El nuevo look del Mercado de la Cebada (FOTOS)

El nuevo look del Mercado de la Cebada (FOTOS)

Madrid es desde mañana miércoles un poco más colorida. El Mercado de la Cebada ha transformado sus cúpulas en una de las mayores obras de arte urbano del mundo: entre las cubiertas y las fachadas del espacio, se han intervenido casi 6.000 metros cuadrados y han sido necesarios 2.000 kilos de pintura, 40 rodillos extensibles y mil horas de trabajo de 15 personas.

La obra ha sido realizada por el colectivo Boamistura, un grupo que ha llevado a cabo proyectos en Sudáfrica, Noruega, Berlín o Sao Paulo y que está formado por cinco jóvenes madrileños: el arquitecto Javier Serrano “Pahg”, el ingeniero de caminos Rubén Martín “rDick”, el publicista Pablo Purón “Purone” y los licenciados en Bellas Artes Pablo Ferreiro “Arkoh” y Juan Jaume “Derko”.

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Cada cúpula ha sido tratada según su "personalidad" y pintada en un color diferente (rojo, verde, azul, amarillo, naranja y morado) en homenaje a los productos y alimentos vendidos en el interior del mercado. Sobre ellas aparece escrita la palabra "color" en blanco mediante anamorfosis, es decir, la técnica que provoca que un elemento cobre sentido solo desde un determinado punto de vista. El espectador que no esté ubicado en ese lugar solo verá planos blancos sobre las cúpulas de colores.

Las palabras claves de la intervención de Boamistura son optimismo, color y buen humor, hilo conductor también de la campaña de comunicación que la marca J&B -mecenas de la obra artística y de las actividades culturales que se van a desarrollar en su interior en los próximos meses- está desarrollando alrededor del nuevo look del mercado*.

El Mercado de la Cebada se inauguró en 1875 por el rey Alfonso XII. Había un objetivo claro en su levantamiento: construir un mercado de abastos y convertirlo en un edificio vanguardista de la época con estructuras de hierro y cristal y con una clara inspiración en el mercado de Les Halles de París, el mercado más importante de la ciudad. Pronto se convirtió en el punto de encuentro más importante para los comerciantes por su cercanía a la puerta de Toledo, que era la principal entrada a la ciudad de productos de las provincias.

En 1956 fue mandado derribar por problemas de higiene y acondicionamiento y se reinauguró dos años después con su actual estructura. En aquellos años, Madrid ya contaba con otros tantos mercados en la ciudad y dejó de ser en un mercado central para pasar a considerarse uno de barrio. En 2009 se decretó su derribo, solo parcialmente realizado, y se planeó una reforma malograda por la crisis. Mientras, muchas organizaciones vecinales y de comerciantes intentan darle nueva vida al viejo mercado, intentando que vuelva a ser un lugar para los vecinos y un centro de atracción cultural para los madrileños.

(* Nota: J&B es patrocinador de la nueva sección de El Huffington Post "Buen rollo")