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Un 9-N con porrazos

03/10/2017 07:25 CEST | Actualizado 03/10/2017 07:25 CEST
EFE

Llegó el gran día: el anunciado 1-O. Vuelvo a Barcelona después de haber pasado unos días en Rusia visitando los escenarios de la Revolución de 1917 y de haber leído el libro de John Reed. En Diez días que conmovieron al mundo el periodista americano que según los blocheviques mejor narró la Revolución de Octubre no dejó de asombrarse de que en medio de una guerra y de una revolución mucha gente siga acudiendo a sus puestos de trabajo y se pudieran encontrar restaurantes abiertos en la entonces Petrogrado, luego Leningrado y hoy San Petersburgo.

De forma parecida, el local que suele llenarse de turistas americanos buscando un brunch de turistas americanos buscando un brunch cada domingo por la mañana no es una excepción este 1-O. Imagino que a diferencia de John Reed, sin embargo, a estos americanos la revolución en curso se la trae al pairo. Es más, estimo que la mayoría ni siquiera están al tanto de la que se está cociendo.

Por curiosidad "periodística", me dirijo a la Universidad de Barcelona, donde en una convocatoria electoral normal le correspondería votar a un residente en la plaza del Doctor Letamendi, en la que resido últimamente la mayor parte del tiempo. Esta vez, sin embargo, la Universidad de Barcelona está ocupada por estudiantes y no hay urnas.

Los estudiantes me parecen un pelín nerviosillos, quizás anticipan algún porrazo que por lo que yo sé no habrá de llegar. Los universitarios proporcionan links a quién se los pide en que informan de los colegios que están abiertos.

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En mi caso, parece ser que el colegio más cercano es la Escola Diputació, en la calle del mismo nombre a la altura de la calle Viladomat. En la primera pasada que he hecho por el lugar, alrededor del mediodía, había una cola a la entrada de la escuela que casi llegaba hasta la calle Comte Borrell. Un pelín más tarde parece sin embargo que la mayor parte de independentistas ja han votat.

Por favor, una 'Clarity Act' cuanto antes, y mañana mejor que pasado.

Yo formo parte del Censo de Españoles Residentes Ausentes, pero como las normas del censo se han cambiado la mañana misma del "referéndum" imagino que podría haber votado simplemente entrando al colegio y haciéndolo (que no lo hice).

Aunque los votantes son los mismos y las garantías del "referéndum" son si cabe menores que en el 2014, el ambiente parece algo más crispado que el que se vivió hace tres años durante el 9-N. Un chaval grita consignas delante del colegio con un megáfono, animando a los votantes a no marcharse y proteger el colegio. Veo a un par de mossos observar pasivamente la escena. No muy lejos de aquí, en la calle Pau Clarís, me consta que a una chica un policía le ha roto varios dedos al intentar desalojarla del colegio.

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Se han abierto varios miles de colegios como la Escola Diputació. Parece ser que ha habido cientos de heridos de distinta consideración y docenas de denuncias a la policía, el herido más grave podría incluso perder un ojo. Según TV3, todos son víctimas de la policia "espanyola". En la provincia de Lleida a un señor le ha dado un ataque al corazón durante una carga de la policía. Afortunadamente, il n'y a pas mort d'homme que dicen los franceses.

Ha sido una fiesta de los independentistas, por los independentistas, para los independentistas. Honestamente, todo lo ocurrido resultaba bastante predecible. Lo realmente impredecible empiezó el 2-O. Por favor, una Clarity Actcuanto antes, y mañana mejor que pasado.