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Facebook y el principio de mediocridad

16/02/2014 09:52 CET | Actualizado 17/04/2014 11:12 CEST

En 1969 el profesor de astrofísica John Richard Gott realizó un viaje por Europa y por el Norte de África y quedó especialmente impresionado por sus visitas al Muro de Berlín y a las pirámides de Egipto. La construcción del Muro de Berlín ocho años antes era un acontecimiento relativamente reciente, y la visión del mismo condujo al profesor Gott a la conclusión instintiva de que su esperanza de vida era inferior a la de las pirámides, cuya existencia se remontaba unos 4.000 años en el tiempo.

Gott tradujo esa noción instintiva en una fórmula, bautizándola como el principio de mediocridad, y gracias a la misma se atrevió a pronosticar que era más probable que el Muro no existiera pasados 24 años a que siguiera en pie, basándose exclusivamente en el tiempo transcurrido desde su construcción para estimar el tiempo restante para su destrucción.

Tras la caída del Muro, la revista The New Yorker retó al profesor Gott a poner a prueba su principio pronosticando la fecha en que echarían el cierre 34 producciones de Broadway, y haciendo uso de su fórmula -basándose solamente en el tiempo en que dichas producciones llevaban en cartel- Gott dió el intervalo de confianza al 95% para la fecha de cierre de los 34 musicales, acertando 32 veces, es decir, un 95%, y superando con creces las predicciones de los críticos más avezados.

La fórmula de Gott obviamente no va a permitir predicciones tan ajustadas en muchos casos. La esperanza de vida de todo lo que es perecedero se modeliza mejor mediante una distribución de probabilidad exponencial, como es el caso de la vida de una persona. Traducido en términos que todos podremos entender con un ejemplo de actualidad, cada día que pasa la esperanza de vida del rey Juan Carlos -que es perecedera- se recorta aproximadamente un día. En cambio, la Monarquía como institución no tiene una naturaleza perecedera, y cada día que un Borbón pasa en el trono aumenta en principio la esperanza de vida de la dinastía (si Urdangarín no lo remedia). Pero puesto que la última restauración borbónica es relativamente reciente en España la fórmula de Gott nos dice también que las probabilidades de reinar de Leonor en nuestro país son menores que las de baby George en Inglaterra, por ejemplo.

Hace poco Facebook celebró su décimo cumpleaños, y casi coincidiendo con la efeméride dos estudiantes de la Universidad de Princeton publicaron en arXiv un artículo que pronosticaba que a Facebook le quedan unos tres años de vida.

ArXiv carece del prestigio de las revistas científicas más conocidas ya que no aplica el peer review, o principio de revisión por pares, y normalmente los investigadores lo usan solamente como un repertorio para publicar borradores, con la notable excepción del genial matemático ruso Grigori Perelmán -que publicó ahí la resolución de la conjetura de Poincaré- a quien quizás se sume el reciente Nobel de Medicina, muy crítico con la tiranía de las revistas de lujo y que se ha comprometido a no volver a publicar en ellas.

La metodología del estudio es muy discutible y desde Facebook así lo han destacado, ya que los datos parten del número de búsquedas realizadas en Google, obviando por lo tanto que cada vez son más los que se conectan vía una aplicación móvil. Y si queremos hacer futurología un modelo simple como el de la fórmula de Gott arrojará seguramente un resultado más ajustado que el modelo epidemiológico propuesto por los autores, que por lo que he visto se sirven del aparejo matemático de la dinámica de sistemas, optando así por una aproximación ingenieril a un asunto que no pertenece a ese ámbito. En posts anteriores ya comenté las dificultades de predicción inherentes a la ciencia social por lo que no me alargaré más en el asunto.

Pese a todo, imagino que por el prestigio de la universidad en la que estudian y por lo sensacional que resultaba el titular correspondiente, el artículo de los dos estudiantes ha dado la vuelta al mundo. Si aceptamos sin embargo que para una tecnología en uso como es Facebook podemos aplicar el principio de mediocridad de Gott -que curiosamente es profesor en Princeton- la conclusión de los autores es de hecho contraria al mismo principio.

