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Lagunas en la teoría de Aguirre sobre la crisis, el corralito y las "mamandurrias"

25/07/2012 08:29 CEST | Actualizado 23/09/2012 11:12 CEST

"Si no queremos convertirnos en Argentina, con corralito y con inflación del 20 ó 40 por ciento, tenemos que tomar las medidas que sean necesarias para poder equilibrar nuestras cuentas (...) Se tienen que terminar los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias en general".

Esta declaración pertenece a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que la pronunció al ser preguntada sobre si la región se va a acoger al Fondo de Liquidez Autonómico. ¿Y qué son las mamandurrias en general?, me pregunto yo. Supongo que la respuesta a esa pregunta entra dentro del terreno de lo valorativo, porque lo que una persona puede considerar una mamandurria otra lo puede tener por un salario justo.

Lo que sí se puede contrastar es la afirmación de la presidenta sobre el corralito. Y más concretamente: ¿Fue, como parece dar a entender Aguirre, una consecuencia directa de los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias en general?

Los datos

En 1999 un nuevo Gobierno presidido por el político Fernando de la Rúa llegó al poder en Argentina. En ese momento, el país tenía una elevada deuda pública y unas cifras de paro que habían llegado a alcanzar antes de la llegada del nuevo Ejecutivo el 18,5 por ciento.

Como condición para refinanciar sus deudas y lograr nuevos créditos del Fondo Monetario Internacional, el nuevo presidente decidió emprender un paquete de medidas muy impopulares con el objetivo de reducir el déficit: subió el IRPF, el IVA y unos meses más tardes se bajaron los sueldos de los funcionarios, se recortaron competencias del Estado y se paralizaron programas sociales.

Lo que olvida Aguirre es que todas estas medidas de recorte se tomaron entre diciembre de 1999 y diciembre de 2000, antes de que el Ejecutivo decretara el corralito, que impidió a los argentinos disponer libremente de su dinero para evitar la fuga de capitales al extranjero.

Es decir, los recortes, la subida de impuestos o la bajada de sueldo a los funcionarios no fueron soluciones al corralito, fueron las medidas que se tomaron justo antes de que el corralito se produjera con la intención de evitarlo. Sin éxito, porque los recortes no pudieron impedir que aumentara la desconfianza de los inversores que precipitaron los acontecimientos al sacar su dinero de los bancos.

Tampoco parece del todo cierto -o al menos es discutible- que la solución a la crisis sea "algo tan sencillo" como bajar los gastos cuando bajan los ingresos, "tal y como hacen las amas de casa", como ha dicho Aguirre. De hecho, un grupo de economistas, entre ellos los premios nobeles Joseph Stiglitz y Paul Krugman llevan tiempo advirtiendo de que la economía familiar no se puede comparar con un país endeudado.

Según explica Krugman, una familia endeudada quizás pueda solucionar sus problemas de dinero reduciendo sus gastos, porque seguirá percibiendo los mismos ingresos. Sin embargo, la economía de un país no funciona igual, ya que las deudas provienen de dinero que nos debemos unos a otros y los ingresos provienen de lo que nos vendemos unos a otros. Si se reduce el consumo, los ingresos de todo el mundo se reducen y la deuda tiende a crecer.

Quizás Krugman se equivoque, porque es cierto que hay otros economistas que opinan lo contrario y está por ver quién tiene la razón en esta crisis, pero el solo hecho de que haya un considerable grupo de prestigiosos economistas que están poniendo en cuestión las medidas de ajuste puede darnos una idea de que no hay una única solución y la salida de la crisis no es tan "sencilla" como se hace ver.

En cualquier caso, aunque se consiguiese recortar servicios sociales y gastos del Estado hasta lograr un equilibrio de las cuentas tampoco eso sería necesariamente garantía de que la prima de riesgo fuera a bajar. Sencillamente, porque, pese a lo que se da a entender, no es cierto que todos los países con una elevada deuda tengan elevadas primas de riesgo.

Lo explica muy bien Eduardo Garzón en su blog comparando la situación de algunos países, según datos de Eurostat. Así, España actualmente soporta una prima de riesgo mucho mayor que la del Reino Unido, a pesar de que la deuda de este país es bastante mayor. Lo mismo ocurre al comparar Hungría y Reino Unido o en el caso de Portugal, que tiene menos déficit y deuda que Irlanda y, sin embargo, soporta una prima de riesgo mayor.

¿Cómo puede ser esto? Porque nada es tan fácil y además de la deuda hay otros muchos factores que intervienen a la hora de construir o destruir la confianza de los inversores en un país. Entre ellos, posiblemente, las declaraciones alarmistas.

Nota: El objetivo de este blog es tratar de contrastar con hechos declaraciones exageradas o inexactas. Si escuchas, lees u oyes alguna declaración de este tipo, envíamela por Twitter a @InakiHdez y trataré de contrastarla.