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Deniz Aytekin y Mateu Lahoz contra todos

15/03/2017 11:34 CET | Actualizado 17/03/2017 07:24 CET
Wikimedia commons

Quizás, como futbolista en activo que soy, no sea el más adecuado para hablar de árbitros. Me quejo cada semana de ellos y protesto en cada partido muchas decisiones. Además, en mi último post en este blog, "Los árbitros son los padres", también los menciono, como su título indica, pero en los últimos días no ha habido un portal español de noticias deportivas que haya leído o una conversación de fútbol que haya escuchado sin que de una forma u otra se les reproche algo.

Lo cierto es que en los últimos días tanto Deniz Aytekin como Mateu Lahoz han sido protagonistas de películas en las que estaban llamados a ser actores secundarios, uno en el Barcelona - PSG y otro en el Real Madrid - Betis respectivamente. La prensa deportiva española, como de costumbre, se ha encargado de que los aficionados al fútbol centraran sus quejas en los dos colegiados y los culparan del resultado exitoso que tuvieron sus equipos rivales. Dado que el periodismo futbolístico está impregnado de dos colores muy reconocidos hemos visto en ambos bandos cómo unos han sacado de contexto el "buena parada" de Mateu a Keylor Navas y por otro lado han llamado a Aytekin "el aprendiz de Stark", sin dejar de recordar que este último expulsó a Pepe ante el Barcelona en la semifinal de Champions League 2013/14.

Estamos moldeando la opinión de muchas personas y de esta forma estamos generando odio y desmereciendo el invisible pero duro trabajo que hay detrás de cada silbato.

Entiendo que juzgar el rendimiento del árbitro, como el de los jugadores, es algo necesario. Todos los que participan en el terreno de juego están expuestos a cometer errores y cuando estos se dan hay que valorarlos como tal, igual que los aciertos. Aunque me encantaría ver un titular del tipo: "Mateu Lahoz hizo un partido magnífico y no tuvo errores", dándole crédito al árbitro, haciendo consciente a los aficionados del duro trabajo que tiene un árbitro y de la dificultad que tiene tomar decisiones tan rápidas en jugadas que ocurren casi a la velocidad de la luz. Sin embargo, vemos que ocurre casi todo lo contrario. Se habla de conspiraciones y hasta corren bulos que hablan sobre el hermano de Aytekin ganando miles de euros en apuestas beneficiado por decisiones de su allegado.

Y no hablo de no quejarse, las protestas y los lamentos forman parte del espectáculo. Los jugadores están con la adrenalina por las nubes y pueden llegar a enfadarse mucho por una patada que el colegiado no consideró falta o los aficionados mostrar su enfado por un penalti que parecía muy claro. También, si un arbitraje tuvo muchos fallos soy partidario de exponerlo, comentarlo y enseñar los errores o, al menos, decir por qué creemos que han sido errores. Hablo de otra cosa, de maltratar en frío después de ver más de cinco repeticiones desde diferentes ángulos y de las formas de mencionar el trabajo de una persona, la educación que le estamos proporcionando a la sociedad, a los que nos leen. Porque de alguna forma estamos educando, estamos influyendo en una forma de pensar u otra a miles de personas. Estamos moldeando la opinión de muchas personas y de esta forma estamos generando odio y desmereciendo el invisible pero duro trabajo que hay detrás de cada silbato.