Batalla en la UE contra el libre comercio cultural: ¿Arrasará Hollywood con el cine europeo?

Batalla en la UE contra el libre comercio cultural: ¿Arrasará Hollywood con el cine europeo?

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Las leyes del mercado global se llevan mal con las minorías, incluso si estas minorías han ayudado a dibujar el ADN de un continente. Ese es el argumento de Francia, el Parlamento Europeo y una legión de cineastas europeos, que libran en la Unión Europea una batalla para protegerse del acuerdo de libre comercio con EEUU que comenzará a negociarse en breve. Entre ellos están Pedro Almodóvar, Michael Haneke, Mike Leigh, Ken Loach, Costa Gavras, Bertrand Tavernier o los hermanos Dardenne. En la lista de españoles están también Montxo Armendáriz, Fernando Trueba, Fernando León de Aranoa o Isabel Coixet.

Según ellos, el acuerdo pone en riesgo al sector, que en Francia goza de una protección que se conoce como "excepción cultural", ya que permitirá a EEUU competir sin trabas en los 27 países comunitarios, donde hay numerosas reglas en vigor. Las medidas de protección son muy diversas dependiendo del país, pero incluyen aspectos como un mínimo de tiempo para películas europeas o nacionales en televisión y cines o subvenciones públicas para el sector nacional y el rodaje en suelo propio.

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Si rige la libre competencia, ¿cómo podrá mantenerse esa protección? ¿Se comerá Hollywood al próximo Almodóvar? ¿Herirá de muerte al sector europeo, que ya se siente amenazado por internet? Esa es la pregunta que tendrá que responder el acuerdo global de libre comercio con EEUU que por otra parte arroja cifras de negocio prometedoras: 119.000 millones de beneficios al año para la UE y 95.000 para EEUU, según los cálculos encargados por la Comisión Europea, que dirige José Manuel Durao Barroso.

PRIMERO, ACORDAR LA POSTURA EUROPEA

Las negociaciones no han comenzado, sino que la UE y sus distintas instituciones tratan de ponerse de acuerdo sobre el mandato, es decir, el límite de lo que se puede negociar y lo que no. A pesar del voto en contra la comisaria de Cultura, Androulla Vassiliou, o el titular de Mercado Interior, el francés Michel Barnier, la propuesta de la Comisión no excluye ningún gran ámbito de las relaciones comerciales, que abarcan otros temas polémicos como la agricultura y los transgénicos, el sector del automóvil o el transporte.

Los responsables de Comercio de los 27 países se reúnen este viernes para tratar de acordar una posición. Francia mide sus apoyos y exhibe el teórico poder de veto sobre un acuerdo comercial que le confieren las reglas de juego comunitarias. Aunque España había firmado una carta con otros 13 países defendiendo el sector cultural europeo, este jueves el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, se alió con el Reino Unido para pedir pragmatismo y no poner en riesgo un acuerdo muy amplio por un sólo sector.

"Asumimos que van a ser unas negociaciones difíciles. Surgirán sensibilidades particulares tan pronto como la Comisión Europea y las autoridades estadounidenses comiencen, ambas partes temerán que el otro sea más competitivo en algunas áreas (...), pero ese miedo no debería impedirnos hablar de todas las cuestiones y sectores relevantes", dice la declaración conjunta de Reino Unido y España.

Por su parte, la Eurocámara está con Francia y los cineastas, y advierte de que cualquier acuerdo comercial debe contar, al final del proceso, con su beneplácito para entrar en vigor.

CRUDO CRUCE DE REPROCHES

"La Comisión está de parte de la cultura. Nadie hay más vinculado que yo a la diversidad cultural europea, así como a la especificidad de los bienes culturales, que debe preservarse y fomentarse", en palabras de Barroso, que asegura que la excepción cultural no se verá amenazada porque el tratado de la UE (su máxima ley) tiene provisiones sobre la diversidad cultural.

"La exclusión total de lo audiovisual del mandato de negociación no es necesaria para alcanzar nuestros objetivos, en particular sobre la "excepción cultural". En cambio, excluir un sector entero supone limitar nuestra ambición para el conjunto de negociación, lo que puede comprometer el interés europeo en un sector en el que la UE también tiene intereses ofensivos", advirtió.

Frente a él, decenas de cineastas agrupados en torno a un manifiesto denuncian que "el mandato de negociación propuesto es una renuncia. Es una capitulación y un punto de ruptura". "Frente a los Estados Unidos donde la industria del entretenimiento es la segunda mayor fuente de las exportaciones, la liberalización del sector audiovisual y cinematográfico llevará a la destrucción de todo lo que hasta ahora había protegido, promovido y ayudado a desarrollar las culturas europeas", señalan cineastas como Alomdóvar o Coixet.

"Esta política, junto con la concesión de ventajas fiscales excesivas a los campeones digitales estadounidenses, sorprendentemente parece como un deseo consciente de llevar a la cultura europea al borde del desastre", añaden.

En un artículo publicado en El Huffington Post, cineastas como Costa Gavras denuncian directamente a Barroso, "un hombre cínico, deshonesto y despectivo, que perjudica los intereses europeos".