Ignacio Martínez Mendizábal

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El extraño caso de los cerebros diferentes

Publicado: 03/09/2012 08:12

Que las mujeres y los varones no somos biológicamente iguales es algo evidente. Como en la mayor parte de las especies de animales, también en la nuestra existen diferencias entre los sexos que técnicamente se denominan dimorfismo sexual. Pero otra cosa muy diferente es establecer el alcance de tales diferencias, especialmente en el plano intelectual.

A finales del siglo XIX la idea de que la inteligencia humana dependía directamente del tamaño del cerebro gozó de gran prestigio en una parte de la comunidad científica. En esa línea, se llevaron a cabo mediciones en los cerebros de cientos de cadáveres de ambos sexos y distintas poblaciones humanas con el fin de establecer el ranking del intelecto humano. Especialmente célebre en estos estudios fue la escuela encabezada por Paul Broca, profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de París. Entre los resultados que parecían más claros estaban aquellos que certificaban que el tamaño del cerebro de las mujeres es, en promedio, menor que el de los varones. Amparándose en este resultado se estableció la idea de la inferioridad intelectual de la mujer frente al varón, lo que tuvo gravísimas consecuencias en los derechos civiles y en el tipo de educación de las mujeres. En realidad, las mediciones realizadas no hacían sino confirmar una idea preconcebida de la sociedad de aquella época, la de la inferioridad intelectual femenina.

Afortunadamente, la lucha de muchas mujeres, apoyada por no pocos varones, consiguió que la educación de las niñas, en la escuela y el hogar, no difiriera de la de los varones y con ello se realizó uno de los mayores experimentos sociológicos de la Historia, cuyo resultado conocemos bien. Educadas en las mismas condiciones y dotadas de las mismas oportunidades, las mujeres han resultado ser tan competentes como los varones en todas las actividades del intelecto humano.

Por eso, me ha sorprendido grandemente la noticia de que existe una corriente en educación que aboga por el retorno a la educación separada de las niñas y niños. He tenido la ocasión de leer el argumentario de algunos de los centros educativos en los que se defiende y se sigue la enseñanza separada y no puedo por menos que considerarlos endebles y poco convincentes. Me queda la sensación de que no son tanto cuestiones pedagógicas como planteamientos ideológicos los que sustentan este tipo de enseñanza. Sobre todo, teniendo en cuenta que un buen número de dichos centros se encuadran en un perfil ideológico que contempla también como diferentes los papeles que deben desempeñar varones y mujeres en la sociedad.

Aunque no pretendo elevar a la categoría de norma mi experiencia personal, lo cierto es que como antiguo alumno de un colegio de chicos y como profesor durante más de una década en centros de Formación Profesional en los que existía segregación "natural" de sexos en función de las especialidades (con ramas mayoritariamente femeninas, como Sanitaria, Peluquería o Administrativo y otras predominantemente masculinas como Electricidad y Electrónica) mi impresión es que la enseñanza mixta es más natural y mejor, en todos los sentidos, que la basada en la separación entre chicas y chicos.

Es cierto que los ritmos de maduración intelectual no son los mismos y también que existen diferencias de comportamiento entre los adolescentes de ambos sexos. Pero creo que esta diversidad no debería contemplarse como un problema que justifique la separación por sexos en la escuela. Pienso que uno de los valores fundamentales del proceso educativo estriba en la oportunidad de convivir con personas diferentes, aprendiendo de ellas. La diversidad no es un problema, es una oportunidad de enriquecimiento personal. Sin duda, la enseñanza mixta es más compleja que la educación separada pero las dificultades que presenta pueden ser abordadas sin renunciar a su valor fundamental. Separar por sexos es, seguramente, la solución más fácil pero no la mejor.

Por otra parte, la sociedad española ha elegido organizarse alrededor de una serie de valores que la vertebran y que están recogidos en nuestra constitución. Y uno de ellos, entre los más importantes, es el de la igualdad de las personas. Aspiramos a vivir en una sociedad en la que mujeres y varones vivamos en igualdad de condiciones. Nuestros hijos e hijas deben crecer siendo capaces de trabajar con personas de diferente sexo, procedencia o creencia. Más aún, deben estar preparados para que en su futuro laboral personas de ambos sexos estén a su cargo o sean sus superiores jerárquicos. Y para ello, ¿no es mejor que jueguen y aprendan juntos desde el propio jardín de infancia? Si los educamos por separado ¿dónde y cuándo aprenderán nuestros hijos e hijas a convivir y a trabajar juntos?

