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Alemania, Mercadona: nuestros gastos son vuestros ingresos

13/03/2013 08:26 CET | Actualizado 12/05/2013 11:12 CEST

Por fortuna es relativamente fácil encontrar El País en París, por lo que mis domingos aquí suelen comenzar con un ritual consistente en pertrecharme en un café y tomar un croissant mientras leo mi diario favorito, lo que me permite por lo menos mantener la ilusión de que sigo en contacto con la actualidad de mi país. La semana pasada, sin embargo, el influyente economista alemán Hans-Werner Sinn casi consigue amargarme el café al pronosticar 10 años más de crisis en España (lo que hará un total de quince) y recetarnos una mayor austeridad, ya que además de ser inevitable más "sufrimiento ahora" se traducirá en menos "dolor en el futuro". Cabe por lo menos agradecerle al Herr Sinn que sea tan gráfico a la hora de describir lo que nos espera en base a las políticas que con tanto encono preconiza y que no intente vendernos la moto con respecto a un inminente crecimiento que no llegará.

Según este halcón de las políticas que están estrangulando a todo el sur de Europa es o eso o la salida del euro: a Grecia la ve fuera del euro a medio plazo, pero a nosotros no, en principio, si nos portamos como es debido. No descarta una quita significativa de la deuda de ciertos países (léase la propia Grecia) como una mejor alternativa a un rescate. Quizás tenga Sinn aún en la memoria el Acuerdo de Londres de 1953 que permitió a Alemania levantar de nuevo la cabeza en Europa -lo que le honraría-, pero descarta completamente la posibilidad de unos eurobonos como recomienda el FMI, sin que se entiendan sus razones. Admite también de buen grado que frente a la austeridad y la salida del euro existe una tercera opción para propiciar el ajuste: políticas expansivas y encarecimiento en Alemania (que se lo puede permitir puesto que tiene superávit), pero ve poco probable que eso ocurra, puesto que según sus propias palabras: "Los alemanes tenemos una relación paranoica con la inflación". Sinn tiene sin embargo buena memoria y recuerda claramente que fueron precisamente esas políticas las que que los países del sur hicimos cuando Alemania las necesitaba.

A mí, que soy un soñador, me gustaría que el presidente de mi país fuese a Alemania a dar entrevistas explicando que los españoles tenemos una relación paranoica con el paro por lo que la inflación en Alemania hoy es "inevitable" porque nos hará a todos sufrir menos ahora y en el futuro, cosa que no va a ocurrir jamás porque somos muy sumisos ante señores tan serios como Herr Sinn -observe el lector el alborozo de Soraya junto a Merkel en la Cancillería, similar al de una monja recibida por el Papa como indicaba Josep Ramoneda-, y sobretodo porque para que los periodistas alemanes pudieran entender a nuestro presidente debería éste hablar por lo menos inglés (pedir que hable alemán sería pedirle peras al olmo).

El consejo de Hans-Werner Sinn a nuestro presidente es germanizar España (y el resto de Europa) como "única posibilidad" para salir de la crisis, y recemos porque germanizar España signifique sólo basar nuestra economía en el tirón de una balanza comercial positiva y no en sustituir la paella de los domingos por una sauerkraut. Es bien sabido, los productos alemanes son excelentes por lo que Alemania, cuya economía depende de las exportaciones (casi el 40% de su PIB), tiene una balanza comercial positiva de casi 200 mil millones de euros, que se dice pronto. Ahora bien, los mejores clientes de Alemania somos los otros países europeos, por lo que las exportaciones de Alemania son nuestras importaciones. Y yo soy muy partidario de que aumentemos nuestras exportaciones, pero una Europa en la que todos los países sean exportadores netos como parece preconizar Herr Sinn no es sencillamente posible.

Cuando acabé por digerir, no sin esfuerzo, las palabras de Herr Sinn, el jueves desayuné con una cantinela parecida pero esta vez de la parte de uno de los empresarios más respetados de nuestro país: Juan Roig, el presidente de Mercadona. Después de cinco años de crisis y dos y pico de severa austeridad, Roig aprovechó la presentación de los excelentes resultados de su compañía para recordarnos que nos hemos pasado y que hay que cortar el despilfarro. Sinceramente, estos discursitos del señor Roig y compañía no sólo cansan sino que ni siquiera responden a la realidad, pero parece que tener credibilidad hoy en España significa insistir en que tenemos lo que nos merecemos. Remató la faena el señor Roig con un tono más positivo, diciendo que saldremos de ésta si aumentamos nuestra productividad, y se notó que le faltó muy poco para emular a Herr Sinn aconsejándole a Rajoy mercadonizar España: presidente, si quiere usted salir de la crisis, cambie la degradada marca España por Hacendado.

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