremente de nuestro grifo era un recurso inagotable del cual nos servíamos con exceso para cada una de nuestras habitudes cotidianas, incluso para lavar las aceras de hormigón y estacionamientos. Hoy en día, la conciencia de conservación es mucho más importante, pero el impacto es todavía mínimo. Sin embargo, tengo confianza. La generación que me sigue es mucho más sensible a las cuestiones ambientales y a la preservación de nuestros recursos. Ellos se aseguran del futuro de nuestros recursos. Pero hasta entonces, tenemos que actuar.

Desde hace 5 años, a través de ONE DROP, he podido observar muchos enfoques utilizados para sonar la alarma. Somos miles en el mundo los que gritamos alto y fuerte que debemos prestar más atención al agua. Yo no soy un científico, ni un experto en materia del agua. Soy un artista, un empresario y un soñador que quiere cambiar el mundo. Solo puedo acceder a estas fuerzas que me caracterizan y añadir mi voz a la de los demás. Es por eso que deseo que podamos desarrollar programas de sensibilización que conmuevan a las personas. Llamo a eso la medicina natural de la sensibilización. Que nuestra voz toque a la gente directa al corazón, para que se sensibilicen al cambio. Desde hace 30 años en el Cirque du Soleil, tengo la alegría de ver el impacto que un gesto artístico puede tener sobre el público y es sobre esta base que sobre la que me gustaría ver crecer ONE DROP.

Cuando elegí el nombre ONE DROP para la fundación, quería expresar la fuerza del individuo y del colectivo. Quería expresar la importancia de cada acción emprendida para lograr el objetivo final. Con los años, me di cuenta de que podemos contar con la solidaridad de las comunidades. Hubo una comunidad de astronautas y cosmonautas que se unieron a la Misión Poética y Social realizada en 2009. Fue el primer evento artístico para el planeta producido desde la Estación Espacial Internacional. Hubo también la comunidad de jugadores de poker que apoyó el increíble torneo BIG ONE FOR ONE DROP. Pero en el origen de todas las comunidades está mi grupo, los empleados del Cirque du Soleil. Ahora ellos participan en un evento único para rendir homenaje al agua. Durante muchos meses, de forma voluntaria, más de 250 artistas y artesanos han imaginado esta producción original que todos podrán descubrir en internet.

Cuando veo los efectos multiplicadores de todas las acciones, de todas las comunidades inspiradas, tengo confianza en el futuro. Solo hay que asegurarse que el agua sea la estrella todos los días. Así las generaciones futuras también podrán admirar el largo río tranquilo.

ONE DROP por una noche