Pero todos estamos sujetos a cuestiones ideológicas y quizá estas pesen también mucho en mi opinión sobre este asunto. Tal vez, tengan razón quienes defienden que se trata de un tema circunscrito al ámbito de la libertad de elección de los padres y que el sentido común y la forma de pensar de cada uno debe ser el juez último a la hora de elegir el modelo educativo para sus hijos. Pero también es cierto que es responsabilidad de la sociedad establecer el marco en el que dicha libertad puede ejercerse. A fin de cuentas, hay aspectos muy importantes de la educación, como la propia obligatoriedad de la escolarización, que no se dejan a la libre elección de los padres. Al menos, no con fondos públicos.

Y ese es, a mi juicio, el fondo de la cuestión. Creo que se trata de un asunto demasiado importante para el futuro de nuestras hijas e hijos, y de nuestra sociedad a la postre, como para que este tema quede sometido exclusivamente al ámbito judicial de cada comunidad autónoma y que pudiera llegar a darse el caso de que, dependiendo del territorio, la enseñanza separada fuera, o no, financiada con fondos públicos. En mi opinión, se trata de un tema lo suficientemente serio como para ser considerado un asunto de interés general y debería ser sometido a un serio debate. O mejor aún, un debate más amplio sobre la conveniencia de subvencionar con el erario público, especialmente en estos tiempos de fuertes recortes en educación, a cualquier alternativa educativa, sea del signo que sea, que pudiera rozar con valores democráticos tales como la igualdad de género.

Lo cierto es que no existen dos personas iguales y que las diferencias y afinidades intelectuales no atienden a etiquetas de género. La experiencia me ha enseñado que mi cerebro funciona de un modo más parecido al de algunas mujeres que al de muchos hombres y por ello, puestos a elegir, hubiera preferido compartir también con ellas el pupitre.

