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1-O: El gran farol

13/09/2017 07:19 CEST | Actualizado 13/09/2017 10:41 CEST
EFE

Supongo que este post no va a gustar a mucha gente, pero con este asunto del independentismo es imposible contentar a todo el mundo haga uno lo que haga, tal y como Ada Colau ya está empezando a entender. Me voy a disculpar pero no por molestar, que es mi derecho, sino por no cumplir lo que dije hace unos meses en este blog respecto a que no iba a hablar de política durante un largo tiempo.

El exministro García-Margallo, con el que fui crítico en anteriores posts, dijo el sábado en laSexta noche algo así como que una causa no muere por los que la atacan, sino porque aquellos que la aman no la defienden. Hay que ser justos con García-Margallo, porque ha sido uno de los pocos que se ha molestado en combatir el independentismo con argumentos elocuentes y no con eslóganes ni con titulares disparatados.

Cabe decir que amar España no resulta popular en Cataluña, ya que los independentistas la aborrecen tanto que se niegan a evocar incluso su nombre, pese a los loables esfuerzos de Junqueras en convencerles a Vds. de lo contrario (al día siguiente de la aparición de García-Margallo, apareció en la misma cadena y en el mismo horario Oriol Junqueras, supongo que para equilibrar las opiniones).

Amar España no está muy bien visto en España en su conjunto, e irónicamente el independentismo es tan español en esto que a la hora de denigrar España citarán con elocuencia a maestros de nuestra literatura como a Valle-Inclán.

¡Qué demonios! Amar España no está muy bien visto en España en su conjunto, e irónicamente el independentismo es tan español en esto que a la hora de denigrar España a menudo citarán con elocuencia a maestros de nuestra literatura como a Valle-Inclán.

Paso cada vez más tiempo en Barcelona puesto que mi trabajo me lo permite, y cuándo estoy allí resido en la plaza del Doctor Letamendi, muy cerca del epicentro de la mani del pasado 11-S. Este lunes había altavoces cada 20 o 30 metros de la calle adyacente a la plaza, desde los que durante unas 8 o 9 horas se estuvo radiando la retransmisión de TV3 de la diada a todo volumen. Para los que aún no lo sepan, cabe decir que si bien todo lo que la caverna dice del independentismo dista de ser cierto, en lo que respecta a la parcialidad de TV3 tienen muy a menudo razón. Grabé este corto vídeo una o dos horas después de acabado el acto, y los vecinos aún tuvimos que escuchar a Puigdemont comentando la jugada.

Le comenté a mi padre (que votó a Junts pel Sí) si le parecía normal que se nos radiara TV3 durante horas a semejante volumen, y le pareció que sí, ya que había muchos manifestantes y con tantas horas por delante se iban a aburrir.

A mí no me lo parece demasiado, y menos aún a ese volumen y horas después de acabado el acto. Llámenme rarito, pero a mí el paisaje de Barcelona me evocaba a las calles de Pyongyang, la capital de ese extraño país en el que nunca he estado porque conseguir un visado para ir allí es mucho más difícil que lograrlo para ir a Rusia, que más o menos es el techo superior del esfuerzo que estoy dispuesto a realizar para ir a hacer turismo a algún sitio.

Mi propia ciudad me hizo evocar pues una reciente lectura del ensayo Pedir lo imposible de Žižek, en el que el filósofo esloveno habla extensamente de Corea del Norte como un ejemplo interesante de extremismo, ya que la dinastía Kim ha ido más allá de Stalin o Mao al instaurar el culto a la personalidad y ha abrazado directamente lo sobrenatural. Por ejemplo, es doctrina Juche que una vez muerto Kim Il-Sung, los miles de cuervos que iban a bajar de los cielos para llevarse su alma dieron media vuelta porque el grito de los llantos del pueblo era tan ensordecedor que los cuervos se asustaron.

Más allá de que esta metáfora pueda gustar más o menos a los independentistas, Žižek plantea una pregunta muy interesante: ¿los norcoreanos de a pie, realmente se creen estas cosas? Žižek cree que conocer la respuesta es complicado, porque mientras que probablemente una mayoría no se lo crea, al mismo tiempo no pueden permitirse ser cínicos con respecto al Juche.

