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Por qué educo a mi hijo para que sea feminista

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Ben Bloom via Getty Images
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En cierto modo, el del feminismo es un tema polémico porque hay mucha gente que no parece entender que feminismo no implica automáticamente antimasculinidad. El feminismo es cuestión de igualdad. El feminismo es un enfoque interdisciplinario para abordar los asuntos de la igualdad y la equidad basados en el género, la expresión del género, la identidad de género, el sexo y la sexualidad tal y como se entienden en las teorías sociales y el activismo político. A lo largo de la historia, el feminismo ha evolucionado y ha pasado de ser el examen crítico de las desigualdades entre ambos sexos a ser un enfoque más difuso relacionado con las construcciones sociales del género y la sexualidad. El feminismo busca cuestionar las desigualdades que se dan en las líneas interseccionales de la capacidad, la clase, la raza, el género, el sexo y la sexualidad, y los feministas buscan provocar el cambio en las zonas en las que estas interseccionalidades crean desigualdad de poder. Creo que deberíamos aprovechar nuestro paso por la universidad para mantener un debate intelectual y académico sobre cómo afectan esas desigualdades a nuestra sociedad. Esto nos permite ser conscientes de las injusticias del mundo y trabajar para cambiar las dinámicas tóxicas en cualquier situación.

Para mí, es crucial que mi hijo sea consciente de las campañas sobre temas como los derechos reproductivos, la violencia doméstica, la justicia social y los problemas en el entorno laboral como el permiso familiar y médico, el salario igualitario, el acoso sexual y la discriminación.

Siempre que haya presentes estereotipos, objetificaciones, violaciones de los derechos humanos u opresiones interseccionales, serán asuntos de los que se tendrá que ocupar el feminismo. Así que quizá deberías preguntarte por qué es importante que un niño sepa abordar problemas que se centran principalmente en los derechos de la mujer. Es crucial porque nuestra generación tiene la oportunidad de romper este ciclo de misoginia interiorizada. Si insistimos en la importancia del consentimiento, no seremos padres de otra generación de abusadores. Si enseñamos a nuestros hijos que no hay nada de malo en tener sentimientos, en llorar o en expresar los sentimientos, es posible que podamos empezar a enfrentarnos a la horrible estigmatización que rodea a la salud mental masculina y a los altos índices de suicidio. A mi hijo no se le va a decir que tiene que encajar en un molde en cuanto a la sexualidad, la identidad o los roles de género. Le daré todas las oportunidades que tenga a mi alcance para que tome decisiones sobre su futuro, informado y con plena conciencia de que los valores feministas son el referente.

Es impresionante cómo se expone a los niños a estereotipos de género desde muy temprana edad. Los disfraces de superhéroes que llevan los músculos falsos incluidos refuerzan la idea de que para ser un superhéroe hay que tener una forma física determinada. La diferencia entre el largo de los pantalones cortos de la sección de niñas y la de niños indica que las chicas están sexualizadas y que se les enseña que deberían mostrar su cuerpo más que los chicos.

A nivel cotidiano, le inculco los valores feministas a mi hijo al evitar deliberadamente ponerle la etiqueta "para chicos" o "para chicas" a la ropa, los juguetes, las actividades o los intereses con la esperanza de que, a medida que vaya madurando, lo aplique a su percepción de los demás y a su propia ética. Hablo con mi hijo sobre las diferencias físicas que hay entre hombres y mujeres bajo la premisa de que esas diferencias no son ni limitaciones ni indicadores de género. De momento, solo desempeñan una función práctica y no pasa nada por hacer preguntas. En general, mi pareja y yo le reafirmamos que no hay ningún problema con nada de lo que quiera hacer siempre y cuando no perjudique a nadie, que está igual de bien llevar vestidos de princesa, cosas rosas y pintaúñas que jugar con dinosaurios, camiones de juguete o piezas de lego.

Espero que a medida que se vaya haciendo mayor esté más cómodo con quién es y con cómo define la masculinidad para sí mismo y que no se obsesione con la manera que tengan los demás de percibirle o con cómo piensen que debería ser. Espero que sea feliz siendo exactamente quien es.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.