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Un Madrid en Movimiento

12/12/2017 07:25 CET | Actualizado 12/12/2017 11:38 CET
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Estos días en Podemos estamos inmersos en un proceso de primarias para elegir una nueva dirección para el municipio de Madrid. Para los medios –y para la candidatura de Unidas por Madrid que lidera Julio Rodríguez– la campaña giraba sobre todo en torno a la elección de la cabeza de lista para las próximas elecciones municipales. Básicamente cómo nos posicionábamos respecto a Manuela Carmena.

En Podemos en Movimiento sabemos que los líderes son más importantes en las nuevas formaciones que en las que ya están consolidadas y no queremos restarle importancia a este hecho. Pero también estamos convencidos de que Ahora Madrid ha sido mucho más que un partido: una confluencia de actores diversos de movimiento y sociedad civil organizada, además de formaciones políticas diversas, que juntos consiguieron vincular a muchísima gente a través de la elaboración de un programa participativo. Fue esa pluralidad la que dio forma a un proyecto político de cambio y la que consiguió ganar la ciudad. De ahí nuestra defensa de las primarias proporcionales con sistema Dowdall, para dejar espacio a toda esa multiplicidad de actores más allá de los corsés y las exclusiones que imponen los pactos de despacho típicos a la hora de formas las listas.

Desgraciadamente no basta ganar una convocatoria para transformar una ciudad como Madrid, sometida a más de 20 años de políticas neoliberales

Ahora tenemos que plantearnos como ganar las próximas elecciones. Pero desgraciadamente no basta ganar una convocatoria para transformar una ciudad como Madrid, sometida a más de 20 años de políticas neoliberales. La desigualdad territorial, reflejo de una creciente desigualdad social, que han dejado los sucesivos gobiernos del PP ha sido fruto de una concepción de la política municipal corrupta y clientelar. Esta ha convertido la ciudad en un verdadero paraíso para las élites en detrimento de los derechos de la mayoría. Élites poderosas que no se dejan desplazar de sus posiciones de privilegio y que han tenido hasta hace poco a gobiernos muy afines a sus negocios. Recordemos a Ana Botella, vendiendo vivienda pública a fondos buitre de forma no solo poco ética, sino también irregular y por lo que será llevada entre los tribunales. O el endeudamiento desaforado al que llevó la construcción de la M-30 y sus sobrecostes por Ruiz-Gallardón.

Ahora Madrid ha constituido un primer dique contra el tsunami precarizador del Partido Popular y las oligarquías locales pero también ha encontrado fuertes resistencias. Ataques legales, presión mediática e intervención del gobierno central para tratar de revertir el gasto social de una ciudad que presenta un considerable superávit pero que está atada a las interpretaciones de Montoro de una ley aprobada bajo la presión de las imposiciones austeritarias de Bruselas.

Propuestas para un proyecto transformador

En Podemos en Movimiento sabemos que hace falta fuerza social para confrontar estas políticas de contención del gasto, que impiden completar una parte importante del programa de Ahora Madrid. La lucha contra la creciente precarización del empleo y la decadencia de lo público, por ejemplo, a través de un programa de remunicipalizaciones amplio que permita revertir la externalización de servicios esenciales para la ciudad. En la actualidad, aproximadamente un 30% del presupuesto está subcontratado y la mayoría en beneficio de grandes empresas –fundamentalmente constructoras, que se han convertido, en parte gracias a la vampirización de lo público, en gigantes del Ibex35–. El resultado es que se drenan los recursos comunes, los servicios empeoran y la calidad del trabajo decae.

Lo cierto es que la ciudad de Madrid se encuentra en una encrucijada. Todavía no nos hemos recuperado de los peores efectos de la crisis que han dejado empobrecidas a amplias capas sociales, no hemos conseguido revertir los recortes ni frenar la mayoría de desahucios o construir una política de vivienda capaz de dar respuestas rápidas y efectivas a la situación de emergencia habitacional que aún perdura. Sin embargo, nos enfrentamos a una evidente reanimación del modelo de la burbuja del ciclo anterior: los capitales buscan donde extraer fuertes rendimientos y están apuntando al centro de las ciudades. Ahora Madrid tendrá que asumir posiciones fuertes dentro de este esquema si quiere evitar una nueva dualización de la ciudad y frenar las externalidades negativas de este modelo: encarecimiento de alquileres y de la vida, turistificación, expulsión de la población local, etc...

Este proceso interno es una ocasión inmejorable para hablar de Madrid y discutir públicamente qué significa confrontar este modelo

Por eso, este proceso interno es una ocasión inmejorable para hablar de Madrid y discutir públicamente qué significa confrontar este modelo, sobre qué posiciones debemos tomar frente a los nuevos proyectos urbanos de carácter especulativo. ¿Se puede mejorar lo propuesto para la Operación Chamartín en beneficio de la ciudad, la vivienda pública o los intereses de los vecinos? ¿Se puede frenar la desigualdad territorial haciendo frente a las incipientes expresiones de malestar en los barrios, con Vallecas como expresión más visible?

En Podemos en Movimiento creemos que sí, que todas estas discusiones deben de tener expresión pública para encontrar posiciones comunes desde nuestra propia pluralidad. Porque el Madrid de las élites ya está en marcha desde hace muchos años, pero la alternativa, una que redistribuya la riqueza común y le de un nuevo sentido a lo público todavía estamos construyéndola y para ello necesitamos a todos y todas.