De forma parecida, yo y muchos otros no independentistas a menudo nos preguntamos si todo lo que Oriol Junqueras dice ¿los independentistas se lo creen?, ¿alguien se cree que Cataluña será realmente reconocida por la comunidad internacional y por la UE el 2-O como por arte de magia, en base al resultado de un referéndum impuesto por sus convocantes y en el que solamente ellos participen, y para el que ni siquiera se ha establecido un censo ni un quórum?

A cada paso que se da ya se va viendo al rey desnudo, hasta tal punto que importa poco si los votantes de Junqueras se creen su 'bullshit', ya que siempre tendremos a las CUP para recordarnos que en realidad las normas dan igual.

Yo creo que la mayoría de independentistas no se lo creen, ya que la mayoría no tienen ni un pelo de tontos, pero no es de buen tono dudar de las afirmaciones de los líderes, ni aceptar las realidades que no encajan con sus deseos, como que el derecho internacional con el que Junqueras tanto se llena la boca garantiza antes la integridad territorial de los estados constituidos que el derecho a la autodeterminación.

A cada paso que se da ya se va viendo al rey desnudo, hasta tal punto que importa poco si los votantes de Junqueras se creen su bullshit (que en general no lo hacen), ya que siempre tendremos a las CUP para recordarnos que en realidad las normas dan igual, porque son las calles las que dan la legitimidad.

Cabe dar en esto la razón a las CUP. A excepción de Rajoy, a la mayor parte de la gente le da igual el Estatut, la Constitución y el BOE, y no solo a los independentistas. Es por ello que decir que este follón se ha formado por un recurso del PP al Estatut y por el recorte de 14 artículos que, probablemente el diputado medio de Junts pel Sí deconoce, resulta tan poco convincente. Tampoco se trata de democracia sí o democracia no, y en esto tiene razón el líder de la ANC, Jordi Sánchez: se trata sencillamente de independencia sí o independencia no.

Muchos comentadores están comparando lo que está ocurriendo a un golpe de estado, lo que es un mal ejemplo en mi opinión. Un golpe de estado siempre es orquestado por una jerarquía rebelde, proceso que los ingleses denominan top-down. Tampoco es exactamente una revolución, que es un proceso bottom-up, ya que sus líderes (el Gobierno de Cataluña) forman indudablemente parte del establishment.

Lo que está ocurriendo apenas tiene precedentes en democracia, que cabe recordarlo, es la excepción histórica, no la regla. Se habla de Québec, que es sin duda un buen ejemplo, ya que el referéndum de 1995 no estaba claro que fuera vinculante (la Ley de Claridadposterior al mismo determinó que no era constitucional tal y como se había planteado) y los partidarios del no hicieron campaña. Pero en este sabemos claramente lo que dice la Constitución, así que no hay ambigüedad alguna.

Sea lo que sea que se haga el 1-O, el recuento de votos dará un sí claro, como ya fuera el caso en el 9-N. Será una fiesta de los independentistas, por los independentistas, para los independentistas, y el resultado del escrutinio de lo que haga lo sabemos ya todos.

¿Hay algún precedente de un referéndum de secesión en democracia en el que haya ganado el sí y que haya sido anulado? Sí, lo hay. En plena Gran Depresión (1933) los australianos occidentales decidieron separarse del resto de de australianos con una mayoría de casi 2/3, pero como 33 años antes habían votado entrar en una federación indisoluble con el resto de Australia se anuló el resultado por inconstitucional. Y eso pese a que el referéndum tenía muchas más garantías que lo que se pretende hacer el 1-O, ya que el primer ministro australiano se deplazó a Perth a hacer campaña por el no. Australia Occidental sigue teniendo independentistas 84 años después que se consideran maltratados por Canberra, pero todo "el proceso" australiano se resolvió de forma muy prosaica y sin derramamiento alguno de sangre.

Ojalá que Julian Assange sea simplemente un ignorante de su propia historia, y la España de 2017 demuestre ser una democracia por lo menos tan sólida como la de su país en 1933, porque si no vamos a acabar muy mal, lo que casi nadie, espero que ni siquiera Assange, desea.

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