 
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11:11 de 04/09/2012
Quizás debiéramos tener claro, para entenderlos, que cuando el PP habla de la igualdad de hombres y mujeres se están refiriendo a que los hombres y las mujeres de hoy, debieran ser iguales a los hombres y mujeres del franquismo.
09:02 de 04/09/2012
La Constitución habla de la no discriminación por sexo, raza, etc. Si los defensores de la segregación sexual en las escuelas tuvieran un mínimo de coherencia, deberían igualmente admitir la segregación racial, y con iguales argumentos. Podemos poner encima de la mesa todos los estudios que queramos justificando diferentes niveles de maduración y mejores resultados entre payos y gitanos, caucásicos y africanos, etc. ¿O acaso la segregación racial les parece deleznable y la sexual no; denostando la Constitución que las pone al mismo nivel? En la práctica, basta ver los porcentajes de mezcla racial en colegios privados y en colegios públicos para concluir que también son partidarios de la segregación racial aunque no se atrevan a decirlo. Y lo mismo hemos de aplicar a un gobierno que defiende el segregacionismo.
23:12 de 03/09/2012
Yo tengo mis dudas de que pueda permitirse incluso en el ámbito de la enseñanza privada con el argumento de que es "libertad de los padres".
Me parece que es aprovecharse de la debilidad del menor para mermarle libertad y educación que posiblemente le dañe para el resto de su vida.
21:05 de 03/09/2012
¿Es que ya no saben qué hacer para salvar un sistema educativo fracasado, que va de mal en peor? El primer error que se cometió en el campo de la educación fue crear las escuelas como las conocemos hoy en día, segregando a los niños del mundo adulto. Crearon un mundo para ellos -el de la escuela- que no tiene nada que ver con la realidad, forzándoles a aprender cosas inútiles, que no les interesan y les matan la motivación y curiosidad naturales que tenían por aprender. Si ahora encima separan a las niñas de los niños crearán unas cárceles de conocimientos aún más alejadas de la realidad. Por cierto, la enseñanza es obligatoria pero la escolarización no lo es y ya son muchos los padres (cada vez más en todo el mundo, incluido España) que optan por no escolarizar a sus hijos, de manera que están mucho más en contacto con el mundo en el que viven.
20:13 de 03/09/2012
Las razones para segregar por sexos no se sostienen. Consideremos una clase sólo de chicos: las diferencias de maduración, de gustos, carácter, orientación sexual... entre ellos estarán también presentes. Una clase homogénea es una mera ilusión conceptual y afortunadamente no es condición necesaria para que se produzca el proceso enseñanza-aprendizaje. La segregación se defiende por una cuestión meramente ideológica, por conservadurismo.
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Triana54
Yo no los voté
19:46 de 03/09/2012
Que el género no promueve nada que pueda llamarse igualdad parece cada día más evidente. Sostener tal cosa cada vez les resulta más difícil a quienes hasta el presente no se cansaban de apuntar a los demás con el dedo acusador.
El género es una ideología segregacionista que divide al mundo en dos: hombres y mujeres, como dos mundos separados, cuando no profundamente contrapuestos, donde la única constante que aparece es la lucha de géneros. Lucha en la que, dado que lo que se combate es el machismo, todos los excesos e imprudencias por parte del feminismo y las mujeres, estarían consentidos (sic) http://personasnogenero.blogspot.com.es/2009/02/segregacionismo-de-genero.html
17:40 de 03/09/2012
Al margen de que lo que se pretende es realizar un adoctrinamiento politico ultraconservador con fondos públicos, separando estúpidamente a los niños de las niñas existe otro problema.
Soy técnico de RR.HH. y cuando realizo una selección, pero no yo solo cualquier psicólogo industrial, rechaza sistemáticamente a aquellos chicos que han sido segregados en su educación, bien por su sexo como por su intelecto, "centros de excelencia". Se convierten en unos inadaptados y si realizas una selección de personal para una multinacional y seleccionas a estos muchachos segregados en su educación al final, darán problemas. No sabrán convivir en plano de igualdad con otras personas de diferente capacidad o sexo y serán un escollo en el buen funcionamiento de la empresa por lo que serán rechazados automáticamente.
El problema se puede multipicar por dos si estos muchachos fueran directivos y empezaran a menospreciar a otros difertentes por capacidad o sexo. Desastre garantizado y una multinacional grande no se lo puede permitir. Si yo u otro técnico los seleccionara sería el fin de cu carrera.
17:21 de 03/09/2012
Yo fui a colegio de chicas y no conozco a nadie mas tolerante que yo. Si que influye la educación en como se es de adulto pero demonizar la simple separación por sexos me parece una soberana tontería.
23:09 de 03/09/2012
Yo me eduqué en aulas de 44 alumnos y me parece absurdo negar que es mejor una de 20.
12:10 de 03/09/2012
Estoy absolutamente en su línea. creo firmemente en la educación sin disgregación.
Muchos fuimos educados en colegios donde solo había hombres. Retrógrado. Incongruente. El resto de nuestras vidas académicas y profesionales las hemos compartido mujeres y hombres, con los mismos estudios, los mismos trabajos, etc., como es lógico. Que sentido tiene disgregar en los colegios?. Es que alguién ve algo bueno en ello?. ¿No es todo más natural con la enseñanza compartida?.
¿No tendrán nuestros políticos nada mejor que hacer?.
10:47 de 03/09/2012
Tal vez debamos admitir ya que, de acuerdo a ésta y otras evidencias, el Homo sapiens no es la única especie de homínido que puebla actualmente el planeta. Quizás debamos reconocer la existencia de, al menos, otra especie: el Homo retrogradus que, desaparecido en la mayor parte de Europa y como le ocurrió a los neandertales hasta hace algo más de 40.000 años, ha encontrado en España (y bajo este competente gobierno) el último bastión en su larga lucha por la pervivencia. Esperemos que, al igual que la Península escribió (sin quererlo ni saberlo) el capítulo final de esa interesante especie (el H. neanderthaliensis), también escriba (en poco más de tres años y de manera muy consciente) el epílogo de esta otra especie recién descubierta (aunque antigua): el H. retrogradus (conocida como Hombre del PePé)...
23:18 de 03/09/2012
El peñon de gibraltar fue al Neardenthal lo que Intereconomia es al "retrogadus"