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Los beneficios de comer lentejas en política

07/04/2017 13:58 CEST | Actualizado 09/04/2017 10:52 CEST
EFE

Las lentejas mejoran el control de los niveles de azúcar en sangre y reducen los riesgos de padecer enfermedades coronarias en pacientes que sufren diabetes tipo 2, aunque bien es cierto que no a todo el mundo le gustan.

En el caso del Partido Popular, y tras permanecer cinco meses delante del plato, parece que por fin han decidido comerse otra cucharada y apartar al presidente de Murcia. No tenía mucho sentido seguir manteniéndole al frente de esa comunidad autónoma cuando estaba imputado por siete delitos relacionados con la corrupción política y había dado su palabra (por escrito y de forma verbal) de que se marcharía si finalmente se producía dicha imputación.

La tibia y tardía reacción de Mariano Rajoy, que finalmente se vio forzado a provocar su dimisión, ha vuelto a dejar en evidencia la falta de interés del PP por la regeneración democrática y, sobre todo, su resistencia a una nueva realidad que ha llegado para quedarse y que tiene forma de gobierno en minoría.

Me temo que todavía queda mucha corrupción, muchos sobres y muchas mordidas ocultas bajo las alfombras.

Desde que un juez pidiera investigar por cuatro delitos al ya expresidente murciano hasta la dimisión impuesta a Sánchez, han pasado más de 150 días. Casi medio año, en el que la justicia ha puesto en entredicho a un hombre que se había atornillado al sillón de la Presidencia del Gobierno autonómico, a pesar de que el pacto de investidura firmado con Ciudadanos le obligaba a marcharse si éste era imputado por una trama de corrupción política.

Este interminable proceso hacia la dimisión de Sánchez no ha sido una victoria de nadie, sino un triste recordatorio de que el nuevo PP sigue pareciéndose demasiado al PP de la Gürtel, de la Púnica, de la destrucción a martillazos de los ordenadores de Bárcenas, del partido que no ha dejado de ser –ni un solo día– noticia por los continuos escándalos de corrupción que siguen situando a la clase política como una de las principales preocupaciones de los españoles.

Llevamos demasiados años viendo cómo supura la corrupción de los viejos partidos, y no parece que ni PP ni PSOE estén poniendo mucho de su parte para limpiar la herida. Una herida que desangra a nuestras instituciones y lamina la credibilidad de sus dirigentes.

Por desgracia, me temo que todavía queda mucha corrupción, muchos sobres y muchas mordidas ocultas bajo las alfombras. Lo demuestran casos como el de Murcia, como el de la supuesta financiación irregular del Partido Popular de Madrid, o como las distintas tramas de corrupción que salpican media España y que se mimetizan con el paisaje con una normalidad que aterra.

Ha llegado la hora de poner punto y final a 30 años de bipartidismo donde solo importaba la corrupción del de enfrente. Ha llegado la hora de limpiar de una vez por todas las instituciones. Ha llegado la hora de comerse las lentejas, hasta la última cucharada.

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