La fórmula de Gott nos da una aproximación probablística a la cuestión de la esperanza de vida de Facebook de forma similar a la que Gott usó para determinar la esperanza de vida del Muro, es decir, en base al principio de mediocridad podemos estar razonablemente seguros de que una tecnología que lleva miles de años en uso, como por ejemplo la cuchara, seguirá existiendo muchos años después de que Facebook haya pasado a la historia, de la misma manera que Gott estaba seguro de que las pirámides sobrevivirían al Muro.

Puesto que Facebook tiene diez años de vida, la aplicación práctica del principio de mediocridad tal cual Gott lo usó para vaticinar la no existencia del Muro de Berlín en unos 24 años nos dice hoy que es más probable que Facebook desaparezca en un período de 3 a 30 años que lo contrario.

No estamos acostumbrados a pensar en términos probabilísticos tal y como Daniel Kahneman explicaba en su último libro, por lo que la afirmación anterior no es susceptible de generar ningún titular. Ahora bien, cualquier persona que se lance a hacer predicciones más precisas que la anterior en asuntos que dependan de una serie de variables imprevisibles -como por ejemplo la cotización futura del IBEX 35 o la evolución política en Siria a 10 años vista- debería aparecer al lector como un charlatán.

Decir que en menos de tres años Facebook habrá perdido el 80% de sus usuarios me parece por lo tanto una afirmación con muy poca base, y contraria a la fórmula de Gott. Facebook no va a durar eternamente pero es poco probable que sufra un colapso inmediato. En virtud al principio de mediocridad no cabe tampoco inferir que la desaparición de Facebook en tres años sea un acontecimiento imposible, sino que es improbable, y si ocurriera algo así sería por un fenómeno de los que Nassim Taleb denomina Cisne Negro más que por la evolución natural de las cosas, como parece indicar el artículo de los estudiantes antes citado. Un ejemplo de Cisne Negro negativo, Dios no lo quiera, sería algo similar a que Mark Zuckerberg tuviera un cáncer, como le ocurrió a Steve Jobs, pero que a diferencia de éste se apartara de la empresa, le vendiera sus acciones a Google y que Google fusionara Facebook con Google+. Un acontecimiento de este tipo es perfectamente imprevisible. Un Cisne Negro positivo, como que Facebook fuera superado por otra tecnología superior o eclipsado por Snapchat, tal y como parecen sugerir los estudiantes de Princeton, es solamente ligeramente más probable en un horizonte a tres años.

En un horizonte a treinta años vista es en cambio altamente probable que algo así se produzca. Apple tiene hoy más de 35 años de existencia, pero me atrevería a apostar que dentro de 35 años Facebook no existirá, y si lo hace será de una forma muy diferente a tal y como hoy existe. Las posibilidades de sobrevivir de Facebook pasarán necesariamente por su capacidad para desarrollar soluciones en tecnología big data que ofrezcan un elevado valor a sus clientes, usuarios, o a ambos. Por poner un ejemplo, si Facebook es capaz de identificar que mis mejores amigos usan cierta aplicación, que dado mi historial de Me gusta es susceptible de interesarme con una gran grado de probabilidad y que si me conecto a Facebook con un Ipad soy susceptible de pagar un 10% adicional por dicha aplicación probablemente logren ser viables en el largo plazo. Mi experiencia personal me indica que a día de hoy están lejos de alcanzar dicha situación y la publicidad de Facebook me deja frío, pero no cabe descartar que logren algo similar, ya que el sistema de recomendación de Amazon no anda muy lejos en mi opinión.

En resumen, si tomamos por ejemplo a dos jóvenes recién incorporadas al mundo del trabajo llamadas Alba y Ana, y Alba es enfermera mientras que Ana es desarrolladora de aplicaciones para Facebook, Ana tendrá más probabilidades de encontrar trabajo en los próximos tres años mientras que Alba tendrá muchas más probabilidades de jubilarse dentro de 35 años siendo enfermera que Ana siendo desarrolladora para Facebook.